Derrota del Manchester United en el derbi: polémica del VAR y advertencia de Neville
El derbi ya dolía por sí solo. Perderlo en Old Trafford, contra 10 jugadores y con un gol marcado por Erling Haaland en medio de una decisión arbitral reconocida como errónea, convierte la tarde del Manchester United en algo mucho más profundo que un simple “mal día”. Para Gary Neville, es una señal de alarma.
Phil Foden vio la roja en la primera parte y el guion parecía escrito para el United: superioridad numérica, Old Trafford empujando, un rival herido. Nada de eso ocurrió. El equipo de Michael Carrick se quedó sin ideas, sin colmillo y sin puntos. Cayó 1-0 ante un Manchester City que resistió, golpeó una vez… y se marchó con la victoria.
El gol de Haaland y el error que llegó después
El tanto de Haaland llegó envuelto en polémica. El organismo arbitral Pro Ref reconoció horas después del encuentro que se había equivocado al validar el gol. Admitió un “error de juicio” y explicó que el VAR debió recomendar una revisión en el monitor a pie de campo, con Enzo Fernández en posible fuera de juego e influyendo en la jugada.
Según se entiende desde el entorno del club, el United ha recibido una disculpa formal por la decisión incorrecta. Demasiado tarde para la clasificación, demasiado tarde para el ánimo de un equipo que ya vive con la lupa encima.
Neville, sin embargo, se negó a refugiarse solo en la polémica. Para él, la herida principal está en el juego, no en el VAR.
“Michael Carrick puede enfadarse por el gol, pero también debería estar enfadado por la actuación”, señaló en su podcast. Y ahí tocó un punto sensible: la gestión de los minutos finales con un jugador más.
Diez contra once… y el United se encoge
Con un derbi en casa, contra 10 hombres, lo mínimo que se espera de un United reconocible es una embestida final, una avalancha. Neville describió exactamente lo contrario. Habló de “unos últimos 10 minutos horribles desde el punto de vista de la experiencia”, un tramo en el que el equipo debía convertir Old Trafford en una olla a presión… y no lo hizo.
El dato duele todavía más cuando se mira hacia atrás. En el último año, el United ha perdido tres partidos contra rivales con 10 jugadores. Entre ellos, el 1-0 frente al Everton la pasada temporada, también en Old Trafford, tras la expulsión de Idrissa Gana Gueye.
No es un accidente aislado. Es un patrón. Y Neville lo subrayó: el equipo no sabe manejar los partidos cuando el contexto le favorece.
Un inicio de temporada al nivel de su peor registro
La derrota deja al United con cuatro puntos en cuatro jornadas, igualando el peor arranque del club en la era Premier League. El balance de Carrick en este tramo calcado al que firmó Rúben Amorim a estas alturas de la pasada campaña.
Neville reconoce que el calendario apenas empieza, pero no rebaja el tono: hay “signos preocupantes” y la sensación de que el equipo no solo juega mal, sino que además sufre en tramos largos de los encuentros.
Puso como ejemplo el choque ante el Ipswich: el rival dominó durante 55 minutos, generó problemas serios y pudo marcar dos o tres goles. No es un episodio aislado, es otra pieza más de un cuadro que empieza a incomodar a la grada.
Carrick, bajo el foco
La frase de Neville fue directa: “Fue un mal día para el Manchester United, de verdad lo fue. Pierdes un derbi, ya es un día horrible. Yo he perdido derbis, es terrible. Pero luego no marcar un gol contra 10 hombres no es lo que esperaba hoy. Esperaba goles del Manchester United”.
No hay consuelo en la idea de que “es pronto”. No cuando el equipo no responde ni con balón ni en carácter. No cuando cada error arbitral sirve para tapar, solo por unas horas, las carencias colectivas.
El próximo partido, ante el Fulham a domicilio, llega con una carga añadida. El propio Neville lo definió como un encuentro de verdadera presión, precisamente porque el Fulham tampoco ha arrancado bien la temporada. Traducido: el margen de excusa se agota.
Si el United vuelve a tropezar, ya no se hablará solo de un mal día en un derbi. Se hablará de un problema de fondo. Y entonces la pregunta dejará de ser qué hizo mal el VAR… para centrarse en cuánto tiempo más puede permitirse Carrick vivir al límite.






