Eala y Jovic se enfrentan en la tercera ronda del US Open
El tercer capítulo entre Alex Eala e Iva Jovic en el US Open ya tiene fecha y escenario. Y la sensación es clara: esta vez, la filipina quiere que la historia cambie de guion.
Llega lanzada. Dos victorias seguidas sin ceder un solo set han llevado a la número 18 del mundo a la tercera ronda en Nueva York. Primero barrió a Oleksandra Oliynykova por 6-1, 6-4. Después, apenas dio aire a la estadounidense Mary Stoiana, a la que despachó con un contundente 6-1, 6-2. Trámite serio, sin adornos. Trabajo hecho.
Ahora aparece en el horizonte un desafío muy distinto: Iva Jovic, número 14 del ranking y amiga íntima… pero también verduga recurrente en este 2024.
Una amiga, una piedra en el zapato
Jovic, 18 años, juega en casa y ya sabe lo que es dominar este duelo. Este año ha derrotado a Eala en dos ocasiones con una autoridad que duele al repasarla. En el HSBC Championships se impuso 6-2, 6-2. En la primera ronda de Roland Garros, volvió a imponerse con un 6-4, 6-2 que dejó a la filipina fuera del grande parisino antes de tiempo.
Dos golpes. Dos avisos. Dos recordatorios de lo difícil que es derribar a una jugadora que combina talento, madurez y una lectura del juego poco habitual para su edad.
Mientras tanto, Jovic también ha hecho los deberes en Nueva York. En su debut superó a Fran Jones por 6-4, 6-4. En segunda ronda, controló los momentos clave ante Magda Frech para cerrar por 7-5, 6-3. Sin alardes, pero con una solidez que encaja con su progresión ascendente.
La estadounidense sabe que el duelo ante Eala tiene un sabor especial. “Super excited, the atmosphere is going to be amazing”, dijo al hablar del cruce, subrayando lo que significa medirse a su amiga en una tercera ronda de Grand Slam, ya en territorio serio de torneo. Para ella, es una señal de que ambas están creciendo al mismo ritmo.
Respeto máximo, cero excusas
Eala conoce demasiado bien a la rival que tendrá enfrente. No solo han compartido pista en competición; también vivieron juntas la exhibición Stars of the Open, donde se divirtieron en un dobles junto a sus padres, mezclando sonrisas y complicidad con el público.
Por eso, cuando habla de Jovic, la admiración es evidente: la define como una jugadora joven, muy talentosa, inteligente, de mejor ranking y con un palmarés que ya pesa. Reconoce, sin rodeos, que este año ha sufrido contra ella. Que la estadounidense le ha planteado más de un problema serio.
Pero el discurso de la filipina se endurece cuando mira hacia su propio lado de la red. No se detiene a calcular cuadros ni a elegir rivales. Insiste en que no puede controlar a quién se enfrenta, solo cómo llega preparada. Su mantra es simple: hacer todo lo posible para ganar cada vez que pisa la pista.
No hay dramatismo. Hay ambición.
Tercera oportunidad, escenario mayor
El duelo está programado para el sábado (hora de Manila), a falta de confirmarse el horario exacto. Lo que sí está claro es el contexto: tercera ronda de un Grand Slam, en Nueva York, con una estadounidense jugando en casa y una filipina que busca, por fin, descifrar un rompecabezas que se le ha resistido dos veces este año.
Amigas fuera de la pista. Rivales sin concesiones dentro de ella.
Eala llega con confianza y ritmo. Jovic, con el historial a favor y el público de su lado. Dos trayectorias que se cruzan de nuevo, más profundas ya en el torneo, con algo más que un simple pase de ronda en juego.
Porque para una, sería confirmar la superioridad reciente. Para la otra, sería mucho más que una victoria: sería la noche en que, por fin, la tercera vez sí fue la vencida.






