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Emma Navarro supera a Lois Boisson en un dramático debut del US Open 2026

Emma Navarro necesitó dos días, tres sets y una enorme dosis de paciencia para superar a Lois Boisson en una primera ronda del US Open 2026 que terminó con tenis, nervios y rabia contenida sobre la pista de Nueva York.

La estadounidense, de 25 años, se impuso por 7-6, 6-7, 6-3 en un duelo que empezó el domingo y que la lluvia partió en dos, obligando a reanudarlo el lunes. Un corte brusco en pleno clímax competitivo. Y se notó.

Un partido partido en dos

El encuentro había avanzado hasta un punto crítico cuando la lluvia detuvo todo. Ritmo roto, tensión en pausa, la sensación de que el trabajo acumulado se evaporaba de golpe.

“Fue realmente duro parar en el punto del partido en el que estábamos”, admitió después Emma Navarro. “Sentía que había trabajado muy duro para llegar a ese momento y, de repente, es como: vamos a salir mañana y las dos tenemos una hoja en blanco. Es muy único porque sientes que deberías notar que vas por delante, pero en realidad no lo sientes”.

Ese cambio de escenario se reflejó en la pista. El domingo, el duelo ya había mostrado su tono: intercambio intenso, nervios a flor de piel y un primer set que Navarro se llevó en el tie-break, 7-6, marcando la pauta de una batalla larga.

Boisson, de 23 años, no se desenganchó. Encontró ritmo, ajustó golpes y respondió con carácter. El segundo set se estiró de nuevo al límite, otro desempate, esta vez del lado de la francesa: 7-6 y todo igualado, con la sensación de que el partido podía girar en cualquier dirección.

El desenlace y el estallido de frustración

El lunes, ya sin lluvia pero con el peso de la reanudación sobre la cabeza de ambas, el tercer set fue el filtro definitivo. Navarro gestionó mejor los momentos clave, subió un punto la agresividad en los intercambios largos y aprovechó las dudas de Boisson para abrir hueco. El 6-3 final cerró el marcador y la clasificación de la estadounidense a segunda ronda.

La escena posterior al último punto resumió el contraste emocional. Primero, el protocolo: saludo correcto en la red, manos que se encuentran, miradas breves. Acto seguido, la explosión.

Mientras Emma levantaba los brazos y celebraba la victoria, las cámaras captaron a Lois Boisson al fondo de la pista, descargando su frustración contra la pista con un violento raquetazo. Un gesto de impotencia tras dejar escapar un partido tan ajustado, en el escaparate mayor del calendario sobre pista dura.

Navarro, por su parte, se marchó con la sensación de haber sobrevivido a una trampa emocional: la interrupción por lluvia, la pérdida del segundo set en el tie-break, la presión de cerrar el partido al día siguiente sin margen para errores.

Un US Open que apenas empieza

El torneo en Nueva York se extenderá hasta el 13 de septiembre, con la final femenina programada para el día 12 y la masculina para el 13. La victoria coloca a Emma Navarro en el carril competitivo desde el primer día, en un cuadro que no perdona despistes ni titubeos.

Para Lois Boisson, la imagen del raquetazo quedará como cicatriz de una oportunidad que se le escapó por detalles. Para Navarro, como el primer examen superado en un US Open que, a la vista de este estreno, promete más tensión que calma.