Enzo Maresca enfría la polémica del calendario en su primer derbi de Mánchester
Enzo Maresca llega a su primer derbi de Mánchester con una ventaja que muchos entrenadores firmarían: dos días más de descanso que el rival. Pero el técnico de Manchester City no quiere excusas ni para sí mismo ni para Michael Carrick.
Su mensaje es claro: en este calendario, se sobrevive adaptándose.
City venció 2-0 a Porto el martes por la noche en la Champions League. Manchester United, en cambio, jugó el jueves y arrolló 4-0 a Sabah, agotando 48 horas que ahora pesan en la previa del duelo liguero del domingo. La diferencia en la recuperación es evidente. Maresca la reconoce, pero no la convierte en bandera.
El italiano recordó de inmediato el espejo más cercano: septiembre pasado, cuando el propio City llegó en desventaja a un gran partido. Entonces, Arsenal había jugado el martes en el primer turno en el campo de Athletic Club, mientras que City se midió a Napoli el jueves en el horario de las 20:00. Pocas horas de margen, mucha exigencia, mismo discurso.
El club incluso trajo a la memoria la broma de Pep Guardiola antes de visitar el Emirates Stadium, cuando aseguró que se llevaba a sus jugadores “a hacer senderismo a la montaña” para preparar aquel encuentro. El tono fue distendido, el trasfondo, idéntico: no hay piedad en el calendario.
Maresca, en cambio, evita el chiste y va directo al punto. Cuando le preguntan por la supuesta ventaja frente a United, responde que esto “ya le pasó al City el año pasado” y que forma parte del fútbol moderno. No duda de que el equipo de Carrick llegará listo. No abre la puerta a la queja preventiva. Repite una idea como un mantra: hay que adaptarse.
El contexto no ayuda a nadie. La Champions League ampliada obliga ahora a disputar dos partidos más en la fase de grupos antes de que termine enero. A eso se suma la carga doméstica: la Carabao Cup aparece pronto en el horizonte y aprieta todavía más las agendas.
City recibirá a Norwich el jueves próximo en la tercera ronda. United se medirá a Brighton en Old Trafford el miércoles. Otro bloque de minutos, otro viaje para las piernas, otro rompecabezas para los cuerpos técnicos. Maresca, sin embargo, insiste en que el equilibrio llega con el tiempo: un año te golpea a ti, al siguiente a tu vecino, y más adelante a otro.
Cuando le piden que se ponga en la piel de Carrick, el italiano se aparta con elegancia. “Esa es una pregunta para Michael”, viene a decir. No habla por su colega, no entra en el terreno emocional del rival. Solo repite su línea: “Ha pasado y hay que adaptarse”. Nada más. Nada de guerra dialéctica en la previa.
Mientras tanto, los números marcan el pulso de la ciudad. Maresca ha arrancado la temporada de Premier League con pleno: tres victorias en tres jornadas, un City reconocible, dominante, que parece haber asimilado rápido su nueva voz en el banquillo. Al otro lado, United suma solo cuatro puntos de nueve posibles y llega al derbi con más dudas que certezas, pese a la goleada europea.
El italiano, no obstante, no se deja llevar por la tabla ni por la narrativa externa. Sabe dónde está. Sabe qué significa este partido.
“Es muy importante por diferentes razones”, admite. Un derbi en Mánchester no es un partido más, nunca lo ha sido. Es un día que marca vestuarios, aficiones y temporadas. Un encuentro que se recuerda mucho después de que el árbitro haya pitado el final.
Maresca lo resume con una idea que también define su propuesta futbolística: lo esencial es que City sea fiel a sí mismo. A partir de ahí, que hable el marcador. El italiano no promete espectáculo ni garantiza superioridad. Promete identidad.
El domingo, más allá del debate sobre el descanso, el calendario y las rotaciones, la ciudad se detendrá para mirar hacia el mismo punto. Y entonces ya no importará quién durmió dos noches más o dos noches menos, sino quién se atreve a imponer su juego cuando el derbi se encienda de verdad.






