Gran Bretaña recupera el título en la World Team Cup con Hewett y Reid
Gran Bretaña volvió a reinar en la World Team Cup por quinta vez, y lo hizo a la vieja usanza: con carácter, con nervio y con su pareja más fiable en los momentos límite. Alfie Hewett y Gordon Reid firmaron un contundente 6-1, 6-2 en el dobles decisivo ante Tokito Oda y Daisuke Arai para cerrar el 2-1 frente a Japón en Florida y devolver el título a las vitrinas británicas.
Japón defendía la corona en la competición por equipos que es el equivalente en tenis en silla de ruedas a la Davis Cup y la Billie Jean King Cup. Llegaba con el número uno del mundo, Tokito Oda, como bandera. Pero cuando el trofeo se puso realmente en juego, la experiencia y la química de Hewett y Reid marcaron la diferencia.
“Estamos muy contentos de recuperar el título”, celebró Reid, pieza fija en casi toda la era dorada británica: formó parte también de los equipos campeones en 2015, 2019, 2023 y 2024, siempre con Hewett a su lado. Una dupla que, a estas alturas, ya es algo más que una pareja: es un seguro en finales.
La jornada decisiva arrancó con autoridad británica. Reid abrió el cruce con un 6-2, 6-2 impecable ante el número 21 del mundo, Arai, al que ha derrotado en sus cinco enfrentamientos. Dominio desde el fondo, lectura perfecta de los puntos clave y una serenidad que pesó más que cualquier estadística.
Después, el calor frenó el ritmo del día. El segundo partido de individuales, entre Hewett y Oda, se retrasó varias horas por las extremas temperaturas en Orlando. Seis horas de espera hasta que la pista volvió a ser practicable. Seis horas para pensar, ajustar, quizá dudar.
A la vuelta, el duelo entre el reciente campeón del US Open y el número uno del mundo respondió a lo esperado: tensión, precisión y márgenes mínimos. Esta vez, la balanza cayó del lado japonés. Oda se impuso por 6-4, 7-5 y alargó el suspense hasta el dobles definitivo.
Hewett no lo escondió: “Estoy un poco decepcionado por no hacer pleno tras mi derrota en individuales, pero fue un partido de altísimo nivel y se decidió por unos pocos puntos en ambos sets que podrían haber caído de cualquier lado”. No hubo tiempo para lamentos. Tocaba recomponerse.
Y ahí emergió el sello de este equipo. El británico se rehizó junto a Reid en el dobles con una autoridad que no dejaba rastro del golpe anterior. 6-1, 6-2, casi sin concesiones, castigando cada duda japonesa, atacando la red, mandando en los intercambios desde el primer juego. La presión acumulada durante toda la semana sobre el conjunto nipón terminó por estallar.
En el banquillo, el capitán Martyn Whait y el joven Ben Bartram, de 21 años, completaban la imagen de un bloque sólido, que ya había firmado victorias de peso ante Corea del Sur y Países Bajos en los días previos. No fue un título improvisado. Fue la culminación de una semana de dominio sostenido.
“Es la primera vez que para nosotros todo se decide en el dobles”, reconoció Hewett. “Estoy muy contento de que hayamos sido capaces de cruzar la línea”. Lo dijo con el trofeo ya asegurado, pero también con la sensación de haber superado una prueba nueva incluso para una pareja tan laureada.
“Siempre es un privilegio jugar por tu país y esta semana ha habido un gran ambiente y espíritu de equipo entre todos los chicos”, añadió. Esa frase encaja con lo que se vio en la pista: un grupo que se sostiene en dos gigantes, sí, pero que se alimenta de algo más que talento.
Cinco títulos de World Team Cup ya figuran en el palmarés británico. Con Hewett y Reid todavía en la cima y una nueva generación asomando, la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar este ciclo antes de que alguien consiga destronarlo de forma definitiva?






