Lewis Hamilton critica a Ferrari: “Aquí no hay reglas”
Lewis Hamilton salió de Monza con algo más que un sexto puesto y un coche dañado en el orgullo. Salió con un mensaje directo hacia dentro de Ferrari. Y sin anestesia.
Todo empezó en los primeros metros del Gran Premio de Italia, en esa primera chicane de Monza que tantas carreras ha torcido. Hamilton lanzó un ataque agresivo sobre Charles Leclerc en la Variante del Rettifilo. Llegó por dentro, se tiró tarde, pero se puso en posición. Leclerc respondió defendiendo el exterior y, en la segunda parte de la curva, apretó hasta el límite. Demasiado. Hamilton acabó en la grava, fuera de la pista, y su Ferrari con el dorsal 44 cayó al fondo del pelotón.
Unos segundos de acción que condicionaron toda su tarde. Y que abrieron una grieta evidente en la convivencia interna.
Un incidente, dos versiones
Tras la carrera, Leclerc habló de “responsabilidad compartida” en ese duelo y llegó a insinuar que la mayor culpa era de Hamilton. El británico, muy frío en el tono pero cortante en el mensaje, rechazó esa lectura de inmediato.
“Yo estaba delante en la curva 2. En el vértice, iba por delante. Así que no hubo ningún ‘nosotros’ en eso”, lanzó, sin rodeos.
La frase no fue solo una réplica puntual. Fue el síntoma de algo más profundo: Hamilton no está nada cómodo con la forma en la que su compañero le está corriendo rueda a rueda. Y lo dejó claro cuando le preguntaron si la afición de Ferrari debía temer una guerra interna entre sus pilotos.
“Yo no corro sucio. Siempre he corrido limpio y de forma justa, siempre he dejado espacio. No creo que tengan que preocuparse por mí”, afirmó. “He llegado al equipo intentando ser respetuoso con el espacio y, desde luego, no poner al equipo en peligro. Mantengo eso, es de lo único de lo que puedo hablar por mi parte. Sobre la otra parte, tenéis que hablar con Fred [Vasseur]”.
El mensaje estaba enviado. A Leclerc. Y al muro.
Un domingo torcido desde el inicio
El golpe de la primera vuelta fue solo el principio. El accidente de Leclerc en la segunda vuelta provocó una bandera roja que partió la carrera en dos. Hamilton, que ya venía contracorriente, quedó atado a una estrategia que terminó de hundir sus opciones.
En la fase central de la prueba, la aparición de un coche de seguridad virtual por la avería hidráulica de Lance Stroll abrió una ventana estratégica. Kimi Antonelli y Max Verstappen aprovecharon el momento para parar, montar neumáticos frescos y regresar a pista justo antes de que se levantara el VSC. Hamilton, no. Ferrari decidió mantenerlo fuera.
La jugada fue al límite en el tiempo, sí, pero posible. Y, en el peor de los casos, el equipo aún habría tenido la opción de montarle el compuesto duro durante la bandera roja inicial. No lo hizo. Hamilton acabó arrastrando unos medios usados hasta la meta, sin ritmo para atacar y sin margen para defender, cruzando la línea en una gris sexta posición.
Vasseur defendió después la decisión, recordando que la diferencia con Verstappen antes y después del VSC fue similar y apuntando al tráfico potencial tras la parada: “Si paras, sales detrás de Yuki Tsunoda y Pierre Gasly, y no estoy seguro de que puedas adelantarlos”. Los números, a primera vista, invitan a discutir esa lectura: todo indica que Hamilton habría salido por delante de los Racing Bulls y con muchas opciones de superar también a Gasly.
“Aquí no hay reglas”
Más allá de la táctica, lo que realmente encendió a Hamilton fue la sensación de falta de control interno. Lo dijo con calma, pero con una claridad que no deja espacio a interpretaciones.
“Creo que esto va de reglas de compromiso. Cuando estaba en Mercedes, teníamos una regla de compromiso escrita”, recordó. “Nunca tuvimos nada demasiado grave. Hubo algún momento con Nico [Rosberg], un par de veces. Pero, la mayoría de las veces, fue bien, sobre todo con Valtteri [Bottas]… Aquí no hay reglas”.
En una frase, el siete veces campeón del mundo resumió su diagnóstico: Ferrari le está dejando demasiado espacio a la improvisación en los duelos entre compañeros, justo en una temporada en la que él pelea por el título y Leclerc está aún más lejos en la general.
Hamilton marcha a 76 puntos del líder del campeonato, Kimi Antonelli. Leclerc está a 112. Quedan 258 puntos en juego. La ventana para errores internos se estrecha. Y el británico lo sabe.
“Es demasiado tarde para que lleguen ciertas decisiones. Muchas, muchas semanas demasiado tarde. Lo único que puedo hacer es seguir viniendo y dando el máximo”, lamentó, dejando caer que el equipo no ha protegido lo suficiente su candidatura.
Dardos hacia arriba en la estructura
El fin de semana ya venía cargado de tensión. El sábado, Hamilton se mostró visiblemente molesto con el plan de vueltas en Q2, que, según él, perjudicó su intento decisivo y nació del lado del garaje de Leclerc.
Preguntado por los puntos perdidos por Ferrari en la operativa, no apuntó a un error aislado, sino a la cadena de mando.
“Al final, todo viene desde arriba. Las decisiones van cayendo, y empieza con Fred”, explicó. “Solo hay un límite a lo que puedes decir, a lo que puedes empujar y gritar desde la cima de la montaña. Ayer dije que teníamos que mirar cómo nos comunicamos, porque si seguimos viajando por el mismo camino, obtenemos el mismo resultado”.
La frase que vino después sonó a ultimátum interno: “Seguimos teniendo el mismo resultado. Tenemos que cambiar cosas, porque esto no nos ayuda a avanzar”.
Hamilton asegura que el equipo ha escuchado el mensaje y que hablarán “en privado” después de la próxima carrera, con la vista puesta en cambios de procedimiento que impidan que se repitan situaciones como las de Monza.
No pide que Leclerc se aparte. Pide que no se le ponga en riesgo en la primera chicane cuando es él quien está en la pelea por el campeonato.
Vasseur pide tiempo… y calma
Fred Vasseur, consciente del incendio, intentó rebajar la temperatura. Dijo que aún no había tenido tiempo de analizar a fondo el incidente de la salida con Leclerc y que solo había hablado “dos segundos” con Hamilton. “Prefiero hablar primero con ellos que con vosotros”, zanjó ante la prensa escrita.
Sobre la gestión del campeonato entre sus dos pilotos, tiró de ejemplo reciente: recordó que el año pasado Oscar Piastri lideraba el proyecto de McLaren a estas alturas, y que, aunque el equipo hubiera apostado todo por él, el resultado final habría sido el mismo: título para Max Verstappen.
El francés defendió que era “demasiado pronto” para tomar decisiones de equipo antes de Monza. “En algún momento, hay que decidir. Pero antes de esta carrera era pronto. Ahora tenemos tiempo para hablar con los chicos”, apuntó.
El reloj, sin embargo, corre. Y la sensación, después de este fin de semana, es que Hamilton ya ha decidido algo por su cuenta: sin reglas claras, sin una estructura que marque límites y prioridades, Ferrari corre el riesgo de dispararse al pie en plena lucha por el título.
La próxima vez que ambos coches rojos lleguen emparejados a una primera curva, se sabrá si Maranello ha tomado nota. O si Monza fue solo el primer aviso.






