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Lewis Hamilton: Es demasiado tarde para órdenes de equipo en Ferrari

Lewis Hamilton salió de Monza con una sensación clara: el tren del título se le está escapando… y Ferrari ha reaccionado demasiado tarde.

El siete veces campeón del mundo, que partía cuarto y terminó sexto en el Gran Premio de Italia, vio cómo su domingo se torcía desde los primeros metros. En la salida, en plena batalla rueda a rueda con Charles Leclerc a la salida de la primera chicane, el británico acabó empujado hacia la hierba y cayó hasta la décima posición. En casa de Ferrari. Ante el mar rojo de Monza.

Poco después, Leclerc se estrelló a alta velocidad en la Parabólica y dejó a Hamilton como única bala de Maranello para pelear por el podio. Ni así pudo salvar el fin de semana.

Un golpe duro en el campeonato

Tras la bandera roja provocada por el accidente de Leclerc, la carrera se relanzó con Mercedes marcando el ritmo. Hamilton nunca llegó realmente a reengancharse a la lucha delantera y vio cómo el antiguo equipo, las Flechas de Plata, firmaba un demoledor doblete en el templo de la velocidad.

El daño en la clasificación es evidente. Hamilton, que llegaba empatado a puntos con George Russell por el segundo puesto del campeonato, se marcha de Italia 10 puntos por detrás del británico de Mercedes y a 76 del líder y ganador en Monza, Andrea Kimi Antonelli.

Hamilton no lo escondió: “Creo que hoy hemos perdido muchísimos puntos con Mercedes”, admitió. Y lanzó el mensaje que más duele en Ferrari: “Es demasiado tarde para que lleguen esas decisiones. Es demasiado tarde. Todo lo que puedo hacer es presentarme, levantarme mañana por la mañana y dar lo mejor de mí”.

La brecha con Antonelli le pesa: “Nunca se ha acabado hasta que se acaba. No sé cuántos puntos son ahora, pero seguro que 60, 70. Es una cantidad que, con el ritmo que tienen, es muy, muy difícil de recortar”.

Viejas heridas desde Zandvoort

La discusión sobre jerarquías internas en Ferrari no nace en Monza. Ya venía calentándose desde el Gran Premio de Países Bajos.

En Zandvoort, Hamilton, dos puestos por delante de Leclerc en el campeonato, terminó frustrado con la gestión de la carrera. Consideraba que el equipo tardó demasiado en apartar al monegasco —que rodaba tercero con una estrategia distinta— para dejarle atacar el podio con neumáticos más frescos y mejor ritmo.

Cuando Ferrari finalmente llamó a boxes a Leclerc, la reacción por radio de Hamilton fue tan elocuente como incómoda: “Gran manera de perder el tiempo, buen trabajo”. Después pidió disculpas, pero el mensaje ya estaba lanzado. El británico sentía que el equipo no estaba maximizando sus opciones.

Lo sucedido en la primera vuelta de Monza solo ha echado más leña al fuego.

“No hay ‘nosotros’ en eso”

Leclerc, todavía asimilando su accidente en la segunda vuelta, reconoció que la maniobra con Hamilton en la primera chicane rozó el límite: “Fue demasiado ajustado en la curva 1”, explicó. Dijo no saber si había llegado a haber contacto entre ambos: “Estaba muy encima del piano interior e intenté hacer la curva, pero no lo hice lo bastante cerrado. Luego solo vi en los retrovisores lo que había pasado, que nunca es lo que quieres entre dos coches del mismo equipo”.

Hamilton no lo vio como un simple lance: “Yo estaba por delante en la curva 2, por ética, estaba por delante. Ahí no hay ‘nosotros’”, sentenció, subrayando que, a su juicio, la maniobra no respetó las normas no escritas entre compañeros.

Preguntado por si los tifosi deben preocuparse por una posible guerra interna con Leclerc, respondió con firmeza: “Mira, yo no corro sucio. Siempre he corrido limpio y de forma justa y siempre he dejado espacio. Así que no creo que tengan que preocuparse por mí. He llegado al equipo intentando ser respetuoso con el espacio y, desde luego, no poner al equipo en peligro. Mantengo eso, y es de lo único de lo que puedo hablar”.

Vasseur, en el centro del fuego cruzado

El jefe de equipo, Frédéric Vasseur, no maquilló la realidad: el incidente entre sus dos pilotos “no es bueno”. Pero quiso ponerlo en contexto: gestionar tensiones internas forma parte del día a día en la Fórmula 1.

El francés evitó comprometerse con un cambio inmediato en la política de equipo y recurrió a un ejemplo reciente para defender su postura: “El año pasado, Oscar Piastri lideraba a McLaren a estas alturas de la temporada, y si McLaren lo hubiera apostado todo a Piastri, Max Verstappen habría sido campeón igualmente”, recordó.

Su mensaje es claro: precipitarse con órdenes de equipo no garantiza nada. “Seguro que, en algún momento, hay que tomar una decisión, pero creo que era demasiado pronto para hacerlo antes de Monza. Ahora tenemos tiempo para hablar con los chicos”.

El problema para Ferrari es que, mientras hablan, los puntos vuelan hacia Mercedes.

Hamilton pide cambios internos

Hamilton, lejos de limitarse a señalar la pista, apunta al corazón del funcionamiento del equipo: la comunicación.

“Si seguimos recorriendo el mismo camino, obtenemos el mismo resultado”, advirtió. “Y es como si siguiéramos obteniendo el mismo resultado. Tenemos que cambiar cosas porque esto no nos ayuda a avanzar. Creo que son receptivos a ello y lo hablaremos fuera de los focos”.

El británico ve cómo Mercedes se escapa, cómo Antonelli consolida su liderato y cómo su primera temporada vestida de rojo corre el riesgo de quedarse en promesa a medio cumplir.

Ferrari, mientras tanto, se enfrenta a una decisión incómoda: ¿proteger la armonía interna o apostar fuerte por un líder cuando el título ya parece una quimera? En Maranello ya saben que, si esperan demasiado, la respuesta puede llegar, como dice Hamilton, “demasiado tarde”.