Iñaki Williams se despide de Ghana: un viaje lleno de significado
Iñaki Williams ha puesto punto final a una de las historias más singulares del fútbol de selecciones recientes. El delantero del Athletic Club, de 32 años, ha anunciado su retirada del combinado de Ghana, la selección a la que decidió entregar su corazón futbolístico en plena madurez de su carrera.
Lo hizo a su manera, sin ruido, a través de un mensaje en redes sociales. Directo, emotivo: el viaje con los Black Stars termina aquí.
Un ciclo corto, intenso y lleno de significado
Su aventura con Ghana arrancó en septiembre de 2022. Desde entonces, 28 internacionalidades, dos goles y, sobre todo, una carga simbólica enorme para un futbolista nacido en Bilbao de padres ghaneses.
En menos de cuatro años, Williams encadenó tres grandes torneos con la selección africana: los Mundiales de 2022 y 2026 y la Copa Africana de Naciones de 2023. Un calendario comprimido, de máxima exigencia, que le situó de golpe en el centro del proyecto ghanés.
En la última Copa del Mundo, disputada este año, el delantero del Athletic participó en dos encuentros. Ghana cayó en octavos de final ante Colombia, frenada en la ronda de las 32 mejores, y aquel golpe empezó a sonar a final de etapa para más de uno dentro del vestuario. Para Williams, sin duda, fue el último capítulo.
De España a Ghana: elección de raíces
La trayectoria internacional de Iñaki siempre tuvo un matiz especial. Formado en las categorías inferiores de la selección española, llegó a debutar con la absoluta en un amistoso en 2016. El camino parecía trazado.
Sin embargo, el tiempo, la madurez y las raíces empujaron en otra dirección. Cuando Ghana llamó con insistencia, el delantero eligió representar la tierra de sus padres, el país que había marcado su historia familiar. Un gesto que en Accra se vivió como un regreso a casa.
“Me ha permitido volver a casa, sentirme aún más cerca de mis raíces y experimentar el enorme orgullo de representar a mi país y llevar esta bandera en el pecho”, escribió el propio jugador al despedirse. Palabras que resumen lo que significó para él ese cambio de escudo.
Mientras tanto, su hermano pequeño Nico tomó la senda opuesta. También jugador del Athletic Club, decidió defender a España y ya sabe lo que es levantar un Mundial y una Eurocopa con la selección de Luis de la Fuente. Dos hermanos, dos camisetas, dos himnos… y una misma infancia en Bilbao.
Despedida con orgullo y sin reproches
La carta de Iñaki Williams destila serenidad. No hay cuentas pendientes, ni reproches, ni dramatismo. Hay cierre.
“Siento que ha llegado el momento de poner fin a mi camino con la selección de Ghana”, explicó. “Me voy feliz, orgulloso y con la tranquilidad de saber que lo di todo cada vez que me puse esta camiseta”.
No deja dudas sobre lo que le ha aportado esta etapa: “Me ha dado mucho más que fútbol”. Una frase corta, pero cargada de todo lo vivido: el reencuentro con su origen, la conexión con la afición ghanesa, el peso de una bandera distinta sobre el pecho.
El agradecimiento fue total: a compañeros, entrenadores, aficionados. “Gracias de todo corazón a todos los que habéis formado parte de este camino y por todo el cariño que siempre me habéis mostrado”. Sin artificios. Sin grandes discursos. Con la sobriedad de quien sabe que ha cumplido.
Nuevo seleccionador, nuevo ciclo… y un aficionado más
La decisión de Williams llega en plena reconfiguración del proyecto ghanés. Hace apenas una semana se confirmó el regreso de Carlos Queiroz al banquillo de la selección, con la mirada puesta en la Copa Africana de Naciones de 2027, que se disputará en Kenia, Tanzania y Uganda.
El técnico portugués arrancará su nuevo mandato sin uno de los nombres más reconocibles de los últimos años, pero con el legado de un futbolista que ayudó a tender puentes entre la diáspora y el equipo nacional.
Williams, por su parte, no rompe el vínculo. Lo transforma. “Ghana siempre será parte de mí. Seguiré apoyando a los Black Stars como uno más de vosotros, esté donde esté”, remató en su mensaje.
Deja de ser delantero de Ghana. Pasa a ser aficionado. Y, para una selección que vive tanto de la emoción como del talento, ese tipo de lealtad también cuenta en el camino hacia el próximo Afcon.






