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El dilema de Jannik Sinner: regresar a la gira asiática o esperar

El último golpe de Jannik Sinner en un partido oficial acabó con la imagen que todo tenista sueña: el italiano levantando el trofeo de Wimbledon el 12 de julio. Desde entonces, nada. Más de dos meses sin ver al número 1 del mundo en pista, mientras el circuito mira hacia la gira asiática y se pregunta: ¿vuelve ya… o no?

El consejo de Pescosolido: frenar antes de romper

Stefano Pescosolido, exjugador del circuito ATP y voz respetada en Italia, lo ve claro: menos prisa, más cabeza.

“Creo que está un poco más cuidadoso desde el punto de vista físico. Quiere evitar recaídas. Los Slams son su objetivo principal, y me imagino que quiere estar al máximo el año que viene para intentar ganar los más posibles”, explicó en una entrevista con Tuttosport. Y puso sobre la mesa el dilema: “Hay dos opciones: Beijing y Shanghai, o empezar directamente con los torneos indoor”.

No habla al vacío. Sinner ya sabe lo que es pagar caro el calor y la humedad. El año pasado, en el Masters 1000 de China, las condiciones le pasaron factura: acabó retirándose por calambres. Pescosolido no descarta un plan radical: saltarse toda la gira asiática, reaparecer en Viena y llegar fresco a las ATP Finals, con la vista puesta no solo en Turín, sino en 2025.

La idea no es descabellada. Sinner ha tenido episodios serios con las altas temperaturas: se ha derretido al sol en el Abierto de Australia en las dos últimas ediciones y también en citas europeas. Pero nada tan llamativo como lo ocurrido este año en Roland Garros.

Allí, el número 1 del mundo se quedó a un juego de cerrar su partido de segunda ronda ante Juan Manuel Cerúndolo… y se apagó. Calambres generalizados, el cuerpo sin energía, incapaz de ofrecer resistencia real. Una derrota que hizo ruido no solo por el marcador, sino por la manera en que se desplomó físicamente.

El contexto tampoco le ayudaba: había jugado los cinco Masters 1000 previos a París. Los ganó, sí, pero el peaje se vio en la Philippe Chatrier. Títulos en la mano, gasolina en reserva.

Asia, un viejo fantasma para Sinner

La gira asiática le ofrece gloria… y riesgos. Sinner ha triunfado allí: dos títulos en Beijing, uno en Shanghai. Son pistas que conoce, torneos donde ya ha mandado. Renunciar a ellos no es una decisión ligera para un competidor de su perfil.

Pero el clima no perdona. Calor, humedad, desgaste acumulado tras una temporada larga. Ya en el Shanghai Masters del año pasado, el italiano volvió a sufrir: se retiró ante Tallon Griekspoor pese a jugar en sesión nocturna, otro aviso de que su cuerpo no tolera bien ciertas condiciones extremas.

De ahí que el plan “indoor” seduzca tanto. Bajo techo, el calor deja de ser un problema y Sinner se mueve como en casa. Sus números lo avalan: diez títulos en doce finales disputadas en pistas cubiertas. Una estadística demoledora. Viena, donde ya ha sido campeón dos veces, asoma como plataforma ideal para un regreso medido, sin sobresaltos térmicos, con el radar fijado en Turín.

El precio oculto: el trono del número 1

Todo tiene un coste. Y aquí el peaje se llama ranking.

Sinner ya tiene plaza asegurada para las ATP Finals, pero si decide saltarse la gira asiática, su número 1 se tambalea. El gran beneficiado sería Alexander Zverev, que huele la oportunidad.

El italiano defiende el título en Beijing. Si no juega, pierde de golpe 500 puntos. Incluso aunque el alemán tampoco se presente, la brecha entre ambos se estrecharía de inmediato. Y Zverev llega lanzado: dos títulos de Grand Slam este año, confianza disparada y muy pocos puntos que defender en Asia tras una gira discreta en 2023.

Si el alemán encadena una buena semana en Shanghai, la presión sobre Sinner en la temporada indoor se disparará. Porque ahí sí, el italiano va cargado de puntos a defender: títulos en Viena, Bercy y coronación en las ATP Finals el año pasado. Un botín enorme… y frágil.

Zverev tampoco tendrá el camino despejado. También fue finalista en Viena y semifinalista en el Masters de París, y tendrá que proteger lo suyo. Pero la inercia juega a su favor: llega sano, en forma y con un mensaje que quiere respaldar en la pista. Él mismo ha sido prudente a la hora de valorar sus Grand Slams conquistados en ausencia de Sinner y Carlos Alcaraz, pero sabe que el número 1 al final es un sello que no admite matices.

Si Sinner se borra de algunos torneos clave, el tablero cambia. El italiano ganará aire para su cuerpo. Zverev, espacio para el asalto definitivo al trono.

La pregunta ya no es solo cuándo volverá Sinner, sino cuánta autoridad conservará cuando lo haga.