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Juan Pablo Montoya exige cambios en Ferrari tras el desastre de Monza

Ferrari salió de Monza con algo más que un mal resultado. Salió con una herida interna expuesta a plena vista, en su propio templo, mientras Mercedes celebraba un 1-2 demoledor encabezado por la remontada monumental de Kimi Antonelli desde el 19º puesto en la parrilla.

En casa, ante su público, el equipo de Maranello vio cómo su gran premio se desmoronaba en apenas unas curvas. Y un viejo conocido de la Fórmula 1, Juan Pablo Montoya, no cree que esto pueda dejarse pasar.

Caos desde la primera vuelta

La tarde de Ferrari se torció de inmediato. En la arrancada, Lewis Hamilton lanzó el coche por dentro de Charles Leclerc en la primera chicane y, acto seguido, intentó completar la maniobra por el exterior en la segunda parte del viraje. Leclerc mantuvo su línea. Hamilton acabó en la grava.

El siete veces campeón regresó a pista, pero hundido hasta la décima posición. Un golpe deportivo y simbólico: dos coches rojos peleando entre sí en la salida de Monza, mientras las flechas plateadas se preparaban para ejecutar su plan perfecto.

La situación empeoró en la segunda vuelta. Leclerc, ahora defendiendo con dureza frente al McLaren de Oscar Piastri, se fue ancho sobre el piano a la salida de Parabolica. Perdió el control y se estrelló contra las barreras. Carrera terminada. Más silencio que aplausos en las gradas.

Hamilton, tras el susto inicial, remontó hasta la sexta posición. Un botín discreto para un piloto que lucha por el campeonato, insuficiente para maquillar la sensación de oportunidad perdida para Ferrari en su propio territorio.

Montoya señala a Maranello

Tras la carrera, Hamilton reconoció ante F1 TV que el resultado era “difícil de digerir”. Pero mientras se analizaba el desastre táctico y emocional de Ferrari, Montoya fue directo al núcleo del problema: la gestión interna.

Para el colombiano, ya no basta con una charla de despacho entre el jefe de equipo y sus pilotos. Hace falta algo más profundo.

“Hay que ir no solo donde Fred, sino por encima de Fred y sentarlos”, reclamó Montoya, aludiendo a Fred Vasseur, el director del equipo. “Los dos tienen que ir a Maranello esta semana, sentarse y tener una conversación de verdad”.

Montoya puso el foco en una frase de Leclerc tras la carrera: el monegasco aseguró que había corrido contra Hamilton “como lo habría hecho contra cualquier otro”. Para el ex piloto, ahí está el problema.

“Es tu compañero de equipo, y tienes que respetar a tu compañero, y tienes que respetar al equipo”, remató.

El mensaje es claro: en un momento clave del campeonato, Ferrari no puede permitirse que sus pilotos se traten como rivales sin camiseta. Menos aún cuando el coche no está en posición de dominar y cada punto cuenta.

Clasificación que aprieta… y se escapa

El golpe de Monza también se refleja en la tabla. Hamilton, que llegó al fin de semana inmerso en la lucha directa por el subcampeonato, sale ahora a 10 puntos de George Russell, segundo en la clasificación de pilotos.

Más arriba, Kimi Antonelli se escapa. El joven italiano, líder del campeonato, mantiene una renta de 76 puntos sobre Hamilton. Una brecha incómoda para cualquiera que aspire a algo más que podios sueltos.

Leclerc, por su parte, cae al quinto puesto con 155 puntos, a 112 de Antonelli. Una distancia que ya no se explica solo por rendimiento; también por errores, choques internos y días como el de Monza.

Madrid, próxima parada… y examen interno

El próximo capítulo llega de inmediato: el Gran Premio de España en Madrid. Pero, antes de mirar al siguiente domingo, Montoya insiste en que Ferrari debe mirar hacia dentro.

No se trata solo de decidir quién tiene prioridad en pista o cómo gestionar las salidas. Se trata de fijar límites, de recordar que el rojo del coche está por encima de cualquier duelo personal, por ilustre que sea el palmarés del piloto.

Maranello tiene una semana para hacer lo que Montoya reclama: sentar a Hamilton y Leclerc, subir el nivel de autoridad por encima de Vasseur si hace falta y marcar una línea clara.

Porque si en Madrid se repite el mismo guion, la lucha por el título no será el único frente que Ferrari vea alejarse. La pregunta ya no es qué coche tienen, sino qué equipo quieren ser.