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Julio César Chávez Jr. noquea a Jeison Troncoso en Puebla

La noche del sábado 12 de septiembre de 2026, el Gimnasio Miguel Hidalgo de Puebla se convirtió en un pequeño santuario para la nostalgia y la contundencia. En un evento muy concurrido, Julio César Chávez Jr. volvió a sentirse protagonista. No necesitó ni un round completo para recordarle al público quién es: el “Hijo de la Leyenda” despachó al colombiano Jeison Troncoso en 2 minutos y 59 segundos, un nocaut técnico que pareció más una declaración de intenciones que un simple trámite en la cartelera.

Desde la primera orden del réferi, Chávez Jr. salió sin rodeos. Nada de estudio, nada de tanteo. Tomó el centro del ring y empujó a Troncoso hacia una de las esquinas, castigando con insistencia al cuerpo y rematando con combinaciones al rostro. El colombiano intentó sobrevivir detrás de una guardia alta, buscando espacio, tratando de alargar el combate. No lo encontró. La presión del mexicano fue asfixiante, constante, casi obstinada.

El momento clave llegó con un zurdazo seco. Un gancho al mentón que hizo tambalear a Troncoso contra las cuerdas. Ese instante bastó para que el sinaloense pisara el acelerador. Sin darle respiro, soltó una combinación potente que terminó por mandar al sudamericano a la lona, sin respuesta real, sin capacidad de reacción.

El réferi miró al hombre caído, miró el reloj y tomó la decisión: nocaut técnico en el último segundo del primer asalto. Troncoso no estaba en condiciones de continuar. Puebla estalló. Las crónicas de medios especializados como Récord, Mediotiempo y Tribuna Noticias coincidieron en el diagnóstico: desde el primer segundo, Chávez Jr. había salido a resolver rápido, decidido a mandar un mensaje claro sobre sus aspiraciones en esta nueva etapa.

Un viejo conocido de las rachas

La victoria en Puebla no es una más en el expediente de Chávez Jr. Es la tercera consecutiva en el circuito profesional, una secuencia que no lograba encadenar desde aquellos años entre 2010 y 2012, cuando defendía un título mundial y todavía presumía un récord invicto antes de cruzarse con Sergio “Maravilla” Martínez.

Con este triunfo, el mexicano alcanza las 56 victorias en su carrera, 36 de ellas antes del límite. Los números, por sí solos, no borran los altibajos ni los años complicados, pero ayudan a sostener un relato distinto: el de un veterano que se niega a aceptar que su tiempo pasó. Como recogió el diario Récord en la previa, Chávez Jr. se aferró a una frase que lo define hoy: “viejos son los cerros”. Y en Puebla, por lo menos por una noche, el ring le dio la razón.

Polémica por el nivel del rival

El festejo local no apagó las dudas. Casi al mismo ritmo que se compartía el video del nocaut, comenzaron las preguntas sobre la exigencia real del combate. Voces críticas, entre ellas las de Mediotiempo, subrayaron que la resistencia de Jeison Troncoso estuvo muy por debajo de lo esperado. Lo describieron como un oponente con recursos defensivos limitados, un rival ideal para que el mexicano luciera, pero insuficiente para medir con rigor el momento deportivo del “Hijo de la Leyenda”.

La discusión se instaló rápido: ¿sirve un triunfo tan cómodo para evaluar a Chávez Jr.? ¿O solo engorda un récord que necesita pruebas de mayor calibre?

En el entorno del sinaloense, la lectura es distinta. Ahí se valora la continuidad, el ritmo de pelea, la eficacia en los golpes de poder. Fuentes cercanas a su campamento insisten en que cada aparición forma parte de un plan calculado: reconstruir confianza, pulir detalles, sumar rounds —o nocauts, si se presentan— y escalar peldaños hacia un combate de mayor relieve mediático.

El plan de la segunda mitad de su carrera

El nocaut en Puebla encaja en una hoja de ruta que busca relanzar la segunda mitad de la carrera de Chávez Jr. Tras años alejados de los grandes reflectores internacionales, marcados por ausencias, críticas y dudas sobre su disciplina, el mexicano intenta escribir un capítulo distinto. No habla de retiro. Habla de oportunidades.

La consistencia mostrada en sus últimas presentaciones abre una puerta que hace poco parecía cerrada: la de negociar peleas ante contendientes clasificados a nivel mundial. No será sencillo. El debate sobre la calidad de sus rivales no va a desaparecer de un día para otro. Pero las victorias pesan, los nocauts llaman la atención y las rachas, aunque se construyan paso a paso, siguen siendo la moneda más valiosa en un mercado tan duro como el del boxeo profesional.

En Puebla, Julio César Chávez Jr. no solo noqueó a Jeison Troncoso. También le ganó unos segundos al reloj de su propia carrera. La pregunta es cuánto tiempo más podrá mantener este ritmo hasta que llegue, por fin, la noche en que deba probarse de nuevo frente a la élite.