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Katie Taylor y Flora Pili: El Gran Evento de Boxeo en Croke Park

En Croke Park ya no suena Bon Jovi. El escenario gigantesco que llenó el estadio el domingo pasado es historia. En su lugar, se levanta otra estructura, más desnuda, más cruda, con otra clase de electricidad: la de una noche que se anuncia como la más grande en la historia del boxeo irlandés. Katie Taylor contra Flora Pili, en la casa del GAA.

El coloso dublinés está acostumbrado a noches descomunales. Garth Brooks, Oasis, conciertos que se convierten en recuerdos colectivos. Pero boxeo profesional, aquí, casi nadie lo recuerda en directo. Han pasado 54 años desde que Muhammad Ali se midió con Al “Blue” Lewis en julio de 1972. Medio siglo largo sin un gran ring en el centro del césped. Hasta ahora.

Peter McKenna, director del estadio y responsable comercial de Croke Park, lleva días viviendo entre planos, horarios y contrarrelojes. En declaraciones a RTÉ Radio 1, en el programa Morning Ireland, resumió el reto con la naturalidad de quien está acostumbrado a mover montañas, pero no esconde la magnitud del operativo.

“Es muy similar a lo que hacemos en los conciertos”, explicó. “Esta vez está en medio del campo. El problema fue encontrar el tiempo para desmontar todo el montaje de Bon Jovi, instalar la estructura de boxeo y después colocar 12.000 asientos sobre el césped del estadio”.

Dos equipos trabajan a destajo. Sin descanso, casi sin margen de error. McKenna asegura que, tras ver el avance esta misma mañana, van “en gran forma y por delante del calendario”. Un alivio, porque la cita no admite improvisaciones.

La velada no será solo boxeo. Será espectáculo total. Un estadio lleno de familias, niños, aficionados de toda la vida y curiosos que no quieren perderse algo que ya se percibe como irrepetible. La organización ha preparado un menú que mezcla combate y cultura pop irlandesa: Westlife como gran cabeza de cartel, The Mary Wallopers sobre el escenario y un desfile de números visuales.

Aquí entra en juego la alianza entre Matchroom Boxing y Aiken Promotions. McKenna subraya que ambos equipos “saben muy bien lo que hacen” y han diseñado una noche que alternará los combates con actuaciones musicales. Entre pelea y pelea, música. Entre asaltos, fuego y luz. Habrá pirotecnia y distintos espectáculos a lo largo de la velada, pensados para que el estadio no pierda pulso ni un segundo.

Todo conduce a un único momento: la caminata hacia el ring.

En el boxeo de élite, la entrada al cuadrilátero es ya un acto casi ceremonial. Primero, la retadora. Después, la campeona, envuelta en el rugido de su gente. McKenna lo define como “el gran momento” de la noche. Un tramo de unos diez minutos en el que el estadio entero podrá volcarse con Katie Taylor, celebrarla, cantarla, empujarla antes de que suene la campana.

Ese tramo, tan cargado de emoción, también exige precisión milimétrica. A diferencia de los partidos del GAA o de un concierto, una pelea no tiene un tiempo definido. Puede durar todos los asaltos. O terminar en segundos. Eso obliga a Croke Park a estar preparado para el desenlace desde el instante en que Taylor pise el ring.

“En cuanto ella esté en el ring, tendremos el estadio listo para la salida”, explica McKenna. Si el combate se acaba de forma fulminante, decenas de miles de personas querrán irse casi al mismo tiempo. La gestión de accesos, salidas y seguridad cambia por completo respecto a un partido o un concierto. Es otra coreografía.

El parte meteorológico acompaña. El cielo, al menos, no se perfila como enemigo. El marco está listo para que la última pelea de Taylor se convierta en algo monumental, tanto deportiva como emocionalmente.

McKenna no esconde su sorpresa por la respuesta del público. Habla de un evento “apasionante”, de una noche que “ha capturado la imaginación de todos”. Ni él, admite, esperaba este desenlace en taquilla. “Nadie, aparte quizá de Katie y los que están cerca de ella –Peter Aiken y Eddie Hearn–, preveía que esto se fuera a agotar. Yo desde luego no lo vi venir, pero así ha sido”.

Las entradas volaron. Llegarán hinchas de todos los perfiles: aficionados de boxeo de toda la vida, seguidores incondicionales de Taylor, y gente que simplemente no quiere quedarse fuera de un acontecimiento que ya se siente histórico. Una cita internacional única, como la define McKenna, para celebrar a una de las mejores boxeadoras irlandesas de todos los tiempos.

Croke Park ha visto muchas noches grandes. Esta, sin embargo, no se parecerá a ninguna otra. El ring ya espera en el centro del campo. El resto, lo escribirá Katie Taylor.