Kim Birrell logra una victoria histórica en el US Open
Kim Birrell sobrevivió a un punto de partido, a una noche casi en vela y a un retraso de 14 horas por lluvia para firmar en Nueva York una victoria que puede cambiarle la vida. Y, de paso, adelantar unos cuantos pagos de hipoteca.
La australiana, nacida en Gold Coast, se impuso a la croata Petra Marcinko por 3-6, 7-6 (7-4), 6-3 y por fin derribó la barrera de la primera ronda del US Open, después de despedirse a las primeras de cambio en Flushing Meadows en 2023, 2024 y 2025. Esta vez aguantó, resistió y terminó desgastando a su rival en la pista 7.
Una noche en vela, un punto de partido y un giro total
El partido ya venía cargado de tensión desde el domingo. Birrell había tenido que salvar un punto de partido en el duodécimo juego del segundo set antes de que la lluvia lo paralizara todo. Catorce horas de espera, nervios y pensamientos dando vueltas en la cabeza.
“Me desperté sobre las 5 de la mañana, completamente despejada, lista para saltar a la pista y todavía faltaban horas para la alarma”, contó después. Tuvo que obligarse a bajar pulsaciones, vaciar la mente y volver a dormir. No era sencillo: sabía que volvía a la pista con un set abajo y un mini break en contra en el tie-break del segundo.
Pero ahí cambió el partido. Birrell se aferró a cada punto, dio un paso dentro de pista y empezó a mandar. Se llevó el desempate 7-4, igualó el duelo y, con el impulso emocional de haber escapado del abismo, dominó el tercer set hasta cerrar el triunfo por 6-3.
El sabor era doblemente dulce. Dos meses antes, Marcinko la había derrotado en hierba en Eastbourne en sets corridos. Y en su primer cruce del año, en febrero en Texas, Birrell había empezado encajando un 6-0 antes de remontar. La rival la conocía bien; esta vez, la australiana cambió el guion cuando más dolía.
“Es una locura”, confesó a AAP tras sellar un premio asegurado de 190.000 dólares estadounidenses (unos 265.000 australianos). Una cifra que puede crecer si logra tumbar en segunda ronda a la rusa Ekaterina Alexandrova, número 19 del mundo.
Boda, flores y la hipoteca en la cabeza
Detrás de la sonrisa había algo más que alivio deportivo. Birrell y su entrenador, Matt Fraser, están en plena planificación de su boda, prevista para finales de año en Kingscliff. Ese cheque tiene ya destino claro.
“No creo que me lo gaste aquí”, admitió entre risas. “Definitivamente voy a guardar parte. Nos casamos a final de año, así que eso ayuda mucho y quizá compre unas flores extra. Y tenemos una hipoteca. Sí, la hipoteca”.
La victoria trae también un salto en el ranking. Birrell está proyectada para escalar 16 puestos y situarse en el número 55 del mundo, la mejor clasificación de su carrera, desbancando a Talia Gibson como nueva número 1 de Australia. Un cambio de jerarquía que refleja su escalada silenciosa en los últimos meses.
Día grande para Australia: Joint y Duckworth se apuntan
El triunfo de Birrell coronó un día redondo para la armada australiana en Nueva York. Antes, la joven Maya Joint y el veterano James Duckworth ya habían encendido la bandera verde y dorada.
Joint, de 20 años, remontó ante la rusa Liudmila Samsonova, mejor clasificada que ella, con un 3-6, 6-2, 6-2 que habla de carácter y de un giro de guion en su temporada. Había perdido 13 de sus 14 partidos desde enero y parecía atrapada en una espiral negativa. El cambio empezó en la gira norteamericana de pista dura y ahora, en el US Open, se ha ganado el derecho a medirse a la novena cabeza de serie, Elina Svitolina. Un examen mayor, pero también una oportunidad inesperada hace apenas unas semanas.
Duckworth, que cumplirá 35 años en enero, se regaló una noche épica. Remontó al italiano Matteo Arnaldi, semifinalista de Roland Garros 2026 y trigésimo cabeza de serie, por 5-7, 6-3, 6-2, 7-6 (10-8). Con este triunfo, el australiano puede presumir al fin de haber alcanzado la segunda ronda en los cuatro Grand Slams. Su próximo obstáculo será el chino Yibing Wu, con un billete a la tercera ronda en juego y la sensación de que Duckworth, lejos de apagarse, está exprimiendo sus últimos años en el circuito.
A ellos se suma Taylah Preston, la joven promesa de Australia Occidental, que ya había sellado su pase en la jornada inaugural. El grupo empuja, y Nueva York empieza a teñirse ligeramente de verde y oro.
No todo fue fiesta. Aleksandar Vukic, atrapado también en un duelo interrumpido por la lluvia, no pudo completar la remontada ante Rei Sakamoto y acabó cayendo por 6-4, 6-7 (5-7), 6-4, 3-6, 6-4. Una derrota dura en cinco sets que contrasta con la euforia del resto de la delegación.
Pero la imagen del día quedó en la pista 7: Kim Birrell, después de salvar un punto de partido, de pelear contra la lluvia, el insomnio y sus propios fantasmas de primera ronda, levantando los brazos en Nueva York. Con una segunda ronda por delante, una boda en el horizonte y una hipoteca un poco menos pesada, la australiana empieza a escribir un capítulo nuevo. ¿Hasta dónde le alcanzará este impulso en el último grande del año?






