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Kishan brilla en Chennai: East Zone termina el día uno con 385/4

El primer día de la final de la Duleep Trophy en Chennai terminó con una imagen clara: East Zone caminando hacia el vestuario con el marcador en 385/4 y South Zone buscando respuestas. Ishan Kishan, invicto en 111 de 135 bolas, dejó su sello en el partido. A su lado, Kumar Kushagra, 63 sólidos, completó una asociación que cambió el tono de la final.

Fue un dominio sostenido, a ratos brutal. Y todo eso después de un inicio que no prometía tanta holgura.

Un arranque feroz y un pequeño derrape

La mañana fue de los abridores. Abhimanyu Easwaran y el joven vicecapitán Vaibhav Sooryavanshi salieron como si esto fuera un partido de 50 overs, no el primer día de una final de primera clase.

South Zone, con Mohammed Siraj al frente, nunca encontró la longitud adecuada. La nueva bola se movía, había algo de vida en el césped, pero los números contaban otra historia: 91/0 en 13 overs, ambos bateadores cerca del medio siglo, ambos por encima de 100 de strike rate. Siraj y MD Nidheesh fueron castigados cada vez que se desviaron medio metro de su plan.

Easwaran dio el primer golpe simbólico del día: el primer medio siglo de la final. Llegó empujando a Shreyas Gopal por el lado de pierna para dos, completando una cincuentena muy merecida mientras el marcador subía a 98/0 en 14 overs. Poco antes, había sacado a Siraj por dos límites consecutivos por el lado de pierna. La combinación de “fuego y hielo” con Vaibhav funcionaba a la perfección.

Vaibhav, tras un inicio prudente, se soltó. Dos límites a través de la cobertura ante Nidheesh, luego un cuatro y un seis frente a Siraj: un corte tardío guiado por punto y un avance decidido por encima de mid-off. En 10 overs, East Zone ya iba 70/0. A los 9, el marcador era 61/0; 61 carreras en 54 bolas para abrir una final de cinco días. Mensaje claro.

Ni siquiera los cambios tácticos de Tilak Varma, que introdujo al off-spinner Tripurana Vijay tan pronto como en el octavo over para atacar a los zurdos, lograron frenar el impulso. Easwaran incluso se adelantó a Vijay para un enorme seis por long-on; el juego se detuvo unos cinco minutos mientras buscaban la pelota. Chennai, con buena entrada en las gradas gratuitas pero limitadas, disfrutaba del espectáculo.

El primer giro llegó contra la corriente. Con East Zone en 107/0, CV Milind, alrededor del wicket, clavó un corto agresivo. Vaibhav, a seis de su cincuenta, avanzó buscando el seis, conectó mal y ofreció un globo alto a Thyagarajan en el profundo. Se fue por 44 de 37, un cameo que ya había dejado huella, sobre todo en ese over a Siraj de 4, 6, 4.

Poco después, otro golpe, esta vez más torpe que brillante. Easwaran, en 72, respondió al llamado de una carrera rápida hacia el off-side. S Mohan dio un paso, luego frenó. El abridor, a mitad de pista, quedó sin opción. Run-out limpio, y South Zone, que había sido barrida en la primera hora, de repente encontraba oxígeno: 133/2 tras 27 overs.

Mohan aguanta el fuerte, Kishan entra en escena

Tras la salida de Vaibhav, S Mohan tomó el relevo. Al principio, tranquilo, casi discreto. Pero el contexto exigía algo más que resistencia: East Zone había pasado de 98/0 a 133/2, y South Zone olía una apertura.

Mohan respondió. Primero castigó una no-ball de Siraj con dos límites en un over caro para el pacer indio. Después, atacó a Tripurana Vijay con decisión: un golpe por encima de la cabeza del lanzador, dos más por el suelo, 15 en un solo over para pasar de 33 a 48. En 37 overs, ya estaba en 51 de 62, su cuarto medio siglo de primera clase, alcanzado con un sencillo sobrio hacia el punto.

En el otro extremo, Ishan Kishan comenzaba a asentarse. Arrancó con calma, 22 de 42, mientras Mohan aceleraba. El marcador subía a 182/3 en 37 overs; no era la avalancha del inicio, pero sí una reconstrucción seria.

South Zone intentó apretar con los spinners. Gopal y Vijay encadenaron overs económicos, el ritmo se cayó, y en 42 overs East Zone apenas había avanzado a 193/3. La presión era real. Pero Mohan y Kishan no regalaron nada. Esperaron. Eligieron sus momentos.

El cameo del capitán adolescente y el punto de inflexión

En medio de esa reconstrucción, quedó flotando una de las pequeñas historias del día: el duelo verbal entre Tilak Varma y el vicecapitán adolescente de East Zone, Vaibhav Sooryavanshi. El capitán de South Zone, captado por el micrófono de stump con un “Kya re vice-captain?”, había intentado descolocar al joven agresor. Vaibhav respondió en el lenguaje que más cuenta: 44 de 37, incluyendo el memorable 4, 6, 4 a Siraj.

Ya de vuelta en el vestuario, su cameo siguió siendo uno de los momentos más comentados de la mañana. Más tarde, Varma y Vaibhav fueron vistos riendo y charlando, prueba de que el pique se quedó en el campo.

Mientras tanto, el marcador avanzaba sin estridencias. East Zone pasó los 200 en el over 46, con Mohan en 62 y Kishan asentado. El plan era claro: transformar el buen arranque en una primera entrada pesada.

Mohan se va, Kishan toma el mando

La tarde trajo el golpe que South Zone tanto necesitaba. Mohan, que había levantado el innings con 85 de 120 bolas, nueve fours y tres seis, vio cómo CV Milind le derribaba el castillo. Bowled. El cuarto wicket caía en 241, en el over 52.2. Era el final de una entrada valiosa, tejida entre el ímpetu y la contención.

En ese momento, East Zone estaba en 241/4 y el partido se abría. Pero Kishan decidió que no.

El zurdo, que hasta entonces había jugado el papel de socio silencioso, empezó a encontrar su rango. Un pull a Milind para cuatro, otro golpe a través de midwicket ante Gopal, y de pronto su 32 de 48 se convertía en una amenaza mucho más grande. Al té, se marchó invicto en 33, con Kushagra recién llegado en 4, y el marcador en 246/4 tras 54 overs. South Zone había cerrado bien la sesión con un tramo ajustado de Siraj, pero no había logrado derribar al hombre clave.

El asedio después del té: 4.000 carreras, medio siglo y algo más

A la reanudación, Kishan salió con decisión. Dos límites a Siraj, control firme frente a la táctica de short balls, y el total superó los 260. South Zone insistió con el bouncer; Kishan y Kushagra lo gestionaron con autoridad. Un no-ball de Milind añadió más dolor al marcador: 260/4 en 57 overs.

Kishan fue marcando hitos mientras avanzaba. Primero, las 4.000 carreras en primera clase, con un fino desvío de pierna ante Siraj. Estaba en 48 de 69, una entrada que ya era importante por contexto. Poco después, el medio siglo: un pull a Shreyas Gopal hacia el deep mid-wicket, 50 de 72 bolas, el tercer bateador del día en alcanzar la cincuentena.

La diferencia estaba en la sensación. Mientras otros se habían ido, Kishan parecía estar apenas entrando en calor.

East Zone, que a primera hora había estado 88/3, cruzó los 300 en el over 67. Kishan se mantenía seguro en 62, Kushagra aportaba calma al otro extremo, y South Zone solo podía consolarse con haber contenido un poco el ritmo después del té. El tablero, sin embargo, era inequívoco: una plataforma enorme con seis wickets todavía en mano.

Asociación letal: Kushagra acelera, Kishan castiga

El verdadero castigo llegó en la fase final del día. Kishan y Kushagra decidieron cambiar de marcha. En los overs 69 y 70, sumaron 26 carreras: cuatro y seis de Kushagra, otro límite de Kishan. El dominio ya no era silencioso; era abierto, evidente, casi humillante para el ataque del sur.

En 71 overs, el marcador mostraba 331/4. Kishan se fue a 72 de 98, Kushagra a 48 de 64. South Zone estaba “bajo la bomba”, sin encontrar ni la línea ni la inspiración para romper la sociedad.

Kishan siguió avanzando hacia su centena con una mezcla de autoridad y agresión. Un pull nítido a Shreyas Gopal lo llevó a 96 de 114. Hubo un pequeño susto: llamó al fisioterapeuta, una breve pausa que contuvo la respiración en el vestuario de East Zone. Pero se quedó. Y la cifra mágica estaba a solo cuatro carreras.

El centenar que cambió la final

El momento llegó con estilo. Kishan, en 99, encontró la cerca para completar su décimo siglo de primera clase. Tres cifras, celebradas con un golpe limpio a la banda, coronaron una entrada que había pasado de reconstrucción a dominio.

No se conformó. Una vez cruzado el umbral, el zurdo se adueñó del juego. Atacó el short ball con saña, castigó cada error de longitud y mantuvo a South Zone en modo supervivencia. Cerró el día invicto en 111 de 135, un centenar que no solo infló el marcador, sino que inclinó el peso psicológico de la final.

A su lado, Kushagra firmó un 63 agresivo y maduro, el socio perfecto en una asociación que llevó a East Zone desde la incertidumbre hasta el control absoluto.

Cuando los árbitros llamaron stumps, el tablero era contundente: 385/4 en 79 overs. Desde 88/3 a esa posición de fuerza, el relato del día uno se escribe con nombres claros: Easwaran y Vaibhav en el arranque, Mohan en la reconstrucción, y, por encima de todos, Ishan Kishan en el cierre.

South Zone tendrá que responder con el bate en un escenario en el que el spin promete dominar en los días cuatro y cinco. Pero antes de pensar en el giro tardío del terreno, hay una pregunta más inmediata: ¿cómo derribar a un equipo que ya ha impuesto su voluntad con el bate y tiene a su capitán en plena forma y sin haber sido aún retirado?

La final ha empezado con un golpe de autoridad del este. Ahora le toca al sur demostrar que esto sigue siendo un combate, no una procesión.