Knicks: Alvarado se afianza y Dadiet juega su futuro
En esta ventana de clasificación para la Copa del Mundo FIBA, dos jugadores de New York Knicks saltaron a la pista con sensaciones muy distintas sobre su lugar en la franquicia. El contraste quedó tan claro como el marcador en dos ciudades separadas por un océano.
En Mar del Plata, José Alvarado, recién blindado con un nuevo contrato multianual, firmó 19 puntos con Puerto Rico en la derrota por 89-75 ante Argentina. En Dakar, Pacome Dadiet, todavía sin un rol definido en la rotación de los Knicks, debutó con la selección absoluta de Costa de Marfil en el triunfo 83-77 frente a Mali.
Mismo escudo NBA en el pecho. Muy diferente margen de error.
Alvarado, seguridad en el bolsillo y balón en las manos
Alvarado jugó como lo que ya es en New York: un hombre de confianza. Cerró su actuación con 7 de 15 en tiros de campo, 3 de 8 en triples, seis rebotes y cuatro asistencias. Producción completa, con el balón y sin él.
Enfrente, un viejo conocido del Madison. Pablo Prigioni dirigió a una Argentina que rompió un partido igualado al descanso —solo un punto de diferencia— tirando de jerarquía y experiencia: Gabriel Deck, Leandro Bolmaro y Facundo Campazzo inclinaron la balanza en la segunda mitad.
Para Alvarado, esta ventana no es un simple paréntesis veraniego. Llega a ella con un verano clave ya resuelto: rechazó su opción de jugador de 4,5 millones de dólares y firmó un contrato de tres años por más de 14 millones para seguir en los Knicks. Seguridad, por fin, en su ciudad.
Se la ganó en la pista. Durante la carrera hacia el anillo de New York, dejó una de las imágenes de la temporada: su impacto junto a Jalen Brunson en la histórica remontada de 29 puntos ante San Antonio en el cuarto partido de las Finales de la NBA. Ocho puntos en el último cuarto, tres asistencias, y la sensación de que no se escondía cuando el título estaba en juego.
Con Puerto Rico, el papel cambia. Más balón, más tiros, más responsabilidad ofensiva. Justo el tipo de exigencia que puede servirle de rampa de lanzamiento hacia el training camp de los Knicks, donde ya no pelea por un hueco, sino por escalar dentro de una estructura que le ha apostado a largo plazo.
Alvarado llega al otoño con una certeza: New York ya ha decidido que forma parte de su plan.
Dadiet, entre el rebote y la duda
La situación de Pacome Dadiet es otra historia. Mucho más frágil. Mucho más abierta.
Su estreno absoluto con Costa de Marfil, ante Mali, no fue brillante de cara al aro, pero sí revelador en otros aspectos. Nueve puntos con un 4 de 12 en tiros de campo, apenas 1 de 8 desde el perímetro. Números fríos en ataque. Sin embargo, ahí apareció otro dato: nueve rebotes, el máximo del partido, cinco de ellos en ataque. Energía pura, insistencia en el aro rival, una forma distinta de dejar huella cuando el tiro no entra.
Ese tipo de detalles importan ahora más que nunca para él.
Nacido en Francia, de padre marfileño, Dadiet representó a Francia en el Mundial FIBA Sub-17 de 2022 antes de cambiar de camiseta y seguir los pasos de su hermano mayor, Maxence, con Costa de Marfil. Un cambio de selección que coincide con un cruce de caminos en su carrera NBA.
Elegido en el puesto 25 del Draft 2024, encara su tercera temporada sin haberse consolidado como pieza fija en la rotación de los Knicks. Su nombre ha circulado durante todo el verano como posible moneda de cambio, mientras la franquicia maniobra bajo la presión del segundo apron y busca refuerzos para su juego interior.
Y el calendario aprieta.
New York tiene hasta el 31 de octubre para decidir si ejerce la opción de equipo de 5,37 millones de dólares correspondiente a la temporada 2027-28. La tercera temporada ya está asegurada: el curso pasado los Knicks activaron su opción, garantizando los 2,98 millones de esta campaña. Lo siguiente ya no es automático. Es una apuesta.
Cada minuto en la pista, cada rebote como los de Dakar, cuenta como argumento. Su 1 de 8 en triples ante Mali subraya cuánto debe crecer todavía su repertorio ofensivo. Sus nueve rebotes recuerdan que puede impactar un partido sin necesidad de anotar en volumen.
Ahí se juega su valor. En New York lo miran con esa doble lente: posible pieza de futuro… o activo de traspaso.
Una misma ventana, dos capítulos opuestos
Para los Knicks, las actuaciones de Alvarado y Dadiet en esta ventana FIBA no pesan igual, pero sí hablan del mismo tema: decisiones.
Alvarado aterrizará en el training camp con un compromiso de tres años firmado y el respaldo de lo que ya hizo en unos playoffs de campeonato. Su reto es aprovechar este rol protagonista con Puerto Rico para pulir un perfil que encaje aún mejor al lado de Brunson y compañía.
Dadiet llegará con otra mochila: una opción de 5,37 millones pendiente de resolución y su nombre en casi todas las conversaciones sobre posibles movimientos. Cada rebote ofensivo, cada defensa sólida, cada mejora en el tiro puede inclinar la balanza entre seguir creciendo en New York o iniciar su carrera en otro vestuario.
Para ambos, la clasificación al Mundial no es solo baloncesto de verano. Es un escenario donde se escribe, en tiempo real, el próximo capítulo de sus carreras. La diferencia es que uno ya sabe que lo hará vestido de Knick. El otro todavía está jugando para descubrir si ese futuro seguirá siendo en Manhattan o en otra parte del mapa NBA.






