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Kyle Lowry tendrá su lugar en el Scotiabank Arena

Kyle Lowry tendrá, por fin, su lugar eterno en lo más alto del Scotiabank Arena. Vince Carter dejará de ser el único Raptor en las vigas del pabellón: el número 7 se unirá al 15 en el techo de Toronto.

El club anunció que retirará la camiseta de Lowry el 10 de enero, en una noche cargada de simbolismo: el homenaje será ante Philadelphia 76ers, el equipo de su ciudad natal y la franquicia con la que disputó su última temporada en la NBA.

“Siempre dije que Toronto es casa, y que me retiraría como Raptor”, expresó Lowry en un comunicado del equipo. “Ver mi número 7 subir en ese edificio va a significar todo para mí. Construimos algo especial aquí: mis compañeros, la organización, la ciudad, los aficionados y todo Canadá. Nos convertimos en campeones juntos, y poder compartir esa noche con todos ellos y con mi familia va a significar mucho para mí”.

Una semana entera para el “mejor Raptor de todos”

La ceremonia del día 10 no llegará sola. Toronto ha preparado una especie de mini-festival Lowry: el club lo celebrará también en los partidos en casa ante Minnesota el 7 de enero y Utah el día 8, tres noches consecutivas para honrar al base que cambió la historia de la franquicia.

Lowry, de 40 años, colgó las zapatillas tras la temporada 2025-26, defendiendo precisamente la camiseta de Philadelphia 76ers. Poco después, el 7 de julio, firmó un contrato simbólico de un día para retirarse oficialmente como jugador de Toronto Raptors, el lugar donde se convirtió en leyenda.

Nueve temporadas, un anillo y una huella que atraviesa generaciones. Para muchos, el mejor jugador que ha vestido jamás la camiseta de los Raptors. No tanto por el brillo individual, sino por la combinación de carácter, liderazgo y resultados. Lowry fue uno de los motores del primer título de la franquicia en 2019, el campeonato que cambió para siempre la percepción del baloncesto en Canadá.

El corazón competitivo de una franquicia

Su perfil nunca fue el del superestrella de portada, pero sí el del jugador que sostiene proyectos. Duro, combativo, incómodo para cualquier rival, capaz de impactar en todas las facetas del juego. Seis veces All-Star, todas ellas como jugador de Toronto. Integrante del tercer mejor quinteto de la liga en la temporada 2015-16. Números sólidos, sí: 13,8 puntos, 6 asistencias y 4 rebotes de promedio en su carrera.

Donde realmente se separa del resto es en el libro de récords de la franquicia. Lowry es el líder histórico de los Raptors en asistencias, robos, triples convertidos y triples-dobles. Además, es segundo en partidos disputados y puntos anotados. Cuando se trata de la postemporada, su dominio es aún más claro: máximo anotador y jugador con más partidos de playoffs en la historia del equipo.

Y allí, en el escenario más grande, dejó una de las actuaciones que mejor resumen quién fue. En el sexto partido de las Finales de 2019, la noche en la que Toronto aseguró el título, Lowry arrancó el duelo con una furia casi personal: anotó los primeros 11 puntos de los Raptors. Marcó el tono, impuso el ritmo, abrió la puerta del campeonato. El resto es historia dorada para la franquicia.

Una camiseta que cuenta una era

Cuando el número 7 suba al techo del Scotiabank Arena, no será solo una pieza de tela colgando junto al 15 de Vince Carter. Será el recuerdo permanente de una era: la de un equipo que pasó de ser una nota al pie en la liga a campeón de la NBA, de una ciudad que abrazó el baloncesto como parte de su identidad y de un base que se ganó, a base de golpes, caídas y victorias, el derecho a ser llamado “el mejor Raptor de todos los tiempos”.

La pregunta ya no es si Lowry merece estar en lo alto del pabellón. La verdadera cuestión, mirando al futuro, es quién se atreverá a ser el próximo en alcanzar ese estándar en Toronto.