Nick Kyrgios vuelve al circuito tras sanción por positivo
Nick Kyrgios vuelve a estar habilitado para competir en el circuito profesional tras aceptar una sanción de un mes por dar positivo por cocaína, un nuevo capítulo turbulento en la carrera del tenista australiano más controvertido de su generación.
El jugador, de 31 años, había sido suspendido de forma provisional desde el 4 de agosto, por lo que el castigo quedó cumplido oficialmente este jueves. La confirmación llegó este viernes por la mañana a través de la International Tennis Integrity Agency (ITIA), el organismo encargado de velar por la integridad del tenis.
Un positivo, una noche de fiesta y una sanción reducida
El caso se remonta a junio, durante un torneo del ATP Tour en Mallorca. Kyrgios dio positivo por un metabolito de cocaína en un control antidopaje realizado en el marco del evento. Ante los investigadores de la ITIA, el australiano admitió haber consumido cocaína durante una noche de fiesta previa al inicio de la competición.
La ITIA recurrió a científicos de la World Anti-Doping Agency (WADA), que concluyeron que los niveles detectados en la muestra eran coherentes con el relato del jugador: consumo recreativo fuera de competición. Esa interpretación resultó decisiva. El organismo aceptó que la sustancia prohibida se había utilizado fuera del ámbito competitivo y aplicó una sanción más leve.
El reglamento de la WADA fija como castigo estándar tres meses de suspensión, pero abre la puerta a reducirla a un mes si el deportista se somete a un programa de tratamiento. Kyrgios aceptó esa vía y se comprometió formalmente a completarlo. Si no lo hace, se expone a que la sanción sea restablecida.
Kyrgios asume la culpa, pero no recibe compasión
Cuando el positivo salió a la luz el mes pasado, Kyrgios reaccionó en redes sociales con un tono inusualmente introspectivo para alguien acostumbrado a encender polémicas.
“Cometí un error enorme y asumo toda la responsabilidad”, escribió. También dejó entrever el desgaste físico y mental de los últimos años: “Mi cuerpo no ha sido capaz de hacer lo que mi mente espera que haga... Aceptar que estoy cerca del final de mi carrera ha sido más duro de lo que jamás imaginé”.
El circuito, sin embargo, no le tendió la mano. Su historial de críticas abiertas a otros jugadores sancionados por dopaje dejó huella, y la empatía brilló por su ausencia. Varios colegas aprovecharon el momento para ajustar cuentas.
La ex número 1 del mundo Simona Halep fue una de las que lanzó dardos públicos tras conocerse el caso. En el US Open, Stefanos Tsitsipas llegó a insinuar que el consumo de drogas de Kyrgios era un secreto a voces entre muchas personas del circuito. Tanto Tsitsipas como Karen Khachanov dejaron claro que no sentían lástima por su antiguo rival.
De finalista en Wimbledon a perderse en el ranking
El contraste con el pico de su carrera es brutal. Kyrgios alcanzó el número 13 del mundo y jugó la final de Wimbledon en 2022, donde solo cedió ante Novak Djokovic en la hierba más famosa del tenis. Parecía, por fin, listo para convertir su talento desbordante en resultados sostenidos.
Después llegó la caída. Lesiones encadenadas, largas ausencias, dudas físicas constantes. El australiano se fue borrando del mapa competitivo hasta dejar de ser un factor real en el circuito. Hoy ocupa el puesto 918 del ranking, una cifra que retrata mejor que cualquier declaración el estado de su trayectoria.
Ahora, con la sanción cumplida y un programa de tratamiento por delante, Kyrgios tiene de nuevo la puerta abierta para competir. La cuestión ya no es si puede regresar a la pista. Es si todavía le queda cuerpo, mente y voluntad para volver a ser algo más que una sombra ruidosa de lo que un día prometió ser.






