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Leicestershire derrota a Hampshire y lo envía a la División Dos

El descenso de Hampshire quedó sellado con un golpe seco, sin lugar para la duda, en Uptonsteel Grace Road. Leicestershire remontó con autoridad y se llevó la victoria por cinco wickets, una derrota que condena a Hampshire a la División Dos del County Championship por primera vez desde su ascenso en 2014.

Marcador: Hampshire 214 y 363; Leicestershire 244 y 335-5.

Pero la historia va mucho más allá de los números.

Kelly y Cox, la sociedad que cambió el destino del partido

En el último día, el escenario era simple y brutal: Leicestershire necesitaba 178 carreras más; Hampshire, siete wickets para seguir con vida. El margen de error era mínimo para ambos.

Nick Kelly, internacional neozelandés, decidió que no habría suspense. Abrió la mañana con dos drives de manual por cobertura ante Scott Currie, dos golpes que marcaron el tono. Las gradas, con la vista puesta también en la final de la One-Day Cup del domingo ante Middlesex, se encendieron pronto.

Hubo un susto inicial. Hamza Shaikh, sólido en defensa, rozó la bola lo justo para que Kyle Abbott, en su enésimo acto de fiabilidad esta temporada, sumara su wicket número 62 de la campaña. Un golpe para los locales, un hilo de esperanza para Hampshire.

No duró mucho.

El terreno, preparado de forma muy similar al polémico pitch del duelo ante Glamorgan que costó a Leicestershire una sanción de 27 puntos, ya no era la trampa traicionera de los primeros días. Con la hierba en el centro y los extremos rapados, el comportamiento del campo se había suavizado. Y Leicestershire lo olió.

Kelly encontró en Ben Cox un socio perfecto. Entre ambos levantaron una asociación de 158 carreras por el quinto wicket que desarmó por completo a Hampshire. Sin estridencias, pero con una autoridad aplastante: rotación constante del strike, selección de golpes madura y castigo implacable a cada error de longitud.

Un Hampshire sin respuestas

Hampshire intentó contener la hemorragia. Felix Organ dio algo de control con su spin desde un extremo, Abbott volvió a exhibir disciplina y James Fuller cumplió con corrección. Pero el plan se resquebrajó por el otro lado.

Manny Lumsden, el joven de 17 años que había impresionado contra Nottinghamshire, no encontró su zona. Lanzó demasiado corto, demasiado lleno, demasiado ancho. Pagó caro cada desajuste. Las carreras fluyeron por su lado y Leicestershire aprovechó sin piedad.

Cox, que difícilmente seguirá en el condado la próxima temporada, marcó el ritmo con una serenidad llamativa. Cuando mandó a Lumsden a la valla del lado off y redujo la ecuación a 100 carreras exactas para ganar, Kelly coronó el momento con su tercer medio siglo con los colores de Leicestershire.

La última over de la mañana fue casi una declaración de intenciones: tres boundaries más concedidos por Lumsden y la diferencia se redujo a solo 67 carreras. El partido, a esas alturas, tenía un solo dueño.

Sin freno ni con la nueva bola

Tras el descanso, Cox alcanzó su propio medio siglo, 50 carreras de puro oficio en 76 bolas. Ni el regreso de Abbott ni el de Currie con la nueva bola alteraron el guion. Hampshire empujaba, pero sin filo. Leicestershire respondía con una madurez impropia de un equipo con la soga del descenso cerca.

El campo aún guardaba alguna trampa. Kelly, zurdo, recibió un golpe feo en la mano derecha, un recordatorio de que el peligro no había desaparecido del todo. Un par de analgésicos, un respiro… y volvió a la carga.

En el siguiente cambio de ritmo, castigó de nuevo a Lumsden con cuatro boundaries en un solo over. Cada golpe acercaba a Hampshire un poco más a la División Dos. Cada carrera restaba aire a un equipo que, pese al 133 de Gubbins en la segunda entrada, nunca logró cerrar el partido.

Kelly terminó cayendo en la cuerda, buscando el final espectacular que el público reclamaba. No importó. El trabajo estaba prácticamente hecho.

Cox, casi perfecto detrás de los stumps durante toda la temporada, puso el punto final con ironía cruel para el joven Lumsden: un no-ball que acabó en la valla y selló la victoria a las 14:05 BST. Su octavo boundary del encuentro fue también el que dictó la sentencia de Hampshire.

Leicestershire, entre la esperanza y la realidad

La victoria mantiene con vida, al menos sobre el papel, a Leicestershire. El castigo de 27 puntos por el pitch ante Glamorgan pesa como una losa, pero las matemáticas aún no han cerrado la puerta.

El escenario es duro: para salvarse, Leicestershire debe arruinar la probable celebración del título de Warwickshire ganando en Edgbaston y, al mismo tiempo, sumar 20 puntos más de los que consiga Essex en su visita final a Glamorgan.

Es un desafío mayúsculo, casi una misión imposible. Pero este equipo ya ha demostrado que no se rinde con facilidad: rompió una sequía de 23 años fuera de la División Uno al ascender como campeón de la División Dos la pasada temporada, y ahora se agarra a cualquier resquicio para evitar regresar al segundo escalón.

Hampshire, en cambio, ya no tiene escapatoria. Su descenso está firmado. Leicestershire, castigado, cuestionado y al borde del abismo, todavía tiene una semana más para intentar escribir un último giro en una temporada que parecía sentenciada.