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Liam Lawson regresa a Racing Bulls para el Gran Premio de Azerbaiyán

Liam Lawson vuelve a casa. Y lo hace con argumentos.

El neozelandés regresa al volante de Racing Bulls para el Gran Premio de Azerbaiyán después de una sustitución impecable en Red Bull, el mismo equipo que lo había bajado del coche apenas dos carreras después de iniciar 2025. Un giro brusco de guion que él respondió de la única forma que entiende: con resultados.

Un sustituto que rindió como titular

En Zandvoort, con muy poco tiempo para adaptarse a un monoplaza nuevo, Lawson se metió de lleno en la zona de puntos. Séptimo en el Gran Premio de los Países Bajos, y, lo que pesa aún más en la fábrica, el único de los cuatro coches de la estructura Red Bull que logró sumar ese domingo. Max Verstappen se fue contra el muro en la primera vuelta; el invitado de emergencia fue quien sostuvo el fin de semana.

Su sábado ya había encendido las alarmas: se quedó a solo 0,115 segundos de Verstappen en clasificación. Sin rodaje, sin margen de error, sin excusas.

En Monza, el guion prometía otra buena cosecha, pero un daño en el alerón delantero lo dejó fuera del top 10. Nada de eso empañó lo que llegaría después: sexto en el Gran Premio de España en Madrid, cerrando su mini etapa con 14 puntos de campeonato en solo tres carreras. Tres fines de semana, tres demostraciones de que está listo para algo más que parches.

Claridad, por fin, en Racing Bulls

Ahora, Lawson vuelve a Racing Bulls con algo que no había tenido en las últimas semanas: claridad en la preparación. Hasta aquí había repartido su trabajo entre los dos coches de la estructura, tratando de estar listo tanto para Red Bull como para Racing Bulls mientras Isack Hadjar se recuperaba. Un pie en cada garaje, la mente partida en dos.

Esta vez no. Esta vez toda su energía apunta a un único objetivo: exprimir el Racing Bulls en Bakú.

Y el escenario no podría ser más simbólico. Hace un año, en este mismo trazado urbano, firmó su mejor resultado en la categoría con el equipo: quinto en el Gran Premio de Azerbaiyán, después de clasificar tercero. Fue el fin de semana que lo puso en los radares, el que hizo que su nombre dejara de ser solo una promesa de futuro.

Ahora regresa al mismo asfalto con más experiencia, más cicatrices… y más presión.

Un duelo directo con Alpine

Mientras Lawson hacía malabares entre equipos, Racing Bulls ha visto cómo se evaporaba parte de su colchón en el Mundial de Constructores. La ventaja sobre Alpine se ha reducido a solo 11 puntos. El margen ya no permite relajación.

El equipo había recibido un impulso enorme cuando a Pierre Gasly le retiraron su podio del Gran Premio de Mónaco a principios de temporada, un golpe administrativo que parecía encarrilar la batalla. Pero la ausencia de Lawson ha ido limando esa diferencia hasta dejarla en algo frágil, vulnerable a un solo mal fin de semana.

Ahí entra en juego el neozelandés. Sus puntos pueden marcar la frontera entre un final de año tenso o directamente agónico para Racing Bulls.

Bakú, velocidad, muros y memoria

El fin de semana del Gran Premio de Azerbaiyán arranca el jueves por la noche (hora de Nueva Zelanda), adelantado un día para no coincidir con el día anual de conmemoración nacional del 27 de septiembre. El calendario se mueve, la ciudad se transforma en circuito y los muros de Bakú vuelven a estrechar la pista hasta el límite.

Lawson llega a un lugar que conoce bien, donde ya ha rendido bajo presión y donde esta vez no tendrá la coartada de la improvisación. Ya sabe lo que es clasificar en primera línea de batalla, ya sabe lo que es salir de aquí con un resultado que cambia percepciones dentro del paddock.

La pregunta ahora no es si puede ser un buen sustituto. Eso ya lo ha demostrado. La cuestión es otra: ¿cuánto tiempo más podrá Red Bull ignorar a un piloto que, cada vez que le abren la puerta, responde como si nunca debiera haber salido?