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McLaren gana en Mónaco tras caos de sanciones

McLaren ha ganado su apelación por el controvertido Gran Premio de Mónaco y ha provocado un nuevo vuelco en la clasificación de una carrera que ya estaba marcada en rojo por la gestión de las sanciones por exceso de velocidad en el pit lane.

La decisión golpea de lleno a Alpine y a Pierre Gasly. El francés, que había heredado el tercer puesto tras una apelación previa de su equipo que le permitió anular dos penalizaciones de cinco segundos, pierde ahora el podio y cae hasta la séptima posición, el lugar que figuraba en los resultados oficiales iniciales.

El gran beneficiado es Isack Hadjar. El piloto de Red Bull recupera el tercer escalón del podio, mientras que Oscar Piastri, de McLaren, vuelve al cuarto lugar en la clasificación de la carrera disputada el 7 de junio en el Principado. Un podio rehecho en los despachos, semanas después de que se apagaran los semáforos.

Pero el fallo no cierra todas las heridas. Ni mucho menos.

La resolución solo corrige una parte de un problema mayor: una cadena de sanciones por exceso de velocidad en el pit lane que afectó a numerosos pilotos. Entre los damnificados figura George Russell, de Mercedes, que llegó a ser expulsado de la zona de puntos por una penalización por no cumplir correctamente una sanción… que nunca debería haber recibido.

El origen del despropósito está en un error de base. La Fórmula 1 midió de forma incorrecta la longitud del pit lane en Mónaco, lo que distorsionó el cálculo de la velocidad media de los monoplazas. El sistema interpretó que varios coches habían ido más rápido de lo permitido cuando, en realidad, los datos estaban mal desde el principio.

De ese fallo nacieron múltiples sanciones en cadena, decisiones revisadas, vueltas a revisar y ahora, tras el recurso de McLaren, un nuevo mapa de resultados. Un Gran Premio clásico, uno de los escenarios más icónicos del calendario, convertido en ejemplo de cómo un detalle técnico puede dinamitar una clasificación entera.

La pregunta ya no es solo quién acabó realmente en el podio de Mónaco, sino cómo va a restaurar la Fórmula 1 la confianza en un sistema de control que, esta vez, se equivocó en lo más básico: la propia pista.