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Mourinho defiende a Mbappé y Vinicius ante críticas

José Mourinho salió en defensa de Kylian Mbappé y Vinicius Jr con una imagen tan sencilla como contundente: árboles cargados de fruta a los que todos quieren lanzar piedras. El técnico del Real Madrid se plantó ante las críticas y los abucheos que sus dos grandes estrellas recibieron en el Santiago Bernabéu, pese a la victoria por 2-1 ante Inter Milan en la Champions.

Mbappé marcó el primero y alcanzó el quinto puesto conjunto en la lista histórica de goleadores de la competición. Un registro mayúsculo. Ni eso apagó los silbidos. Vinicius, señalado desde hace tiempo por parte de la grada, también volvió a sentir el murmullo hostil en su propio estadio.

Mourinho se moja por Vinicius

Preguntado por el brasileño, Mourinho tiró de refranero luso para explicar lo que está viviendo su extremo.

«En portugués tenemos un proverbio que dice que solo se tiran piedras a los árboles que tienen fruta», recordó el entrenador, antes de desgranar el peso de Vinicius en este ciclo del Real Madrid.

No hizo falta adornar nada: «¿Cuántas Champions ha ganado? ¿Cuántos goles ha marcado? ¿Cuántos balones ha recuperado? Sus logros hablan por sí solos». Para Mourinho, Vinicius es exactamente eso: un árbol rebosante de fruta al que muchos quieren arrancarle algo, ya sea reconocimiento, protagonismo o simplemente un motivo para criticarle.

El técnico subrayó que, en plena era digital, los números desnudan cualquier debate. Los datos que maneja el club le dicen que Vinicius está muy cerca de su mejor versión, que incluso ya ha batido algunos registros internos. Las estadísticas, insistió, apuntan a un pico de rendimiento inminente.

Mbappé, el goleador cuestionado

El discurso se repitió cuando apareció el nombre de Mbappé. El francés, nominado al Balón de Oro tras firmar 42 goles en 44 partidos la pasada temporada con su club, también ha pasado de héroe a sospechoso para una parte del Bernabéu.

Mourinho no dudó: «Quiero recordar el proverbio que dije antes. Él es el árbol con mucha fruta». El mensaje era claro. Un futbolista que supera los 40 goles en una campaña nunca puede ser el problema de un equipo.

El entrenador fue más allá al valorar su entrega. Dijo haber visto a Mbappé vaciarse, «defendiendo como un animal» incluso cuando ya no le quedaba nada en el depósito. Para Mourinho, la actitud del delantero es «increíble» y trabajar con un jugador así es un privilegio.

Un Bernabéu incómodo con sus estrellas

Pero los goles no lo curan todo. Ni siquiera en Chamartín. Pese a la producción ofensiva de Mbappé, el Real Madrid cerró la última temporada sin levantar un solo título. Ese vacío pesa. Y se nota en el ambiente.

El analista Guillem Balagué, en el podcast Euro Leagues de 5Live, trazó algunas claves del malestar. Admitió que nadie tiene una explicación definitiva, pero apuntó a una mezcla de desgaste y desafección.

Por un lado, dos años sin ganar han erosionado la paciencia. Por otro, las dos grandes figuras del equipo no conectan del todo con una parte de la afición. En el caso de Mbappé, Balagué describió la sensación de frialdad que desprende a veces, un aire distante que recuerda por momentos a Cristiano Ronaldo. Su forma de expresarse, en ocasiones, suena a alguien que se ve por encima del propio club. Y eso en el Real Madrid no se perdona fácilmente.

Además, el pasado pesa: dijo que no a la entidad tres veces antes de aterrizar en el Bernabéu. Muchos no han olvidado esos desplantes. Paradójicamente, sin sus goles, el club estaría en un escenario deportivo muy distinto.

Vinicius, por su parte, ha pulido su esfuerzo sin balón. Se ha vaciado en la presión y en el trabajo defensivo, ha renovado su contrato y ha asumido un rol central. Aun así, la grada parece no perdonarle nada. Cada error se amplifica. Cada gesto se interpreta. Balagué admite que hay algo de misterio en esa relación, pero también está convencido de que el brasileño empieza a notar el fuego muy cerca.

El Madrid gana, sus estrellas marcan, el entrenador las blinda con proverbios y metáforas. El Bernabéu, sin embargo, sigue juzgando cada paso. La temporada apenas asoma y ya hay una pregunta que flota en el ambiente: ¿cuánto tiempo puede resistir un vestuario cuando sus árboles más cargados son también los más apedreados?