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Murray firma la remontada y obliga a Inglaterra a sufrir

El final de la entrada de Inglaterra, que parecía encaminado hacia un cierre cómodo, terminó convertido en un ejercicio de resistencia frente a una Irlanda que no dejó de morder. Cara Murray, con un hechizo de spin cada vez más agresivo, cambió el tono del tramo final y puso la persecución irlandesa en un contexto mucho más esperanzador de lo que sugería el marcador unas cuantas overs antes.

Inglaterra se asomaba al horizonte de los 300 con cierta tranquilidad cuando llegó el primer giro brusco. Con 260 en el marcador, Freya Kemp decidió atacar: avanzó hacia Murray y la levantó recto, buscando el máximo. Parecía un golpe limpio, casi de manual, pero en long-off estaba Gaby Lewis, capitana de Irlanda, que se estiró hacia su izquierda y atrapó la pelota manteniendo el equilibrio a centímetros de la cuerda. Kemp se marchaba con 23 y, de repente, el tono del partido cambiaba.

Dos bolas después, el golpe fue doble. Charlie Dean, capitana inglesa, arrancó su turno con autoridad, sacando su primer envío de Murray por mid-wicket para cuatro. Un mensaje. Pero la respuesta llegó de inmediato: siguiente bola, un toque fino, un desvío apenas perceptible, y Amy Hunter no falló detrás de los palos. Dean se quedó en 4. Para complicar aún más la escena, la capitana inglesa estaba adelantada en la crease y Hunter llegó incluso a completar el gesto de stumping, convencida de que también tenía esa vía de eliminación. Irlanda ya celebraba dos wickets en tres bolas y el impulso se inclinaba claramente de su lado.

El asedio no terminó ahí. Con Inglaterra tambaleándose tras perder tres wickets por apenas 10 carreras, Murray volvió a golpear. Mady Villiers intentó liberar presión con un gran golpe por encima de mid-wicket, pero no consiguió la distancia. Louise Little, bien colocada unos metros por delante de la cuerda, la esperó con calma y aseguró la captura. Villiers se marchaba con 3 y Murray firmaba su cuarto wicket del día, elevando a ocho su cuenta total en la serie, la mejor marca entre todas las lanzadoras.

Mientras tanto, Irlanda gestionaba con disciplina el resto de recursos. Kia McCartney fue la primera en completar su cuota de overs, cerrando con 1-53 y apenas cuatro carreras concedidas en su último turno. No fue un final explosivo, pero sí el tipo de control que Irlanda necesitaba alrededor del vendaval de Murray para mantener la presión.

En medio del derrumbe parcial inglés, hubo un respiro llamado Dani Gibson. La all-rounder respondió con carácter al contexto: un corte preciso a través de la cobertura ante Lara McBride para su tercer cuatro, un scoop ingenioso frente a Orla Prendergast para cerrar la over con otro golpe a la valla. Antes, un detalle curioso había roto el ritmo: Ryana MacDonald-Gay, en el non-striker end, dejó escapar el bate de sus manos en el follow-through tras un sencillo por el lado de la pierna, una escena tan extraña como reveladora de la tensión acumulada.

Pero el guion estaba reservado para una despedida. En su último partido internacional con Irlanda, Arlene Kelly encontró su momento. Ryana MacDonald-Gay conectó fuerte hacia la zona profunda, buscando castigo, y Cara Murray, otra vez en el foco, corrió desde la cuerda y aseguró una captura limpia en movimiento. MacDonald-Gay se fue por 7 y Kelly sumó un wicket simbólico en el cierre de su carrera con la camiseta verde.

Con Inglaterra 288-8 y apenas unas overs por jugar, el escenario quedó claro: el equipo local debería conformarse con un total competitivo, probablemente cercano a los 300, pero lejos del festival que insinuaba cuando dominaba sin sobresaltos. Irlanda, por su parte, se marcha al descanso con una mezcla de satisfacción y desafío. Ha cerrado la entrada inglesa a base de disciplina, manos seguras en la frontera y un spin letal de Murray.

La persecución que viene será dura. El marcador obliga, el contexto también. Pero después de este tramo final, Irlanda ya ha demostrado que no piensa limitarse a resistir. Va a pelear cada carrera. Y esa, para una serie que ha encontrado por fin su filo competitivo, es la mejor noticia posible.