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Mariano Navone derrota a Djokovic en el US Open

Novak Djokovic conoció por fin el abismo en primera ronda del US Open. A los 39 años, el dueño de 24 títulos de Grand Slam cayó de entrada en Flushing Meadows por primera vez en su carrera, fulminado por el argentino Mariano Navone en una batalla de más de cuatro horas y media que terminó justo antes de la medianoche neoyorquina.

Marcador: 7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2, 6-1 para Navone.

El marcador, 7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2, 6-1 para Navone, cuenta solo una parte de la historia. La otra se escribió en el cuerpo roto de Djokovic.

El cuerpo dice basta

La escena se pareció demasiado a la de Cincinnati hace unas semanas. A medida que el partido se alargaba, el físico del serbio empezó a desmoronarse. Vomitó al menos una vez en la pista, se le vio con aparentes calambres en el pie izquierdo y pidió un tiempo médico para tratarse la zona lumbar entre el cuarto y el quinto set.

Él mismo no maquilló nada después: “No lo disfruté. Creo que fue evidente que fue una sensación horrible en la pista para mí”, admitió.

Djokovic explicó que el problema no es nuevo: “Es algo que, por desgracia, he estado arrastrando prácticamente en cada partido este año: vómitos, arcadas, un problema serio ahí. Luego todo mi cuerpo empieza a colapsar, básicamente calambres y dolor. Sí, la espalda simplemente se rindió al final y el hombro, y no pude cerrarlo”.

Durante dos sets y medio pareció que, incluso tocado, encontraría la manera de escapar. Perdió el primero en un ‘tie-break’ apretado, reaccionó con autoridad para llevarse el segundo 7-5 y dio la vuelta al duelo con un 6-4 trabajado, tirando de oficio y de memoria competitiva. Lo de siempre.

Pero la noche cambió de tono en el cuarto parcial. Navone, lejos de encogerse ante la leyenda, apretó el acelerador. Djokovic, cada vez más rígido, dejó de llegar a bolas que antes parecían suyas. El argentino se llevó el set 6-2 y olió sangre.

En el quinto ya no hubo suspense. El 6-1 final reflejó lo que se veía a simple vista: un Navone valiente, suelto, golpeando sin miedo, y un Djokovic atrapado en su propio cuerpo. La grada, dividida entre el asombro y el respeto, entendió que estaba asistiendo a algo que no se ve todos los días.

Un golpe a la historia reciente

La derrota supone la salida más temprana de Djokovic en un Grand Slam desde el Abierto de Australia de 2006, cuando cayó ante el estadounidense Paul Goldstein. Dos décadas después, el círculo se cierra de forma cruel: de joven aspirante a veterano castigado por el calendario y los años.

El serbio defendía la corona lograda en Nueva York en 2023 y sigue atascado en los 24 grandes, todavía en busca de ese 25º título de Grand Slam que marcaría otro hito en su carrera. Esta vez, ni la épica ni la experiencia bastaron. Ganó el que aguantó más, el que llegó entero a la recta final.

En una era en la que Djokovic parecía inmune al paso del tiempo, la noche de Mariano Navone en el US Open deja una pregunta incómoda flotando en el aire: ¿es solo un bache físico más en una carrera interminable o el primer aviso serio de que la era del serbio empieza, por fin, a apagarse?