Nick Kyrgios regresa al circuito tras sanción de un mes
Nick Kyrgios tiene fecha para volver al circuito. El australiano, uno de los talentos más imprevisibles y magnéticos del tenis moderno, fue habilitado este viernes para regresar a la competición tras aceptar una sanción de un mes por consumo de cocaína y comprometerse a un programa de tratamiento.
La caída llegó en Mallorca. El 22 de junio, durante un torneo ATP en la isla española, el jugador de 31 años dio positivo en un control antidopaje. El 4 de agosto, la International Tennis Integrity Agency (ITIA) lo suspendió de manera provisional. Entonces, el propio Kyrgios reconoció públicamente que había cometido “un enorme error”.
No fue un caso sencillo de archivar. En su declaración ante la ITIA, el finalista de Wimbledon 2022 explicó que el consumo de la droga se produjo en un contexto social, durante una salida nocturna previa a su participación en el torneo de Mallorca. El organismo recurrió a un experto científico independiente, de un laboratorio acreditado por la World Anti-Doping Agency (WADA), para contrastar esa versión con los niveles detectados en la muestra.
El informe fue clave. El especialista concluyó que los valores encontrados eran coherentes con el relato del jugador. Con ese respaldo, la ITIA aceptó que el uso de cocaína se produjo fuera de competición. Ese matiz lo cambia todo.
Según el código de la WADA, la sanción estándar para una infracción de este tipo es de tres meses. Sin embargo, el castigo puede reducirse a un mes si el deportista se somete a un programa de tratamiento. Kyrgios dio ese paso. Lo asumió, lo firmó y lo inició.
La ITIA lo dejó claro en su comunicado: el australiano ha ingresado en un programa de tratamiento y, en consecuencia, su periodo de suspensión terminará el 3 de septiembre de 2026, siempre y cuando complete el plan acordado. El precio inmediato no es solo reputacional. El organismo también confirmó que el jugador perderá el dinero en premios y los puntos de ranking obtenidos en el torneo de Mallorca.
Detrás de la sanción hay una carrera tan brillante por momentos como castigada por el cuerpo. Dueño de un saque demoledor y golpes de fondo que incendian cualquier pista, Kyrgios suma siete títulos individuales en el circuito ATP y llegó a ser número 13 del mundo en 2016. Hoy, tras años de parones, lesiones y ausencias, aparece hundido en el puesto 918 del ranking.
Su gran obra sigue siendo Wimbledon 2022. Sobre la hierba del All England Club, el australiano encadenó semanas de tenis afilado, eléctrico, hasta plantarse en la final. Allí, Novak Djokovic lo frenó en cuatro sets, pero el torneo confirmó lo que muchos siempre vieron en él: talento de campeón de Grand Slam.
Desde entonces, el físico ha dictado la agenda. Lesiones encadenadas, operaciones, rehabilitaciones. La más grave, una reconstrucción completa de la muñeca derecha en 2024, que dejó aún más incierto su futuro en la élite. Su último partido oficial fue en julio de este año, en el cuadro de dobles masculinos de Wimbledon, invitado con wildcard junto a Alexander Bublik. Cayeron en primera ronda. Otro regreso fugaz. Otra pausa.
Cuando estalló el caso de Mallorca, Kyrgios no se escondió. En un mensaje en Instagram, reconoció el positivo por cocaína, habló de “un enorme error” y asumió “toda la responsabilidad”. Se disculpó con sus aficionados, con su familia, con sus patrocinadores y con su entorno más cercano. Reservó una línea especial para los más jóvenes que lo miran como referente. Dijo saber qué ejemplo proyectaba y confesó estar profundamente decepcionado consigo mismo.
Ahora, con la sanción reducida y el tratamiento en marcha, se abre un nuevo capítulo. El castigo es relativamente corto, pero la exigencia es alta: completar el programa, sostener el compromiso y, después, intentar reconstruir una carrera que lleva años caminando sobre el alambre.
El tenis ya sabe lo que Kyrgios puede ofrecer cuando está sano y centrado. La verdadera pregunta es si esta vez, después de otra sacudida pública, podrá sostenerlo en el tiempo.






