Pegula remonta ante Fernandez y avanza a octavos en el US Open
Jessica Pegula sigue aferrada a su gran asignatura pendiente: un primer título de Grand Slam. La tercera cabeza de serie remontó un arranque muy pobre para derrotar a Leylah Fernandez por 1-6, 6-4 y 6-3 y alcanzar la cuarta ronda del US Open en Flushing Meadows.
No fue un triunfo limpio. Fue un triunfo de carácter.
El regreso de Fernandez al gran escaparate
Arthur Ashe Stadium volvía a ser el escenario de los sueños de Leylah Fernandez. Allí donde en 2021 encadenó una racha inolvidable hasta la final, esta vez la canadiense, de 23 años, salió dispuesta a mandar desde el primer pelotazo.
Y lo hizo.
Zurda agresiva, pegada adelante, golpes profundos que empujaban a Pegula hacia atrás y cambios de ritmo que abrían la pista. Durante media hora, el partido tuvo una sola dueña. Fernandez dictó, aceleró, cambió ángulos y no permitió a la estadounidense encontrar ni un segundo de ritmo. El 6-1 inicial reflejó exactamente lo que se veía: una Pegula desbordada, lenta de piernas y sin respuestas.
La finalista de 2021 volvía a sentirse grande en Ashe. Y la tercera favorita parecía a un paso del abismo.
El giro de Pegula
Ahí apareció la otra Pegula. No la más brillante, pero sí la más peligrosa: la que se niega a irse.
La estadounidense empezó a ajustar alturas, a alargar intercambios, a jugar más pesado desde el fondo. No deslumbró, pero incomodó. Y poco a poco fue sacando a Fernandez de la zona de confort. El momento clave llegó en el sexto juego del segundo set: Pegula rompió el servicio y se agarró al partido.
El juego siguiente fue una batalla. La canadiense se lanzó a por la reacción, apretó al resto, se fabricó opciones. Pegula resistió. Ese juego, más que ningún otro, cambió la sensación del encuentro: la favorita ya no iba a ceder terreno sin pelear cada punto.
Fernandez todavía amagó con un nuevo arreón, pero la estadounidense cerró el set y forzó el tercero. El estadio, que había disfrutado del vendaval inicial de la canadiense, empezaba a percibir que la tarde podía girar del todo.
Un tercer set de oficio
Con 32 años, Pegula conoce de sobra estos escenarios. Y se notó. En el set decisivo, la estadounidense no deslumbró con tenis espectacular, sino con madurez.
Salvó bolas de break en los primeros juegos, momentos frágiles en los que el partido podía volver a romperse. Aguantó. Cuando llegó su oportunidad, no la dejó pasar: con 2-1, Fernandez mandó ancho un golpe clave y Pegula se adelantó 3-1. El quiebre fue un mazazo emocional para la canadiense, que ya no volvió a mandar con la misma claridad.
Desde ahí, la tercera cabeza de serie manejó el marcador con frialdad. Sirvió con más autoridad, eligió mejor los riesgos y fue cerrando puertas a cualquier intento de remontada. El punto final, una volea de revés ganadora en la red, selló el 6-3 y la remontada completa.
No fue una obra de arte. Fue una declaración de intenciones.
Próximo obstáculo: Cirstea
En octavos espera Sorana Cirstea, un examen serio para una Pegula que, pese a la victoria, dejó visibles grietas en el arranque del duelo. Esa entrada lenta al partido ante una rival de mayor pegada podría costarle caro.
Pero el torneo de Grand Slam no se gana en septiembre solo con tenis brillante. Se gana sobreviviendo a días torcidos, a sets desastrosos, a rivales que juegan sin miedo en escenarios gigantes.
Hoy, Pegula demostró que sabe sobrevivir. Ahora falta ver si, por fin, sabe rematar.






