Rediseño del Madring tras el Gran Premio de España
La Fórmula 1 aterrizó en Madrid con una puesta en escena deslumbrante, pero el espectáculo en pista se quedó corto. El nuevo circuito urbano del Madring, trazado alrededor del recinto ferial Ifema y cercano al aeropuerto, superó el examen de imagen… y suspendió en adelantamientos.
Los organizadores ya han comunicado a F1 y a la FIA que están dispuestos a modificar el trazado para 2025. No es un gesto menor: llega después de un fin de semana en el que varios pilotos calificaron la carrera de soporífera.
Un circuito rápido… y plano en emoción
Sobre una vuelta, el trazado convenció. Técnicamente exigente, con ritmo, con una sección de curvas que puso a prueba manos y valor. Pero cuando se apagaron los semáforos, la historia cambió.
Alex Albon, de Williams, no se anduvo con rodeos: la carrera fue “bastante aburrida”. Gabriel Bortoleto, de Audi, tiró de ironía al decir que “casi se quedó dormido”. No fue una sensación aislada.
El campeón del mundo Lando Norris fue aún más directo. Aplaudió el reto de pilotaje, pero disparó contra una parte del diseño: habló de una sección “inútil” y remató con que no era “un gran circuito” para competir rueda a rueda. En pista, la impresión fue clara: pocos huecos, pocas oportunidades reales de ataque y demasiada penalización al que se atrevía a intentarlo.
Kimi Antonelli, ganador de la carrera, lo explicó sin rodeos: el circuito “no crea oportunidades de adelantamiento” y no invita a arriesgar porque “el 80% de las veces puedes tener un contacto”. Admitió que es “bonito a una vuelta”, pero en carrera “te quedas atascado detrás”.
Vasseur y Wolff, críticos con el trazado, elogiosos con el evento
Mientras los pilotos señalaban las carencias deportivas, los jefes de equipo trazaban una línea más matizada: duro con el diseño, elogioso con la organización.
Frederic Vasseur, director de Ferrari, defendió el esfuerzo madrileño: “Podemos discutir sobre los adelantamientos, pero en general, para mí, el evento fue enorme”. Subrayó la infraestructura, la acogida y el trabajo de la ciudad, y pidió justicia con los organizadores. Madrid, recordó, tiene “más margen” para cambiar cosas que un lugar tan encorsetado como Mónaco. Su mensaje fue claro: hay base, falta pulir el producto.
Toto Wolff, jefe de Mercedes, fue incluso más lejos en el reconocimiento al estreno: calificó esta primera cita como “probablemente una de las mejores, o quizá la mejor” que ha visto para un debut. Destacó el carácter temporal del circuito, el desafío para los pilotos y llegó a compararlo con “un mini Macau o un mini Monaco”. La localización, el espacio disponible para eventos y presentaciones y la magnitud de la instalación le convencieron.
Pero ahí mismo marcó el gran reto: construir un trazado “espectacular también para los pilotos” y, al mismo tiempo, propicio para el adelantamiento. Wolff reveló que ya habló con el CEO del circuito y que la actitud es totalmente abierta: han consultado a la FIA sobre “qué debemos hacer” y “cómo deberíamos trazar el circuito” para facilitar más maniobras de ataque. El mensaje desde la cúpula: hay voluntad de “retocar aquí o allá”.
Norris señala el punto débil: el final del circuito
Norris puso el foco en un tramo muy concreto: las curvas 18 y 19. No se anduvo con matices. Sugirió directamente eliminarlas y sustituirlas por una recta más larga rematada en una horquilla, la receta clásica para generar frenadas fuertes y adelantamientos.
“Hay cambios obvios que deberían hacer”, dijo. “Deberían quitar las 18 y 19, inútiles. Simplemente tener más recta hacia una horquilla”. Y lanzó una crítica al diseño original: “No sé cómo alguien mira este diseño y dice: ‘perfecto’”.
Pese al tono, el británico no cerró la puerta al proyecto. Todo lo contrario. Insistió en que hay “mucha oportunidad” para convertir el Madring en un circuito bueno para las carreras. Se declaró “ilusionado” con volver el año que viene si se acometen las modificaciones, porque considera que es “divertido de pilotar” y que puede llegar a ser “un gran circuito” si se ajustan las piezas adecuadas.
Brillo en la tele, quejas en la grada
Mientras en el paddock se hablaba de diseño, los aficionados encendían las redes. Las críticas no se limitaron a lo que pasaba en la pista. Hubo quejas por accesos complicados, visibilidad limitada en algunas zonas y zonas de público sentadas literalmente sobre tierra, sin gradas adecuadas. También se denunciaron instalaciones rotas y una sensación general de falta de preparación para un evento de este calibre.
No sorprendió a quienes conocían los plazos: el proyecto llegó muy justo de tiempo. El circuito combina viales ya existentes en Ifema con secciones permanentes, incluida la curva peraltada de la T12, bautizada como La Monumental, que se ha convertido en la firma visual del trazado. El envoltorio televisivo funcionó; la experiencia de muchos aficionados, no tanto.
Madrid acepta el reto: rediseñar sin renunciar a su sello
Luis García Abad, director general del Madring y antiguo representante de Fernando Alonso, no respondió a las peticiones de comentario de un medio británico este lunes. Pero tras la carrera sí dejó clara la hoja de ruta en declaraciones a la prensa especializada.
Explicó que la FIA ha definido “claramente” el camino para mejorar el trazado y que el circuito estará “abierto” a esos cambios, más aún teniendo en cuenta que habrá que reinstalarlo por completo para la próxima temporada. Insistió en que los pilotos disfrutaron mucho la clasificación, pero asumió que “seguro” intentarán mejorar el diseño para el año que viene.
García Abad recalcó que cuentan con “espacio”, “recinto”, “instalaciones” y “capacidad” para introducir cambios. Y lanzó un compromiso nítido: si se puede mejorar algo, se hará, trabajando codo con codo con FOM y la FIA.
La Fórmula 1 ha ganado una nueva postal urbana en Madrid. Ahora le toca convertir esa postal en un circuito donde las carreras se decidan con el alerón abierto y el pie a fondo, no solo con maquetas y renders espectaculares. El tiempo hasta 2025 empieza a correr.






