Robinson desata el caos en Lord’s y England toma el control
En un Lord’s gris, húmedo y traicionero para los bateadores, Ollie Robinson convirtió la segunda jornada del Test en un examen imposible para Pakistan. El seamer firmó unas cifras demoledoras de 4-11 en 13 overs y desencadenó un derrumbe que dejó a los visitantes con apenas 110 carreras en el marcador. Un desplome en 37.2 overs que huele a sentencia, aunque este partido todavía se niega a seguir un guion sencillo.
Porque el mismo césped que castigó a Pakistan volvió a enseñar los dientes a England. La ventaja parecía enorme, el contexto, ideal. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos el marcador del segundo innings local se desplomó a 13-2, y el murmullo se apoderó de la grada. El Test, otra vez, se abría.
Al cierre prematuro por mala luz, England había logrado recomponerse hasta 81-3, con una ventaja total de 261 carreras en un terreno que sigue ofreciendo costuras venenosas y movimiento constante. En una serie a tres partidos, con los locales ya por delante 1-0, esa cifra empieza a parecer algo más que un colchón: parece un muro.
Archer marca el tono, Robinson remata
La tarde perteneció a Robinson, pero el daño inicial llevó la firma de Jofra Archer. El rápido de England, de regreso a la acción de Test, atacó con ritmo y precisión para abrir la herida. Sus números, 3-26, cuentan parte de la historia; la sensación de amenaza constante, el resto.
Shan Masood, obligado a abrir en lugar del lesionado Imam-ul-Haq, cayó pronto: un drive plano, pies atrapados en el crease, y un envío de 91 mph que encontró el borde y las manos seguras de Jamie Smith. Pakistan, de inmediato, a la defensiva.
Josh Tongue, que ya había brillado con el bate por la mañana con un valioso 30* desde el número 11, se sumó a la fiesta justo antes del almuerzo. Abdullah Shafique tocó detrás y dejó el marcador en 16-2. El plan de England era claro: velocidad, disciplina y nada de concesiones.
Babar Azam intentó cambiar el tono con su clase habitual. Se estrenó con un golpe elegante a la cobertura ante Tongue y repitió con un drive fulminante ante Gus Atkinson. Dos límites que parecían anunciar resistencia. Fue un espejismo. De nuevo Tongue, esta vez encontrando el borde hacia un espectacular Jordan Cox en tercera slip. Pakistan, 30-3, y el fantasma de los 171 y 135 de Headingley sobrevolando de nuevo.
Ahí entró en escena Robinson, implacable. Saud Shakeel y Mohammad Rizwan cayeron lbw, atrapados por la precisión del seamer, mientras Ali Usman se jugó el corte y terminó arrastrando la bola a sus propios palos ante Archer. La cola pakistaní se desmoronó a toda velocidad. El final, casi cruel, llegó con Archer derribando el off-stump de Mohammad Abbas para cerrar la entrada.
Imam-ul-Haq, lesionado en el gemelo mientras fildeaba el jueves, ni siquiera pudo salir a batear. Pakistan se quedó nueve abajo en el papel, pero diez en la realidad. Una entrada de 110 que deja poco margen para excusas.
Azan Awais resiste en solitario
En medio del caos, un nombre se salvó del naufragio: Azan Awais. El opener firmó un 46 valiente, serio, casi obstinado. Sobrevivió a un drop temprano en slips de Harry Brook cuando apenas llevaba ocho, y a partir de ahí se aferró al crease con una determinación que contrastó con el derrumbe colectivo.
Enfrente tuvo, sobre todo, a Archer en plena inspiración. Al término de la jornada, el propio Awais reconoció que se trataba “probablemente del spell más rápido” que había enfrentado. No exageraba. El ritmo de Archer, combinado con su precisión, convirtió cada pelota en una pequeña prueba de reflejos.
El problema para Pakistan fue que nadie se le unió. Solo Shakeel, con 16, alcanzó las dobles figuras. Demasiado poco ante un ataque que olió sangre desde el primer momento.
La cola de England marca la diferencia
El dominio de England con la bola tuvo su raíz en lo que sucedió antes, con el bate. El equipo local reanudó la jornada en 248-9, todavía con la sensación de haber salvado una situación delicada gracias a los medios siglos de Smith y Cox tras un estallido brillante de Abbas (3-4 en 16 bolas) que había destrozado el top order el jueves.
Atkinson, 34* al inicio del día, y Tongue, con solo una carrera, se plantaron en el crease sin complejos. Lejos de limitarse a resistir, la última pareja sumó 47 carreras que cambiaron el tono del encuentro. Tongue se permitió lujos: un fino glance a la pierna para cuatro ante Mohammad Ali, un drive limpio a través de la cobertura frente a Abbas. Pakistan, sin velocidad cruda en su ataque, no encontró la forma de intimidar a los dos tailenders.
Babar recurrió tarde al spin de Ali Usman. Atkinson, que ya sabe lo que es firmar un siglo en Lord’s, le recibió con un drive a la red para cuatro. El intento de repetir el golpe terminó en error al siguiente envío, esta vez sí atrapado en el outfield. Pero el daño ya estaba hecho: esas 47 carreras extra elevaron la primera entrada de England y, con la posterior debacle de Pakistan, convirtieron la ventaja en algo casi abrumador.
Un nuevo susto con el top order
La sensación de control se resquebrajó en cuestión de minutos cuando England volvió a batear. Khurram Shahzad, con apenas dos overs, encendió la chispa de la esperanza visitante: 2-5, líneas agresivas y una lectura perfecta de las condiciones.
Ben Duckett, siempre proactivo, cayó por una al mid-off al intentar atacar un half-volley que pedía quizá un golpe más controlado. Cox, héroe del primer innings, fue cazado lbw tras revisión. De 0-0 a 13-2, el ambiente en Lord’s se volvió tenso. Otra vez, el top order de England se veía sacudido.
Joe Root, como tantas veces, apareció con el marcador tambaleante. El capitán asumió el rol de escudo, se asoció con Emilio Gay y empezó a calmar las aguas. Pakistan apretó, la bola siguió haciendo lo suyo, pero los locales aguantaron.
El golpe llegó cuando Root, en 24, no pudo con una pelota que se le metió hacia dentro de Mohammad Ali. Plumb lbw, sin discusión. Es la novena vez en sus últimas 12 entradas de Test que Root cae de esa manera. Un patrón que ya no pasa desapercibido.
El siguiente envío de Ali pareció prolongar el drama: Brook, dado out lbw de inmediato. Solo el DRS rescató al bateador inglés, revelando un inside edge gigantesco. Esa decisión, y la supervivencia de Brook, pueden pesar mucho cuando se mire el marcador al final de este Test.
La luz se fue, el árbitro miró al cielo y la jornada se cerró con England en 81-3. Ventaja de 261. Partido muy inclinado, pero no cerrado.
Un Test al borde del desequilibrio
La ecuación es clara. En este tipo de superficie, con la bola moviéndose como lo ha hecho durante dos días, cada carrera añadida por England acerca el partido a un punto de no retorno para Pakistan.
La actuación combinada de Archer, Robinson y Tongue ha marcado el tono de la serie: velocidad, profundidad y una presión constante que el bateo pakistaní no ha sabido descifrar. Del otro lado, el ataque visitante ha encontrado chispazos –Shahzad, Abbas, Ali–, pero no la continuidad necesaria para sostener la pelea.
Con dos días por delante, la pregunta ya no es solo cuántas carreras más necesita England, sino si Pakistan tiene la capacidad mental y técnica para resistir una cuarta entrada en Lord’s con la serie en juego. Porque, viendo cómo se ha movido hoy la bola, cada over que pase puede parecer una eternidad.






