logo

Russell sorprende a Ferrari en Monza

El rugido de Monza se preparaba para otra tarde teñida de rojo. Charles Leclerc venía de marcar el ritmo en la FP1 y las gradas soñaban con un viernes perfecto. Pero apareció George Russell, frío, preciso, implacable, para descolocar al público ferrarista y firmar el mejor tiempo en la segunda sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Italia.

El piloto de Mercedes mandó en la FP2 con autoridad, tras un arranque de sesión en el que el duelo interno con su compañero Kimi Antonelli marcó el tono. Entre los dos se repartieron las primeras referencias casi sin oposición, con Russell siempre con una pequeña ventaja sobre el líder del campeonato. Un detalle nada menor: Antonelli saldrá el domingo desde el fondo de la parrilla por penalizaciones de motor. El italiano tendrá que remontar; Russell, de momento, marca territorio.

Mercedes golpea primero… con aviso mecánico

Tras un sólido inicio con el neumático duro, Russell se puso al frente en dos tandas consecutivas con el blando. En su primer intento serio, Antonelli se topó con un Audi en Parabolica y arruinó la vuelta, lo que dejó vía libre al británico para consolidar el mejor registro.

No todo fue perfecto en el garaje de Mercedes. En los compases finales, Russell reportó una preocupante vibración en la suspensión y pidió al equipo que revisara el coche. Un detalle que puede condicionar el trabajo nocturno de los ingenieros, justo cuando el monoplaza parece tener ritmo para incomodar a Ferrari en casa.

Leclerc ilusiona… y se pasa de límite

Leclerc hizo lo posible por prolongar la euforia de la FP1. Con algo más de 13 minutos por disputarse, ya con Mercedes centrado en tandas largas, el monegasco se coló entre los dos coches plateados con un intento agresivo sobre el blando. El público reaccionó de inmediato. Monza creyó por un momento que el rojo recuperaba el mando.

Pero el margen de error en este circuito es mínimo. A menos de 10 minutos del final, Leclerc protagonizó una enorme pasada de frenada y trompo en la Variante della Roggia. Un susto más que una catástrofe, porque evitó el muro, pero una mancha en una sesión que hasta entonces había sido limpia para la parte alta de la parrilla.

Lewis Hamilton, por su parte, terminó quinto, intercalado entre los dos McLaren. El siete veces campeón no encontró el mismo filo que Leclerc a una vuelta, pese a moverse en ventanas de trabajo similares a las de la FP1. Habrá que esperar a ver qué esconden los programas de combustible y configuración de cada equipo.

Norris esquiva el desastre y mantiene el pulso a McLaren

El otro gran sobresalto de la sesión llegó muy pronto. Lando Norris, ganador de las dos últimas carreras, acabó sobre la hierba al tratar de evitar el Aston Martin de Lance Stroll en la primera curva. La maniobra pudo haber terminado muy mal; se quedó en un susto y en una buena dosis de tensión por radio.

Norris se recompuso y cerró la FP2 en cuarta posición, confirmando que sigue un paso por delante de su compañero Oscar Piastri. En los últimos 10 minutos los dos McLaren ofrecieron una estampa interesante: rodaron muy cerca durante varias vueltas, simulando condiciones de carrera, midiendo consumos, degradación y aire sucio. Un ensayo que apunta a un domingo en el que McLaren querrá meterse en la pelea estratégica con Mercedes y Ferrari.

Lindblad lidera la clase media, Haas busca aire

En la zona media, Arvid Lindblad se ganó un lugar en los titulares. El piloto de Racing Bulls pasó buena parte de la primera mitad de la sesión entre los tres primeros y terminó séptimo, liderando con claridad el pelotón intermedio. Justo detrás se colocó Ollie Bearman, otra de las notas positivas del día.

Bearman es el único Haas que estrena la unidad de potencia Ferrari actualizada este fin de semana. Esteban Ocon, solo 18º en la FP2, ha sido priorizado con otras mejoras en carreras anteriores y el equipo solo disponía de un motor nuevo. A esa evolución de motor se suma un paquete aerodinámico renovado. En Haas se agarran a estas novedades como posible salida a una racha nefasta: seis grandes premios consecutivos sin puntuar.

Verstappen, un campeón incómodo

El gesto de Max Verstappen lo decía todo. El neerlandés, que no rodó en la FP1 para ceder su coche a Ayumu Iwasa, salió a pista en la FP2 y desde el primer momento se mostró incómodo. Primero se quejó por radio de una “falta total de carga aerodinámica”, lo que obligó a Red Bull a cambiar el alerón delantero. Después llegó el lamento por la ausencia de agarre en curvas lentas. Más tarde, problemas de frenos. Y, ya en la parte final, denunció que el coche “saltaba” en el eje delantero.

En medio de esa cascada de quejas, Verstappen solo pudo ser noveno, por detrás de Bearman y justo delante del segundo Racing Bulls, el de Yuki Tsunoda. El japonés encadena su segunda aparición consecutiva en sustitución de Liam Lawson, que a su vez reemplaza al lesionado Isack Hadjar en Red Bull. Lawson finalizó 12º, por detrás de un sólido Franco Colapinto, el mejor de los Alpine.

Alpine sonríe con Colapinto, Monza no perdona

Colapinto estrenó por primera vez el paquete de mejoras de Alpine este fin de semana y, al menos en la FP2, sacó partido. Superó a su compañero con el mismo material y se mantuvo en una zona competitiva de la tabla de tiempos. No todo fue plácido: en los últimos instantes rozó un accidente enorme al pisar la grava a la salida de Ascari. Salvó el coche por centímetros. Monza no perdona despistes.

La jornada deja un mensaje claro: Mercedes ha llegado con armas para aguar la fiesta a Ferrari, McLaren sigue al acecho y Red Bull tiene trabajo por delante para calmar a un Verstappen incómodo. El viernes solo ha sido el prólogo. La verdadera batalla por el templo de la velocidad empieza cuando se apague el semáforo el domingo.