Rybakina frena a Osaka y avanza a cuartos del US Open
Naomi Osaka llegó al Arthur Ashe con la mirada puesta en un tercer trofeo en Nueva York. Salió de la pista con una derrota contundente y la sensación de que el circuito ha cambiado de manos.
Elena Rybakina, segunda cabeza de serie y campeona vigente del Australian Open, la desarmó con un 6-1, 6-4 que no dejó espacio para excusas. Fue una victoria seca, autoritaria, que la coloca por primera vez en su carrera en los cuartos de final del US Open y refuerza su candidatura a un nuevo título de Grand Slam.
Primer Set
El primer set fue un monólogo. El servicio de Osaka, tradicionalmente su refugio en las grandes noches de Nueva York, apenas encontró ritmo. Rybakina se adueñó de los intercambios desde el fondo, castigó cada segundo saque y abrió brecha con una facilidad inquietante: 6-1 en un suspiro.
Segundo Set
Osaka intentó reaccionar en la segunda manga. Ajustó alturas, buscó más la línea de fondo y trató de imponer su potencia, esa que la llevó a conquistar el torneo en 2018 y 2020. El partido se volvió más físico, más tenso. Pero cada vez que la japonesa amagaba con meterse de lleno en el marcador, la respuesta de Rybakina llegaba seca, precisa, como un recordatorio del peso actual de su tenis.
El 6-4 final cerró la puerta a cualquier remontada tardía. Osaka, que venía de sobrevivir a una batalla a tres sets ante Elise Mertens (6-3, 3-6, 7-5) en tercera ronda, se quedó esta vez sin margen. La campeona de 2018 y 2020, semifinalista el año pasado en Flushing Meadows, sigue sin superar los cuartos de final en un grande en todo 2026.
Nuevo Capítulo para Rybakina
Para Rybakina, en cambio, la noche abre un nuevo capítulo. A sus 27 años, ya luce en su palmarés el Australian Open y Wimbledon. Ahora se acerca, paso a paso, a un tercer grande. El siguiente obstáculo será Qinwen Zheng, que firmó una de las sorpresas del torneo al eliminar a la número 8, Iga Swiatek, por 7-5, 6-3 en otro duelo de cuarta ronda cargado de autoridad.
La ruta de Osaka en esta temporada de majors deja un sabor agridulce. Se perdió el Australian Open por una lesión abdominal, alcanzó octavos de final en Roland Garros, cuartos en Wimbledon y ahora se despide en cuarta ronda en Nueva York. Cinco años consecutivos sin levantar un grande para una jugadora que convirtió este torneo en su escenario talismán.
Rybakina, en cambio, avanza con la inercia de quien se sabe preparada para dominar. El cuadro se estrecha, la presión sube y los nombres pesan. Ella, de momento, responde como una campeona que no se conforma con lo que ya ganó.






