Sonny Baker lidera a Inglaterra en la victoria sobre Sri Lanka
El cierre fue tan frío como contundente. Sonny Baker tomó la pelota para el último over y dejó claro que no habría escapatoria. Cuatro bolas seguidas sin conceder una sola carrera a Dilshan Madushanka, cada una apretando un poco más la soga, hasta que llegó el golpe final: Sri Lanka, todo fuera por 124.
Final Score: Sri Lanka 124
La última escena fue casi simbólica. Entrega plena, en línea con los palos, Madushanka despeja la pierna delantera buscando un slog desesperado, pero solo consigue un leading edge hacia mid-off. Allí espera Harry Brook, sereno bajo la pelota que cae con nieve, y asegura la captura. Cero de cinco para el tailender, y el marcador que se congela en 124. El clavo final, sí, pero Baker llevaba tiempo martilleando.
Porque su impacto no se limitó al epílogo. Desde el primer over marcó el tono. Pathum Nissanka, el hombre llamado a sostener el inicio de Sri Lanka, probó de todo frente a un Baker rápido, skiddy y con movimiento suficiente para sembrar dudas. Un primer golpe de autoridad llegó con una bola de longitud dura que se metió desde fuera de off; Nissanka intentó el golpe de pie firme, pero solo encontró al fielder en cover-point. Cuando por fin abrió su cuenta, lo hizo con clase: un golpe atrasado, aprovechando el seam hacia adentro, guiando la pelota más allá del short third para el primer cuatro de la noche.
Pero Baker no se quedó en la anécdota. Ajustó ángulos, cambió de round the wicket, atacó la zona de off y de las costillas. Nissanka, obligado a reaccionar, alternó defensas tensas con algún destello de autoridad. El momento más vistoso llegó con ese SIX monumental: Baker lanza más pleno, la pelota se curva desde fuera de off, Nissanka avanza decidido y la látigo con una mano inferior poderosa. La bola sale disparada con el viento y vuela por encima de la cuerda en deep backward square leg. Un golpe de calidad, sí, pero aislado en un contexto cada vez más hostil.
En el otro extremo, Lahiru Udara intentaba imponer ritmo. Un par de drives y golpes firmes le dieron 10 de 7 bolas, pero Baker volvió a aparecer justo cuando Sri Lanka parecía encontrar aire. Bola dura, algo corta, en el canal exterior. Udara se lanza al pull buscando superar el mid-wicket, pero solo consigue un top-edge que se eleva hacia atrás. Allí entra en escena Jos Buttler. El capitán inglés corre hacia atrás, ajusta su carrera con el viento jugando en contra, se desplaza ligeramente hacia su izquierda y se planta bajo la pelota. No falla. Un catch de mucho mérito en condiciones incómodas, y otra muesca para Baker.
Ese wicket no fue un destello aislado, sino parte de un plan sostenido. Baker castigó la zona de back of a length, obligó a Kamil Mishara a jugar al cuerpo, a bloquear con el bate cerrado hacia el lado de la pierna, casi siempre a la defensiva. Cuando Sri Lanka intentó responder con rotación de strike, el inglés respondió con precisión: 144 km/h, skiddy, seaming hacia off, y Nissanka obligado a contentarse con un simple hacia gully para cerrar un over que dejó solo dos carreras y un wicket. Dominio absoluto.
Con el marcador encallado y los overs consumiéndose, Sri Lanka se fue quedando sin recursos. Baker mezcló bolas más llenas que obligaban al drive con otras más cortas que se levantaban justo lo suficiente para incomodar. Asalanka, normalmente tan fluido, se vio reducido a bloquear, a devolverle la pelota al bowler o a arañar un single hacia mid-wicket para conservar el strike. Cada intento de romper las cadenas encontraba un fielder bien colocado o un pequeño ajuste de línea que desbarataba el golpe.
Cuando Madushanka entró al crease, el guion ya estaba escrito. Baker olió sangre. Primero, un full-toss a 141 km/h en línea con los palos: el tailender ni se mueve, solo consigue un inside edge a las pads. Luego, una bola más corta, en el canal, que le obliga a defender con todo el cuerpo detrás de la línea. Después, un intento de abrir el lado de off, pero Baker le niega el espacio, apuntando a middle y off; otro golpe fallido, otra dot ball. Cuatro seguidas sin conceder. La presión hierve.
La quinta, la definitiva, fue pura ejecución. Longitud más plena, stumps a la vista. Madushanka se la juega, despeja la pierna, busca el gran slog hacia el lado leg. No hay timing, no hay control. Hay un leading edge que se eleva hacia mid-off, donde Brook, el mismo que antes había salvado una frontera con una estirada plena, cierra el círculo con un catch limpio.
Sri Lanka se queda en 124, sin respuestas ante un Baker incisivo, variado y, sobre todo, implacable cuando olió el colapso. Inglaterra encuentra en su joven seamer una arma que no solo suma wickets, sino que marca el ritmo emocional del partido. Y si Baker mantiene este nivel de precisión y agresividad, ¿cuántas alineaciones más van a terminar viendo su marcador congelado mucho antes de lo previsto?






