Stephen Fleming asume el mando de Inglaterra en los Ashes
Stephen Fleming, nuevo seleccionador de la selección masculina de test de Inglaterra, admite que hubo un motivo imposible de ignorar cuando sonó el teléfono: los Ashes.
“Para un neozelandés, ganarle a Australia es de lo mejor que hay”, contó a 1News. La posibilidad de vivir de cerca la rivalidad más feroz del cricket le encendió algo por dentro. Tanto, que reconoce que tiene que “reprimir” la emoción.
De leyenda de los Black Caps a jefe en Lord’s
Fleming no es un recién llegado. Es uno de los grandes nombres en la historia del cricket neozelandés: el capitán más exitoso de los Black Caps en test, con 28 victorias, una década al mando entre 1997 y 2007, y retirado de la escena internacional en 2008. Un referente con el bate y con la libreta táctica.
Ahora, a sus 53 años, afronta el que considera el cargo más codiciado del deporte. “Como jugador, probablemente es el puesto más prestigioso del cricket mundial”, explicó. Sus años en el cricket de condados en el Reino Unido marcaron su carrera y cimentaron una relación profunda con el juego inglés. “Siempre he tenido un respeto enorme por el cricket inglés”, subrayó.
Ese respeto llega en un momento delicado para Inglaterra. El equipo viene de un 4-1 en contra en los Ashes ante Australia a comienzos de año y de una derrota 2-1 en la serie de test frente a Nueva Zelanda en junio. El escrutinio es permanente, la paciencia, escasa.
Brendon McCullum perdió el puesto de seleccionador de test en julio, aunque sigue al frente de los combinados de T20 y one-day. Ben Stokes, excapitán, se retiró durante el tercer test contra Nueva Zelanda y fue apartado junto a un compañero del segundo test por incumplir el toque de queda de medianoche. Una cadena de incidentes nocturnos y alcohol ha golpeado la imagen del vestuario.
Una decisión en tres días tras 18 años en la IPL
Cuando Inglaterra llamó, Fleming acababa de cerrar un ciclo larguísimo en la Indian Premier League, donde se convirtió en el técnico asociado al éxito de Chennai Super Kings en el formato T20. Había anunciado su retirada de ese ecosistema de franquicias… y de inmediato surgió la oferta de Lord’s.
“El puesto quedó vacante y fueron tres, cuatro días. No es mucho tiempo para procesar dejar un trabajo tras 18 años y mirar otro”, relató. Se sentó con su familia, puso todo sobre la mesa y esperó. “Cuando lo absorbes todo y tienes la información, algo empieza a arder en el estómago. Y crece a medida que sabes más del trabajo, de la gente, hablando con Brendon, entendiendo los retos y lo bien que se lo ha pasado, lo duro que es…”.
Fleming y McCullum son algo más que colegas. El segundo debutó con los Black Caps bajo el mando del primero y hoy son también socios de negocios. Esa confianza fue clave para tomar la decisión y lo será ahora para coordinarse como técnicos de las diferentes selecciones de Inglaterra.
“Es un reto a veces, pero él es fantástico”, resumió Fleming. McCullum, pese al dolor de perder el cargo, le animó con fuerza a aceptar. “Estaba con el corazón tocado, sin duda, pero también muy alentador con la oportunidad que se me presentaba”.
El neozelandés confía en que esa relación personal ayude a cuadrar recursos, jugadores y calendarios entre los equipos de test, ODI y T20. “Es bueno tener una cara amiga con un enfoque profesional para intentar lograr cosas grandes”, dijo.
Su cuerpo técnico aún no está cerrado. No quiso dar nombres. Se permitió, eso sí, una broma sobre su “batalla” con McCullum por quién tiene más experiencia.
Inglaterra, no Nueva Zelanda: la oferta que había sobre la mesa
Preguntado por si valoró involucrarse en el cricket neozelandés, Fleming fue claro: siempre lo piensa, pero la propuesta concreta era Inglaterra. Y el actual nivel de los Black Caps también pesa. “Son demasiado buenos. Están hechos, lo están haciendo muy bien”, comentó, añadiendo que siente el máximo respeto por lo que ha logrado Nueva Zelanda y por unos jugadores a los que conoce de sobra.
Se perdió la reciente serie de test de Inglaterra contra Pakistán por compromisos en casa y aún debe cumplir con tareas de comentarista en algunos partidos T20 de la gira de India por Nueva Zelanda. Aun así, asegura que ya está en condiciones de “dar todo” a Inglaterra.
Su primer examen real llegará en diciembre, con la serie de test en Sudáfrica que se extenderá hasta comienzos de enero. Un arranque exigente, lejos de casa y con un equipo bajo la lupa.
“Mi ADN es el cricket de test”
Algunos han cuestionado si, tras 18 años en la IPL, Fleming está lo bastante “fresco” para el cricket de cinco días. Él lo ve justo al revés. “Mi ADN era jugar de blanco, la capitanía, los retos y las recompensas que trajo la oportunidad de capitanear a Nueva Zelanda tanto tiempo. Me crié en el red ball y aprendí el white ball”, explicó.
El mundo de las franquicias ha sido una parte enorme de su vida, pero su pasión profunda sigue siendo el test. Está convencido de que su forma de planificar y dirigir encaja mejor con el formato largo, donde hay “más sustancia y estrategia”.
Insiste en un matiz clave del juego: “Somos uno de los pocos deportes que todavía se capitanean desde dentro hacia fuera”. Por eso, para él es esencial que Joe Root y el resto de líderes estén bien equipados para tomar decisiones en el campo.
Su gran obsesión será subir el nivel de “inteligencia” del equipo. Quiere un grupo capaz de adaptarse en los momentos duros, de leer situaciones, de cambiar el plan sin perder identidad. “Eso es lo que me parece divertidísimo”, confesó. Estrategia, identidad, pertenencia, estándares. Que quien vista la camiseta de Inglaterra lo haga con orgullo y responsabilidad.
Esos principios los forjó al frente de los Black Caps y ahora los traslada al vestuario inglés.
ADN kiwi para un vestuario inglés
¿Encaja la actitud relajada de un neozelandés en el entorno de Inglaterra Cricket? Fleming dejó la respuesta en manos del England and Wales Cricket Board. Recordó que el Reino Unido está acostumbrado a técnicos extranjeros en deportes dominantes como el fútbol.
Lo que sí defendió es la mentalidad del entrenador kiwi. “No tenemos los recursos que tienen otros países grandes, no solo en cricket. Así que miramos fuera del cuadrado y exprimimos la piedra todo lo que podemos para competir en el escenario mundial. Ese es nuestro ADN, ese ‘number 8 wire’ del que estamos orgullosos”, explicó.
Esa falta de recursos, dice, genera técnicos que miran las cosas desde ángulos distintos y que dan un valor enorme a las relaciones. “No puedes quemarlas en Nueva Zelanda si no tienes muchos recursos”. De ahí que ponga tanto énfasis en lo que se puede controlar: construir una cultura fuerte… y vivirla cada día.
Su objetivo no admite interpretaciones: quiere que Inglaterra sea el mejor equipo de test del mundo. Sabe que el reto es mayúsculo. “Es un desafío, es la cumbre. Hay mucha atención sobre este puesto en Inglaterra y los medios son parte del paquete de este privilegio”, admitió. Pero también se muestra convencido de que hay margen para crecer, sobre todo en ese “sentido de pertenencia” que los jugadores buscan.
Heredar el legado de Bazball
Sobre las críticas al final de la etapa de McCullum, Fleming se detuvo un momento. Para él, lo que lograron el antiguo seleccionador y Ben Stokes en dos años fue “bastante notable”. La agresividad bautizada como ‘Bazball’ transformó un equipo en crisis en una referencia mundial, animando a los jugadores a ser intrépidos en sus decisiones tácticas.
“Cambió culturalmente el paisaje del cricket, fue increíble ver algunas de las actuaciones. Empezó con Nueva Zelanda, cuando ganaron a Nueva Zelanda en una gira aquí, y fue un momento de levantarse y prestar atención. El coraje de ambos líderes fue inmenso, tengo un respeto enorme por eso”, recordó.
Fleming cree que el juego ha evolucionado desde entonces. A partir de esos estándares, otros equipos han ido alcanzando el nivel y el plan terminó siendo “cuestionado” al final del ciclo McCullum–Stokes. Él llega para la siguiente fase de esa evolución, no para borrar lo anterior.
Siente también una responsabilidad más amplia: empujar el cricket de test en un contexto dominado por formatos cortos, explosivos y de consumo rápido. “Tenemos la responsabilidad de entretener y de jugar bien”, resumió.
Disciplina, cultura y el ejemplo de Root
Las escapadas nocturnas del equipo en los últimos tiempos no le han pasado desapercibidas. Fleming las calificó de “decepcionantes”. No habrá toque de queda nuevo, pero sí un proceso de educación y elevación de estándares. En ese camino, ve a Joe Root, de 35 años y excapitán entre 2017 y 2022, como referencia absoluta.
Lo comparó con Kane Williamson: dos figuras que resumen todo lo que debe ser un profesional de élite, dentro y fuera del campo, sin dejar de ser jugadores sobresalientes. Ahí está el modelo.
“Hay trabajo por hacer”, admitió sin rodeos.
El neozelandés aún no se ha parado a pensar cómo será enfrentarse a su antigua selección. Falta tiempo. “Por suerte quedan dos años para conseguir resultados y luego ya nos cruzaremos con eso. Será una buena batalla”, anticipó.
Antes, le espera algo igual de grande: devolver a Inglaterra a la cima del cricket de test y, de paso, demostrar que ese viejo ADN de los días de blanco todavía puede marcar el futuro del juego.






