Tyson Fury acusa a Anthony Joshua de cobarde en medio de negociaciones
Tyson Fury ha vuelto a encender la mecha. En mitad del enésimo bloqueo en las negociaciones para su esperado duelo con Anthony Joshua, el campeón británico ha tachado a su gran rival de “cobarde” y le ha acusado de no querer realmente la pelea que el boxeo lleva años reclamando.
El combate, soñado por el público británico como una noche histórica en el Reino Unido, debía disputarse en noviembre. Esa fecha, hoy, parece alejarse. No por falta de voluntad de pelear, según Fury, sino por un viejo conocido en el boxeo moderno: el lugar del negocio.
Contrato firmado en Reino Unido, organizadores mirando a Estados Unidos
Anthony Joshua, dos veces campeón mundial unificado, y su promotor Eddie Hearn, de Matchroom, ya han firmado un contrato para que el combate se celebre en territorio británico. El plan original era claro: una gran velada en casa, con todo el foco puesto en un choque que definiría una era en los pesos pesados del Reino Unido.
Pero los organizadores del evento empujan en otra dirección. Quieren Estados Unidos. Quieren el escaparate de Las Vegas o Nueva York, el brillo del mercado estadounidense, el dinero que arrastra una gran noche de boxeo al otro lado del Atlántico.
Hearn ya había advertido que, si la sede se movía fuera del Reino Unido, habría que renegociar los contratos. Y ahí es donde todo se ha atascado. El reloj avanza, el calendario de noviembre se estrecha y el acuerdo definitivo no llega.
Fury explota: “Has tenido muchas oportunidades”
Mientras las conversaciones se enredan, Fury ha decidido golpear fuera del ring. El británico, de 38 años, viene de vencer el mes pasado al veterano Mariusz Wach, un combate pensado precisamente para mantener vivo el gran cruce con Joshua.
Ahora, cansado de la espera, ha cargado con dureza contra su compatriota.
“He estado dispuesto a pelear en cada lugar que se ha mencionado: Inglaterra, Irlanda, Vegas, Nueva York, de vuelta a Inglaterra, de vuelta a Irlanda, de vuelta a Nueva York”, lanzó Fury, describiendo un recorrido casi absurdo de sedes propuestas.
“Escucha, he dicho sí, sí, sí, sí, sí, cada vez. Cero condiciones”, remarcó, subrayando que, por su parte, no hay exigencias de sede ni de escenario.
“Los hechos son que siento que estás siendo un cobarde. Siento que no quieres la pelea y que solo estás engañando a todo el mundo. Siento que llevas años haciéndolo. Has tenido muchas oportunidades de pelear conmigo, pero en el fondo nunca la has querido de verdad, así que veamos si vas a dar la cara por última vez”.
No fue un calentón aislado. Fury lleva tiempo acusando a Joshua de esquivar el enfrentamiento, pero esta vez el tono sonó más definitivo, casi como un ultimátum público.
“Firma el contrato, big boy”
Lejos de rebajar el discurso, Fury lo redobló en otra publicación, esta vez acompañado de una leyenda del peso pesado: Mike Tyson. Con el excampeón a su lado, el británico volvió a dirigirse a Joshua, de 36 años, con un mensaje tan simple como contundente: “firma el contrato, big boy”, en un guiño directo a una de las frases icónicas de Tyson.
La escena buscaba algo más que ruido en redes. Fury quiso proyectar una imagen clara: él está listo, rodeado de historia, empujando por una pelea que, a su juicio, solo falta que Joshua acepte sin matices.
Warren lo remata: “Tyson está al 100% firmado”
Desde el entorno de Fury, el discurso es unánime. Frank Warren, de Queensbury, promotor del campeón, confirmó a Sky Sports News que su boxeador ya ha hecho su parte.
“Está firmado por Tyson”, afirmó Warren. “Tyson está firmado para la pelea y ha aceptado la pelea”.
Sin matices, sin peros. Al menos según la versión del equipo Fury, el contrato por su lado está cerrado y listo para ejecutarse.
El foco, inevitablemente, se desplaza ahora hacia Joshua y Matchroom. ¿Cederán en la sede? ¿Forzarán la renegociación para llevar la pelea a Estados Unidos? ¿O defenderán hasta el final la idea de un gran choque en suelo británico?
Cada día que pasa sin acuerdo alimenta la sospecha que Fury ha lanzado al aire con tanta vehemencia. Y en un deporte donde las grandes peleas a veces se pierden entre cláusulas, sedes y calendarios, la pregunta ya no es solo quién ganaría en el ring, sino si el combate que marcaría una generación llegará a sonar alguna vez bajo las luces de un estadio repleto.






