Tyson Fury y Anthony Joshua: el esperado duelo en el Madison Square Garden
Tyson Fury encendió la mecha desde su cuenta de Instagram. Sin fecha, sin comunicado oficial, pero con un mensaje claro: el largamente esperado combate de pesos pesados contra Anthony Joshua se prepara para aterrizar en el Madison Square Garden de Nueva York.
Una imagen promocional, los dos gigantes frente al skyline de la ciudad, y un texto a la altura del ruido que quiere generar: “Qué lugar, NYC, y qué recinto, MSG, y qué pelea, Fury vs AJ, la tierra de las oportunidades”. Sin etiquetas a Joshua, sin confirmación de Matchroom Boxing. Pero con una intención evidente: marcar territorio.
El británico-nigeriano, dos veces campeón mundial, guarda silencio público por ahora. Ni él ni su promotora han ratificado el cambio de escenario, aunque las piezas del puzle llevan semanas moviéndose en esa dirección. En los despachos, el combate se cocina con calma; en las redes, Fury ya lo sirve como plato principal.
Nueva York, no Wembley
El plan inicial de Joshua era claro: pelear en casa, en el Reino Unido, con un escenario natural como Wembley Stadium para un choque que muchos consideran el mayor duelo británico de los pesos pesados de esta era. Pero el negocio ha empujado hacia otro lado del mapa.
Detrás de la operación se mueven pesos pesados del entretenimiento: el presidente de la General Entertainment Authority de Arabia Saudí, Turki Alalshikh, y la plataforma Netflix, decididos a llevar el espectáculo a Estados Unidos. El resultado: negociaciones intensas con el equipo de Joshua para aceptar el traslado a Nueva York.
Eddie Hearn, presidente de Matchroom, ya había admitido la encrucijada. El deseo del entorno de Joshua pasaba por mantener la pelea en suelo británico, pero el dinero, los acuerdos globales y la exposición internacional empujan hacia el MSG. Y ahí entra un factor clave: los impuestos.
Hearn lo explicó sin rodeos: el impacto fiscal de pelear en Estados Unidos podría recortar de forma notable la bolsa neta de Joshua. Por eso, su equipo marcó una posición firme en la mesa: si el combate cruza el Atlántico, el marco tributario debe compensarse. Según el propio Hearn, las conversaciones avanzan y la parte organizadora está dispuesta a ajustar esas condiciones.
Noviembre en el punto de mira
Entre tanto ruido, una ventana temporal se repite: noviembre. La fecha del 20 de noviembre suena con fuerza como objetivo para el combate, aunque nadie ha estampado todavía la firma definitiva sobre el calendario.
Lo que sí está firmado es el compromiso de ambos púgiles con Turki Alalshikh para que, por fin, se produzca este cruce que lleva años rondando al peso pesado. Dos excampeones del mundo, dos estilos, dos relatos de carrera que han convivido en paralelo sin chocar en el ring.
Hearn ya había avisado de que la decisión sobre la sede no podía alargarse demasiado. “Tenemos que decidir esta semana. Ellos han respondido, tienen nuestros términos. Depende de ellos”, señaló días atrás. La publicación de Fury parece indicar por dónde sopla el viento.
Debate encendido entre los aficionados
La reacción no se hizo esperar. Parte de la afición británica se pregunta por qué un combate que respira rivalidad nacional y orgullo local se escapa hacia Estados Unidos, en lugar de llenar Wembley o cualquier otro gran estadio del Reino Unido.
Para muchos, ver a Fury y Joshua cruzarse por fin los guantes en Londres habría sido la culminación lógica de años de tensión, declaraciones cruzadas y caminos paralelos en la élite. Sin embargo, el boxeo de gran escala ya no se rige solo por la lógica sentimental, sino por un tablero global en el que cuentan las plataformas, los mercados y las cifras millonarias.
Fury, fiel a su estilo, ha optado por encender el ambiente sin esperar al último sello oficial. “Qué fin de semana para los chavales de juerga en NYC. Icónico. No falta mucho”, escribió, alimentando el viaje masivo de aficionados británicos a la Gran Manzana si el combate se confirma allí.
Mientras tanto, el silencio de Joshua y la ausencia de un anuncio formal de Matchroom mantienen una pequeña puerta abierta a la cautela. El acuerdo de sede, los detalles fiscales y la fecha exacta todavía deben quedar fijados por contrato.
Lo que ya no admite discusión es otra cosa: después de años de espera, de versiones truncadas y de oportunidades perdidas, Fury vs Joshua está más cerca que nunca. La pregunta ya no es si se hará. Es dónde, cuándo… y quién se atreverá a dar el primer paso al centro del ring sin mirar atrás.






