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Vaibhav Sooryavanshi: El fenómeno del críquet a los 15 años

A los 15 años, 157 días y sin freno a la vista, Vaibhav Sooryavanshi ya no es solo una promesa precoz: es un fenómeno que está obligando al mundo del críquet a mirar hacia el Este.

En el Duleep Trophy, un torneo que en los últimos años se seguía casi por inercia, el adolescente ha convertido un campeonato de nicho en cita obligada. De repente, la televisión se enciende en casas donde antes el críquet doméstico pasaba desapercibido. Kris Srikkanth lo resumió con una imagen doméstica y poderosa: “Hasta mi esposa está viendo el Duleep Trophy por él”.

Un niño que manda en un torneo de hombres

Sooryavanshi llegó al cruce de cuartos con East Zone ante North East Zone sin dejar demasiada huella. Para muchos chicos de 15 años, ese arranque discreto sería motivo de presión. Para él, fue un simple prólogo.

En la semifinal frente a Central Zone respondió con la naturalidad de quien lleva años en la élite: 92 carreras de 81 bolas en la primera entrada, un golpeo desatado, sin miedo al riesgo. En la segunda, cuando el partido pedía calma y cabeza fría, añadió 40 más, esta vez con el peso del resultado sobre los hombros, para sellar una victoria por cuatro wickets y el pase a la final.

En el camino, derribó un registro que llevaba 57 años intacto: se convirtió en el bateador más joven en lograr un medio siglo en la historia del Duleep Trophy. Cifra fría, récord histórico… pero lo que más impresiona es cómo lo hace. Srikkanth no se cansa de repetirlo: no es solo el volumen, es la forma.

El exabridor de India se rinde ante su desparpajo con la bola roja. Habla de un chico que se planta ante los medium pacers y los manda por encima de la cabeza con seis directos, como si estuviera en una sesión de práctica. “Está jugando de manera extraordinaria. ¿Cómo puede alguien dudar de si es capaz de jugar al nivel más alto? Puede jugar todos los niveles de críquet y va a mandar en el críquet mundial en poco tiempo en todos los formatos. Está jugando con los bowlers”, lanzó Srikkanth en su canal.

No suena a hipérbole vacía. Basta ver un par de overs para entender por qué tanta gente se ha enganchado a un torneo que solía pasar de puntillas por el calendario.

De tormenta en la IPL a impacto internacional

El ascenso de Sooryavanshi no ha sido gradual. Ha sido vertical.

Su campaña de explosión en la IPL 2026 con Rajasthan Royals rozó lo absurdo: 776 carreras en 16 partidos, un strike rate de 237,30, una centena, cinco medios siglos y 72 seis, récord absoluto en una sola temporada de la liga. Se llevó el Orange Cap, el premio al Jugador Más Valioso, al Jugador Emergente, al Super Striker y al máximo pegador de seis. Un barrido de galardones que rara vez se ve en una competición plagada de estrellas consagradas.

De ahí, el salto natural: la selección absoluta. Se convirtió en el debutante masculino más joven de India en el críquet internacional durante la serie T20I ante Inglaterra. Contra Zimbabwe, ya con algo más de experiencia y sin rastro de timidez, firmó 151 carreras en tres partidos, lideró un 3-0 limpio y se llevó su primer premio a Jugador de la Serie.

Mientras tanto, en categorías inferiores, el patrón se repetía. En el Mundial Sub-19 del ICC de este año, acumuló 439 carreras y fue nombrado Jugador del Torneo. Donde juega, domina. Donde domina, deja huella.

Fascinación y cautela: el plan de la BCCI

Con semejante oleada de rendimiento y atención mediática, la reacción institucional no podía ser improvisada. En la BCCI se ha encendido la alerta, pero no por miedo, sino por responsabilidad.

El secretario Devajit Saikia lo explicó sin rodeos: el organismo no quiere un destello fugaz, sino una carrera que pueda mencionarse en la misma frase que las grandes leyendas del país. “Queremos que Vaibhav Sooryavanshi, o cualquier jugador de su talla, continúe y sirva al país como lo hizo Sachin Tendulkar o como otros jugadores que en el pasado se convirtieron en leyendas”, señaló.

No se trata solo de elogios públicos. Saikia subrayó que el joven está siendo monitorizado “desde todos los ángulos”, en cada paso que da en su trayectoria internacional. La prioridad es que cada escalón se suba a la velocidad adecuada, que cada decisión se tome con la vista puesta en diez o quince años, no en el próximo titular.

La BCCI se siente orgullosa de presentar al mundo un talento de 15 años que ya marca diferencias en el escenario internacional, pero a la vez insiste en la palabra clave: cautela. Que no sea “una maravilla de una serie o de un año”, en palabras del propio Saikia.

Un imán para el público y un desafío para el futuro

Lo que distingue a Sooryavanshi no es solo su producción, sino su efecto sobre el entorno. Srikkanth lo ve como algo más grande que una racha goleadora o un récord de seis: un jugador capaz de devolver brillo al formato más exigente.

“Va a devolver al Test cricket su gloria”, se atreve a pronosticar el exabridor. No lo dice cualquiera. Habla alguien que sabe lo que supone enganchar a una generación entera a un estilo de juego.

El caso de Sooryavanshi es, de momento, una extraña mezcla de urgencia y paciencia. Urgencia en el campo: cada entrada parece una declaración de intenciones, un recordatorio de que no está aquí para esperar su turno. Paciencia en los despachos: un plan a largo plazo para que ese fuego no se apague antes de tiempo.

Mientras tanto, el críquet indio y mundial asiste a un fenómeno poco habitual: un adolescente que obliga a ajustar agendas, que hace que se enciendan televisores para ver un Duleep Trophy, que convierte cada aparición en un pequeño acontecimiento.

Si con 15 años ya provoca este nivel de expectación, la verdadera incógnita no es si podrá con el críquet de élite, sino cuánto podrá cambiarlo.