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Wagner regresa al banquillo de Elversberg antes del duelo contra el Bayern

Vincent Wagner se sentará en el banquillo de Elversberg el próximo domingo, en el escaparate que supone recibir al Bayern Munich en la tercera jornada de la Bundesliga. No es un detalle menor: hasta hace apenas unas horas, el técnico estaba oficialmente suspendido.

El Tribunal Deportivo de la Federación Alemana de Fútbol dio un giro inesperado al caso y anuló la sanción que pesaba sobre el entrenador de 40 años, expulsado en la victoria ante Borussia Mönchengladbach en la segunda jornada. Una decisión poco habitual. Muy poco habitual.

Un caso “de absoluta excepción”

Elversberg no se conformó con el castigo inicial. El club recurrió, perdió el primer intento… y siguió insistiendo. En la segunda apelación, todo cambió.

Bajo la presidencia de Stefan Oberholz, el Tribunal Deportivo revisó el caso en una vista oral y tumbó la decisión anterior. Resultado: Wagner queda habilitado para dirigir desde el banquillo contra el Bayern.

Oberholz fue claro: la expulsión a Vincent Wagner queda anulada y, con ella, la sanción automática. Definió el fallo como “una absoluta excepción” y explicó por qué: solo fue posible porque el árbitro del partido reconoció abiertamente su error.

El colegiado Martin Petersen, conectado por videollamada durante la audiencia, no se escondió: admitió que se equivocó en su reacción. Reconoció que, con la perspectiva del tiempo, no volvería a tomar la misma decisión y que había interpretado la situación de forma excesivamente sensible.

Wagner, al otro lado, respiró aliviado. Y no lo disimuló. En declaraciones al diario alemán Bild, celebró que “se ha hecho justicia”.

La expulsión que lo cambió todo

El origen del lío está en un partido frenético. Elversberg, recién ascendido, se medía a Gladbach y ya perdía 2-1 en la primera parte cuando llegó la acción que desató la tormenta.

Antes del segundo gol de los visitantes, el equipo arbitral cometió un error evidente. Tim Kleindienst aprovechó un saque de banda ejecutado con rapidez y la jugada acabó en gol. En medio de la confusión, Wagner recibió una primera amarilla por situarse aproximadamente un metro dentro del terreno de juego.

Parecía una simple advertencia. No lo fue.

Al final del primer tiempo, el técnico se acercó de forma tranquila hacia los colegiados. Petersen entendió entonces que Wagner había sobrepasado los límites de lo permitido y le mostró la segunda amarilla. Roja. A vestuarios.

Esa interpretación es la que ahora el propio árbitro ha rectificado ante el Tribunal Deportivo, abriendo la puerta a una resolución insólita en el fútbol alemán.

Un recién ascendido que no quiere despertar

La resolución llega en el momento más caliente posible para Elversberg. El equipo, debutante en la élite, recibe al Bayern Munich tras firmar dos triunfos que han sacudido la Bundesliga: 3-2 ante Bayer Leverkusen y 4-3 frente a Gladbach.

Dos victorias, siete goles a favor, un estilo valiente y un entrenador que, después de pelear también en los despachos, volverá a ocupar su lugar natural: al borde del césped, dirigiendo, corrigiendo, empujando.

El domingo, ante el gigante bávaro, Wagner no solo defenderá el inicio soñado de su equipo. También pondrá a prueba hasta dónde puede llegar un recién ascendido que ya ha aprendido que, en esta Bundesliga, ni siquiera las decisiones del árbitro son definitivas.