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Zverev acecha el trono de Sinner: la carrera por el número uno

Alexander Zverev acecha el trono de Jannik Sinner. Y esta vez, el número uno del mundo no parece una utopía lejana, sino un objetivo medible, con cifras, torneos y presión real sobre la mesa.

El alemán ha reducido de forma drástica la brecha con el italiano tras coronarse en el US Open, aprovechando la ausencia de Sinner, que se bajó del torneo por una lesión de rodilla. El ranking oficial todavía manda un mensaje claro: Sinner sigue en la cima con 1.810 puntos de ventaja sobre Zverev. Pero la carrera por terminar 2026 en lo más alto cuenta otra historia.

El “número uno oficioso” según Rusedski

Greg Rusedski, finalista del US Open en su día y voz autorizada del circuito, lo ve con claridad: el pulso por el trono se ha abierto de par en par.

“Para mí, en mi opinión y desde mi punto de vista, Zverev muy probablemente debería terminar número uno del mundo, pero va a tener que jugar bien al final de la temporada”, explicó en la última edición de su pódcast. No es un halago gratuito. Es una lectura fría de los números.

En la carrera de 2026, Zverev ya ha sumado 700 puntos más que Sinner. Y ahí está la clave. Hay todavía entre tres mil quinientos y cuatro mil quinientos puntos en juego hasta final de año, recordó Rusedski, y el alemán aventaja ahora mismo al italiano por 750 puntos en esa clasificación específica. La gran incógnita es cuándo volverá exactamente Sinner tras su problema de rodilla.

“Desde mi punto de vista, el número uno oficioso es Zverev porque ha rendido mejor en los grandes, pero todavía tiene que ganárselo”, remató el británico. Una etiqueta poderosa… y peligrosa. Te coloca en el escaparate, pero también bajo el microscopio.

Si Zverev logra rematar la faena y cerrar el año en la cima, entrará en un club mínimo en su país: solo Boris Becker ha sido número uno del mundo en individuales ATP, un reinado de 12 semanas repartidas en dos etapas en 1991. El listón histórico no es precisamente bajo.

Dos temporadas de élite, dos caminos distintos

La batalla entre Sinner y Zverev no es solo una cuestión de puntos. Es también un choque de estilos de temporada.

Zverev ha ganado más partidos que Sinner en 2026, pero el porcentaje de victorias favorece al italiano, que solo ha perdido tres encuentros en todo el año. Sinner también ha levantado más títulos que el número dos del mundo. La gran carta del alemán está en los escenarios que definen carreras: los Grand Slams.

Ahí, Zverev ha pegado dos golpes de autoridad: campeón en Roland Garros y campeón en el US Open. Dos grandes en el mismo año, un argumento casi irrefutable cuando se habla de jerarquía en el circuito. Es esa producción en los majors la que alimenta la idea de Rusedski de que el alemán ya se mueve como el “número uno oficioso”.

Pero hay un dato que rompe la narrativa y devuelve poder a Sinner: el cara a cara. Este año, el italiano ha ganado los cinco duelos directos ante Zverev. No solo eso: encadena diez victorias consecutivas frente al alemán. La última vez que Zverev logró tumbar al actual número uno fue en el US Open de 2023. Desde entonces, Sinner ha impuesto su ley en cada cruce.

Ahí se dibuja el contraste: el jugador que domina en los grandes escenarios, frente al jugador que domina los enfrentamientos entre ambos. Dos liderazgos distintos, una sola silla disponible en la cima.

El regreso de Sinner y un tramo final eléctrico

El siguiente capítulo se escribirá en Asia. Tras perderse el US Open por la lesión de rodilla, Sinner tiene previsto regresar en el China Open, en Pekín. No será un regreso suave: en el cuadro también figuran Novak Djokovic y el propio Zverev. Y Sinner llega, además, como vigente campeón.

El contexto es claro. Si el italiano quiere proteger su estatus de número uno, puede necesitar algo más que un buen torneo en Pekín: quizá necesite volver a ganarlo. La presión, esta vez, no solo está en la rodilla, sino en la calculadora.

Zverev, por su parte, sabe que el tramo final de temporada se ha convertido en la oportunidad de su vida. Los puntos están ahí, las sensaciones también, el aval de los Grand Slams le respalda. Pero hasta que el ranking lo confirme, seguirá cargando con esa etiqueta incómoda y brillante a la vez: el “número uno oficioso”.

La pregunta es simple y brutal: ¿bastará con eso cuando el último punto del año se haya jugado?

Zverev acecha el trono de Sinner: la carrera por el número uno