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Alcaraz regresa al US Open: prueba para la muñeca y el trono

Cuatro meses sin competir son una eternidad para alguien que vive a la velocidad de Carlos Alcaraz. El campeón defensor del US Open regresa este lunes a la pista en Flushing Meadows con una mezcla de incógnita física y ambición desatada: abrir su campaña ante Roman Safiullin y empezar a cerrar el círculo de una temporada que ya tiene un grande en el bolsillo, el Australian Open de enero.

El español, apartado desde abril por una lesión en la muñeca derecha, persigue un reto mayúsculo: coronar el año con otro título de Grand Slam y seguir estirando un registro histórico. Con su triunfo en Melbourne se convirtió en el hombre más joven en completar el Grand Slam de carrera. Ahora quiere algo más incómodo todavía: sostener esa grandeza.

No tendrá un arranque cómodo.

Safiullin, el recuerdo incómodo de París

Roman Safiullin no es un debut suave para probar una muñeca recién recuperada. El ruso, de 29 años, viene de una buena gira sobre hierba, con victorias de peso ante Andrey Rublev y Joao Fonseca camino de los octavos de final en Wimbledon, donde sólo cedió en cuatro sets ante Novak Djokovic.

El cara a cara entre ambos está igualado 1-1. Y la herida que más escuece en ese historial es reciente: Safiullin sorprendió al entonces número dos del mundo en el ATP Paris Masters de 2023, empujándolo desde el fondo con golpes planos y agresivos que desarmaron al murciano. Alcaraz se cobró la revancha en el escenario más grande posible, los Juegos Olímpicos de París, pero el aviso quedó dado: el ruso tiene armas para incomodarle.

Safiullin golpea fuerte, toma la pelota pronto y no regala ritmo. Es, precisamente, el tipo de rival que puede poner a prueba la confianza de un jugador que vuelve de una lesión de muñeca. Alcaraz asegura que las sesiones de entrenamiento han sido “exigentes” y que se siente listo para ir “al 100%”. La pista, y la tensión del primer día grande, dirán cuánto vale realmente ese 100%.

Sabalenka, campeona en crisis ante una rival que ya conoce

En el cuadro femenino, el lunes trae otra historia potente: la de Aryna Sabalenka, dos veces campeona defensora en Nueva York, intentando frenar una caída en picado justo en el escenario donde se ha hecho fuerte.

La bielorrusa, número uno del mundo, llega después de un tramo de temporada desconcertante. En marzo encadenó títulos sobre pista dura en Indian Wells y Miami, un dominio que parecía el preludio de un año arrollador. Desde entonces, la curva se torció: sólo alcanzó los cuartos de final en Roland Garros y se despidió en octavos en Wimbledon. Suficiente bache como para poner en riesgo su trono del ranking incluso si logra algo enorme: convertirse en la tercera mujer, tras Chris Evert y Serena Williams, en ganar tres US Open consecutivos.

Su estreno será ante Camila Osorio, número 59 del mundo. El historial favorece con claridad a Sabalenka: 2-0. Dos victorias en superficies muy distintas, hierba de Wimbledon en 2021 y tierra batida de Madrid en 2023. La colombiana sabe lo que viene: un vendaval de potencia, restos agresivos, gritos de guerra con cada punto grande.

Sabalenka, que también levantó título en Brisbane antes de alcanzar la final del Australian Open, insiste en que la mala racha no le ha erosionado la fe. “Lancen desafíos duros, volveré más fuerte”, avisa. Nueva York comprobará si es un mantra o una promesa.

Osaka, la campeona que busca reencontrarse con su torneo

La otra gran mirada del día apunta a Naomi Osaka. La japonesa vuelve a un lugar que conoce como pocos: el US Open que levantó en 2018 y 2020, dos de los cuatro grandes que figuran en su palmarés.

Osaka llega con un argumento poderoso en la mochila: resultados recientes que vuelven a parecerse, al menos por momentos, a los de su mejor versión. Alcanzó las semifinales en el torneo de Washington sobre pista dura y luego los cuartos de final en Toronto este mes. Lo suficiente para recordar sensaciones, volver a sentir que su tenis pesa.

“Creo que aquí ya me he demostrado cosas, puedo apoyarme en eso para tener confianza”, explicó en la previa. Y en su caso el contexto importa más que en casi nadie. Han pasado cinco años desde su último título de Grand Slam, en Australia. En medio, una pausa larga y valiente: habló con franqueza sobre sus problemas de salud mental, se tomó tiempo para cuidar de sí misma y estuvo 15 meses fuera del circuito para centrarse en la maternidad antes de regresar en 2023.

Su temporada de hierba dejó una señal clara: por primera vez en su carrera alcanzó los cuartos de final en Wimbledon, con una victoria de impacto ante Sabalenka. Si pudo derribar a la número uno en una superficie históricamente incómoda, ¿qué puede hacer ahora en el cemento de Flushing Meadows, donde siempre se ha sentido en casa?

Su primera rival será Anastasia Zakharova, número 101 del mundo, a la que se mide por primera vez. Osaka buscará algo sencillo de decir y difícil de ejecutar: un arranque rápido, puntos cortos, imponer jerarquía desde el primer juego.

Alcaraz probando su muñeca y su corona, Sabalenka defendiendo un reinado amenazado, Osaka intentando reconectar con el torneo que marcó su carrera. El segundo día del US Open no espera a nadie. Aquí se empieza a escribir quién llega de verdad para mandar en este último grande del año.