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Aryna Sabalenka domina Nueva York y avanza a la final del US Open

Aryna Sabalenka no suelta Nueva York. La domina. La impone. Y ya está otra vez en la final del US Open.

La bielorrusa dio otro golpe de autoridad en Flushing Meadows al desarmar a la local Jessica Pegula por 7-5 y 6-2, firmar su vigésima victoria consecutiva en el torneo y mantener viva su candidatura a cerrar el año con un título de Grand Slam.

De la frustración al control absoluto

El inicio fue áspero. Sabalenka entró tensa, con errores no forzados que encendieron su gesto y dieron aire a Pegula, que se asentó rápido, golpeó limpio y aprovechó cada duda. Durante varios juegos, la estadounidense pareció más cómoda, más suelta, más en sintonía con la pista.

Pero el margen ante Sabalenka es mínimo. Y se acabó.

Con 5-5 en el primer set, la cuatro veces campeona de Grand Slam encontró el ritmo que había estado buscando. Ajustó la dirección, apretó con el resto, subió un punto la agresividad y, de repente, Pegula se vio jugando a contracorriente. El quiebre con 6-5 fue un mazazo: Sabalenka cerró el set y cambió la atmósfera del estadio.

A partir de ahí, solo hubo una dueña en la Arthur Ashe.

Un segundo set sin piedad

Con el primer parcial en el bolsillo, Sabalenka soltó el brazo. El servicio empezó a pesar, la derecha a castigar y el revés paralelo a abrir huecos imposibles. Pegula, que había sido sólida y valiente en el arranque, quedó prácticamente reducida a espectadora.

La estadística lo cuenta sin adornos: 29 golpes ganadores de Sabalenka por solo 12 de Pegula. La diferencia de potencia, confianza y convicción se disparó en el segundo set. La estadounidense buscó variantes, pero cada intento se estrelló contra una rival que ya olía sangre y no estaba dispuesta a dejar escapar nada.

El 6-2 final reflejó la sensación de inevitabilidad: cuando Sabalenka entra en modo rodillo en pista dura, muy pocas pueden seguirla.

Un dominio histórico en pista dura

Con este triunfo, Sabalenka rompe el récord de la Era Open de más finales consecutivas de Grand Slam en pista dura: ha llegado a todas las finales en su superficie predilecta desde el Australian Open 2023. Una racha que la sitúa en un territorio reservado a las grandes dominadoras del circuito.

Su idilio con Nueva York es particular. No pierde en Flushing Meadows desde la final de 2023 ante Coco Gauff y, pese a un tramo de temporada irregular —cuartos de final en Roland Garros y eliminación en octavos en Wimbledon—, ha reencontrado su mejor versión justo donde más cuenta: solo ha cedido un set en todo el torneo camino de esta nueva final.

El contraste con su verano es evidente. Tras conquistar el doblete de Indian Wells y Miami, su temporada pareció frenarse en seco. Pero el US Open vuelve a ser su refugio competitivo, el lugar donde su tenis agresivo se afila y su carácter se impone.

Pegula, otra vez contra el mismo muro

Para Jessica Pegula, de 32 años, la historia se repite con una crueldad familiar. Era la única semifinalista sin título de Grand Slam y volvía a encontrarse con su némesis en Nueva York.

Sabalenka ya le había negado el gran sueño en la final de 2024 y la había eliminado también en las semifinales del año pasado. Pegula se había tomado una pequeña revancha en junio, en el Berlin Open, pero el escenario del US Open volvió a inclinarse del lado de la bielorrusa.

La estadounidense compitió bien en el primer set, leyó el partido, se apoyó en el público y encontró profundidad desde el fondo. Sin embargo, cuando Sabalenka apretó, no encontró respuestas. Y el marcador acabó reflejando no solo un resultado, sino una jerarquía en los grandes escenarios.

Persiguiendo a Serena y Evert

La dimensión de lo que persigue Sabalenka ya no se mide solo en rankings. El lunes cederá el número uno del mundo, pero en Nueva York está detrás de algo más grande: convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres US Open consecutivos en individuales.

En la Era Open, solo Serena y Chris Evert han encadenado tres coronas seguidas en este torneo. Sabalenka se ha colocado a un solo partido de entrar en esa conversación.

En la final la espera un desafío mayúsculo: Elena Rybakina, campeona del Australian Open y futura número uno, o Coco Gauff, la campeona defensora y nueva gran estrella estadounidense. Sea cual sea el cruce, la historia estará en juego.

Sabalenka ya dejó claro lo que la mueve: “Estaba desesperada por ganar, lo quería muchísimo”. En Nueva York, esa desesperación se parece mucho a una dinastía en construcción.