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Balderson brilla en Old Trafford bajo la lluvia

En un Emirates Old Trafford gris, azotado por la lluvia y con las dos colistas del campeonato frente a frente, George Balderson encontró claridad donde casi todo lo demás era niebla. Sus 3-35 dieron a Lancashire una ligera ventaja al cierre del primer día ante Gloucestershire, que resistió como pudo para terminar en 164-6 en la Rothesay County Championship, Division Two.

No fue un día grande. Fue un día de pico y pala. De bolas que rozan el filo del bate, de manos frías en el cordón de slips y de oportunidades que se escapan en un parpadeo.

Anderson golpea de inmediato, pero la lluvia manda

El partido arrancó puntual y James Anderson, con 44 años y una economía de movimiento que delata la experiencia, tardó exactamente dos bolas en dejar su huella. Ed Middleton, improvisado opener, apenas sumó dos antes de desviar un envío y caer atrapado detrás. Un inicio de manual para el capitán de Lancashire.

Pudo ser aún mejor. Joe Phillips ofreció una clara oportunidad en el segundo slip, pero Ben Walkden no logró quedarse con la pelota. Un respiro para Gloucestershire, que necesitaba cualquier gesto de clemencia en unas condiciones durísimas para batear.

Y entonces llegó la lluvia.

Tras solo siete overs, el cielo se cerró y el juego se detuvo. El parón se estiró hasta después del almuerzo. El marcador avanzó a trompicones, con Gloucestershire más preocupado por sobrevivir que por dominar, hasta que Balderson decidió que era momento de acelerar la historia.

Balderson rompe el orden de Gloucestershire

Con el campo todavía pesado y la bola respondiendo, Balderson encontró ritmo y recompensa. En cuestión de tres bolas, el partido cambió de tono.

Primero, una pelota que se metió hacia adentro y derribó a Phillips por ocho. Justo después, Ollie Price, que había trabajado con paciencia para llegar a 29, cayó también atrapado detrás. De repente, 45-3 y la decisión de James Bracey de batear primero en condiciones complicadas empezaba a parecer una apuesta muy cara.

Los chubascos regresaron, cortaron el flujo y rompieron cualquier intento de continuidad. Pero cada vez que el juego volvía, Balderson reaparecía con la misma intensidad. Su tercera víctima fue el propio Bracey, stand-in captain, cazado de nuevo detrás por 21. El marcador se hundía a 69-4 y la presión se hacía evidente.

Anderson, eterno, y un error que casi cuesta el día

En la sesión final, Kamran Dhariwal intentó cambiar el guion. Se plantó ante Anderson y le conectó dos fours consecutivos, un pequeño desafío al hombre de 708 wickets en Test. Pareció un gesto de rebeldía. Duró poco.

Anderson, fiel a su estilo, no necesitó inventar nada nuevo. Línea implacable, ligera variación, el filo del bate comprometido. Dhariwal, que había llegado a 20, terminó atrapado detrás con una de esas ejecuciones que definen la carrera del seamer de Lancashire.

Fue apenas su segundo wicket del día, un número que no hace justicia a lo que produjo: batidos constantes, edges que no encontraron mano y la sensación permanente de amenaza. En otro día, con manos más seguras, su cifra habría sido de cuatro o cinco.

El golpe siguiente no vino de la bola, sino del brazo. Miles Hammond, en 19, buscó un single rápido sobre un envío de Anderson. Balderson, ubicado en mid-on, reaccionó con un directo perfecto. Un tiro limpio, un solo stump a la vista. Run out. Gloucestershire, en 119-6, se asomaba al abismo de ser eliminado en el primer día.

Ahmed y Sai Kishore cambian el tono

Justo cuando el partido parecía inclinarse de forma decisiva hacia Lancashire, la lluvia volvió a interponerse. Cinco carreras después, otra interrupción. Otro respiro para los visitantes.

De ese parón emergieron Daz Ahmed y el spinner indio Sai Kishore, y con ellos una resistencia inesperada bajo una luz tenue, casi suave, sobre Old Trafford. Nada espectacular, nada llamativo. Pero sí valioso.

Ahmed, firme, sin arriesgar más de lo necesario, se ancló en el crease hasta llegar a 33* y convertirse en el máximo anotador del día. A su lado, Sai Kishore, 20* al cierre, acompañó con calma, defendiendo su wicket como si valiera oro. Entre ambos construyeron un stand de 45 que no solo levantó el total hasta 164-6, sino que también cambió la sensación del encuentro.

Lancashire sumó dos puntos de bonus de bowling; Gloucestershire, ninguno. El marcador lo dice todo sobre quién llevó la iniciativa. Pero el contexto cuenta otra cosa: con 35 overs perdidos por la lluvia y una pareja asentada, el equipo visitante aún se aferra a la idea de que este duelo de colistas no está ni mucho menos decidido.

El segundo día dirá si el trabajo de Balderson y Anderson fue suficiente para inclinar definitivamente el partido, o si esa resistencia al anochecer de Ahmed y Sai Kishore fue el verdadero punto de inflexión en Old Trafford.