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Ben Shelton a un paso de hacer historia en el US Open

Ben Shelton camina por territorio desconocido y, lejos de encogerse, parece disfrutar cada paso. El estadounidense de 23 años disputará su primera final de Grand Slam en el US Open tras imponerse a su compatriota Frances Tiafoe por 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5, una victoria que lo coloca frente al gran examen de su carrera: el número uno del cuadro, Alexander Zverev.

No es solo una final. Es la oportunidad de romper una espera que ya dura 23 años para el tenis masculino estadounidense, desde que Andy Roddick levantó el trofeo en Flushing Meadows. Y es también la posibilidad de convertirse en el primer tenista negro estadounidense en coronarse en Nueva York desde Arthur Ashe en 1968. El peso de la historia es evidente. Shelton, sin embargo, lo digiere a su manera.

“Todo este torneo ha sido territorio inexplorado”, admitió ante la prensa.

Y no exagera. Nunca había llegado tan lejos, nunca había encadenado victorias de este calibre. “Estoy en posiciones en las que nunca había estado. He vencido a jugadores a los que nunca había ganado. Estoy emocionado por dejarlo todo en la pista”.

La clave de este salto, según él mismo, está en algo tan poco vistoso como decisivo: la consistencia. Menos altibajos, más solidez. En un jugador explosivo como Shelton, ese ajuste marca la diferencia entre una buena semana y un torneo histórico.

Entre la presión y el juego con los amigos

En medio del ruido de Nueva York, Shelton ha encontrado su refugio. Habla del momento con una mezcla de asombro y naturalidad que desarma. “Puedo pensar en lo increíble que es este momento y en lo que me estoy jugando. Pero al final del día, estoy en Nueva York, estoy con mi equipo, con mis colegas, jugando un poco al tenis”, contó, restando dramatismo sin perder respeto por la ocasión.

Esa dualidad lo define estos días: quiere saborear cada instante, pero no se permite perder el enfoque. “Tengo gente fantástica a mi alrededor que me mantiene con los pies en la tierra, concentrado y humilde. Quiero atesorar estos momentos, no tomarlos a la ligera. Pero al mismo tiempo, estoy llevando todo de una forma muy profesional”, explicó.

El desafío que le espera

El desafío que le espera no admite concesiones. Zverev domina el cara a cara: cinco enfrentamientos, cinco victorias. Shelton lo sabe. Para coronarse en Nueva York necesita, literalmente, algo que nunca ha hecho: ganarle al alemán.

Los nervios como combustible

No oculta que la final del domingo será el partido más grande de su vida. Tampoco intenta vender una imagen de frialdad impostada. “Los nervios siempre están ahí”, reconoció. Pero en lugar de combatirlos, ha decidido hacerlos suyos. “Es algo a lo que tienes que inclinarte. Para mí, están igual de presentes en primera ronda que en semifinales, y estoy seguro de que en la final será lo mismo”.

El mensaje es claro: el escenario cambia, la emoción no. Lo que cambia es cómo la gestiona. “Es algo que tienes que ser capaz de superar, pero me lo estoy pasando bien, ¿sabes? Juego contra el número uno del cuadro, contra un campeón de Grand Slam, intentando conseguir el primero para mí”.

Shelton no disimula la dimensión del reto, pero tampoco la del disfrute. “Hay muchas razones por las que este es un momento especial para mí. Saber que puedo dejarlo todo en la pista, exigirme hasta el límite absoluto… y ver qué soy capaz de hacer, es un pensamiento emocionante”.

La final se presenta como un choque entre un aspirante desatado y un favorito acostumbrado a estas alturas de torneo. Zverev llega con la etiqueta de hombre a batir; Shelton, con la de jugador que ha derribado barreras personales día tras día en Nueva York.

Queda una pregunta flotando en el aire de Flushing Meadows: ¿será este el torneo que devuelva a Estados Unidos un campeón en casa y que escriba un nuevo capítulo en la historia del tenis negro estadounidense? Shelton ya ha abierto la puerta. El domingo sabrá si también puede atravesarla.