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Coco Gauff remonta ante Andreeva y se enfrenta a Rybakina en semifinales

Coco Gauff estuvo a dos puntos de hacer las maletas. Terminó firmando una de esas noches que el US Open no olvida fácilmente.

La vigente campeona remontó un partido que se le había puesto cuesta arriba desde el primer pelotazo para derrotar a Mirra Andreeva por 2-6, 7-6 (9-7), 6-2, salvando dos puntos de partido y asegurando su regreso a las semifinales en Nueva York. Le espera ahora la nueva número uno del mundo, Elena Rybakina. Cartel de lujo.

Un primer set de pesadilla

El inicio fue un vendaval ruso. En apenas 26 minutos, Andreeva se adueñó del partido. Leyó cada servicio, castigó cada bola corta y dejó a Gauff sin respuesta, descolocada, sin ritmo y sin tiempo. El 6-2 del primer set reflejaba algo más que un mal arranque: la cuarta cabeza de serie estaba siendo arrollada.

El estadio, sorprendido, murmuraba. Gauff, no. Aguantó. Respiró. Y decidió quedarse en la pelea.

Un segundo set tenso, feo… y decisivo

El segundo parcial fue todo lo contrario: tenso, trabado, irregular. Gauff logró adelantarse con un break, pero Andreeva respondió de inmediato. La estadounidense volvió a golpear y, otra vez, la rusa le devolvió el quiebre. Nada fluía, los errores se encadenaban, el partido se convirtió en un pulso mental más que técnico.

La grada, claramente del lado de Gauff, empezó a empujar. Cada punto ganado por la local sonaba como un pequeño rugido. Andreeva, fría, intentaba bloquear el ruido. La manga desembocó en un ‘tie-break’ de alto voltaje.

Ahí apareció la versión más competitiva de Gauff. Se vio contra las cuerdas, encarando dos puntos de partido, pero se negó a ceder. Ajustó el resto, apretó con el revés, se sostuvo en los intercambios largos y acabó cerrando un desempate maratoniano de 16 puntos, 9-7. El estadio estalló. El partido cambiaba de dueño.

El empuje del público y el ejemplo de Frances Tiafoe

Con el marcador nivelado, la atmósfera se volvió eléctrica. Cada gesto de Gauff encontraba respuesta en las gradas. Cada error de Andreeva se amplificaba con un murmullo. El duelo, que había sido un examen táctico y técnico, se transformó en una prueba de carácter.

Gauff confesó después que no peleaba sola. En su cabeza estaba la remontada de Frances Tiafoe ante Alex Michelsen la noche anterior. Ese recuerdo le sirvió de guía cuando el partido parecía escapársele.

“Al final del primer set estaba pensando en Frances y en cómo remontó ayer”, explicó. “Todas queremos hacerlo bien delante de este público. Sinceramente, solo intentaba irme de la pista sin arrepentimientos”.

Lo consiguió. Y de qué manera.

Un tercer set de campeona

Con la inercia completamente a favor, Gauff entró en el tercer set como una campeona que huele la sangre. Ajustó el servicio, redujo los errores no forzados y empezó a mandar en los intercambios. Andreeva, que había estado tan cerca de la victoria, empezó a quedarse sin respuestas.

El 6-2 final en el set decisivo no contó toda la batalla, pero sí la diferencia de jerarquía en los momentos clave. La estadounidense jugó con una claridad que no había mostrado en el arranque y convirtió el tramo final en una exhibición de madurez competitiva.

El triunfo la coloca en sus segundas semifinales consecutivas de Grand Slam y en sus primeras en Nueva York desde el título de 2023. Gauff, dos veces campeona de ‘major’, vuelve a instalarse donde se decide todo.

Un cuadro histórico y una rival imponente

El pase de Gauff completa un cuadro de semifinales histórico: por primera vez desde Wimbledon 2009, las cuatro primeras cabezas de serie alcanzan las semifinales en el cuadro femenino de un grande. El martes ya habían sellado su billete la número uno Aryna Sabalenka y la tercera favorita, Jessica Pegula.

El último hueco lo ocupó Elena Rybakina, que también tuvo que sufrir. La kazaja perdió su primer set en todo el torneo ante Zheng Qinwen, cediendo el parcial inicial por 3-6. Reaccionó con autoridad en el segundo, 6-1, y en el tercero se vio incluso con un ‘break point’ en contra. Lo salvó, apretó desde el fondo y terminó imponiéndose por 6-4.

Rybakina llegará a las semifinales estrenando condición de número uno del mundo y con la confianza de quien ha aprendido a sobrevivir a los días malos.

Frente a ella estará Gauff, empujada por un estadio que ya la adoptó como campeona y que la vio, una vez más, negarse a perder. La próxima batalla no será solo por un puesto en la final del US Open. Será un pulso directo por el trono emocional del torneo. ¿Quién se atreverá a soltarlo primero?