Coco Gauff avanza a semifinales del US Open tras un épico partido
Coco Gauff caminó durante casi dos horas por el borde del precipicio en Nueva York. Y no cayó. Salvó dos puntos de partido ante la rusa Mirra Andreeva, remontó un inicio pésimo y acabó imponiendo su jerarquía de campeona para regresar a las semifinales del US Open, el torneo que conquistó en 2023.
Marcador final: 2-6, 7-6 (9-7), 6-2.
Un arranque para olvidar
El comienzo fue un golpe directo a la mandíbula de la estadounidense. Andreeva entró al Arthur Ashe como si llevara toda la vida jugando este tipo de partidos: cuatro juegos seguidos para la rusa, ritmo agresivo, sin temblores.
Gauff, en cambio, se desfiguró. No dispuso de una sola bola de break en toda la primera manga. Se vio superada en cada intercambio largo, acumuló 14 errores no forzados frente a los cinco de su rival y perdió el set por 6-2 sin apenas oponer resistencia real. El público, que esperaba una tarde plácida de la defensora del título, se encontró con una adolescente rusa dispuesta a dinamitar el guion.
El peso del partido lo llevaba Andreeva. El nerviosismo, Gauff.
El giro en el segundo set
El segundo parcial cambió el tono. Gauff empezó a encontrar primeros servicios, a ajustar el revés, a mandar algo más con la derecha. No era todavía la campeona del año pasado, pero ya no estaba a merced de la rusa.
Se rompieron el saque dos veces cada una. Un intercambio de golpes sin dueño claro, con Andreeva manteniendo la iniciativa y Gauff agarrándose al partido con más fe que brillantez. El set se fue inevitablemente al desempate. Y ahí se encendió todo.
En el tie-break llegó el punto que definió la noche: un peloteo de 39 golpes, una batalla de fondo interminable que terminó con un revés cruzado milimétrico de Gauff. El estadio rugió. Ese punto no solo fue suyo en el marcador; fue suyo en el ánimo.
Andreeva dispuso de dos puntos de partido. Dos oportunidades claras para tumbar a la campeona. Gauff los borró con sangre fría, apretando en los momentos justos, obligando a la rusa a jugar siempre una bola más. El 9-7 del desempate fue casi un grito de supervivencia. El partido, de repente, ya no era de Andreeva.
La campeona aparece en el set decisivo
Con el segundo set en el bolsillo, Gauff cambió de piel. El tercer parcial tuvo otra energía. Más agresiva al resto, más sólida con el servicio, más rápida de piernas. Andreeva, que había llevado la voz cantante durante buena parte del duelo, empezó a aflojar.
La ruptura llegó en el tercer juego. Un break que pesó como una losa. La rusa ya no encontraba la misma claridad en los golpes, mientras la estadounidense olía la sangre. El público, ahora sí, se volcó con la defensora del título.
En el séptimo juego, Gauff dio el golpe definitivo: break en blanco, una demostración de autoridad, y el camino despejado hacia la victoria. Cerró el encuentro con una derecha ganadora, la misma arma con la que había sellado tantos partidos en este escenario. Esta vez, sin embargo, llevaba detrás una montaña de sufrimiento.
De un 2-6 inicial y dos puntos de partido en contra, a un 6-2 final incontestable. Un viaje completo por todos los estados emocionales que permite el tenis.
Próxima parada: Elena Rybakina
La recompensa por sobrevivir a este examen de nervios no será precisamente un respiro. En semifinales del US Open, Coco Gauff se medirá a la segunda cabeza de serie, Elena Rybakina.
Una pegadora implacable al otro lado de la red. Una campeona de Grand Slam. Otro tipo de desafío.
Gauff llega con el desgaste de una batalla límite, pero también con algo que pesa mucho en estas rondas: la certeza de que, cuando el partido se tuerce y asoma el abismo, es capaz de encontrar el golpe justo, el punto eterno, la reacción que separa a las buenas jugadoras de las que marcan época.






