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Coco Gauff supera a Mirra Andreeva y se enfrenta a Rybakina en semifinales

Coco Gauff caminó al borde del abismo, miró abajo… y se negó a caer. Salvó dos bolas de partido, remontó un inicio desastroso y acabó tumbando en tres sets a la campeona de Roland Garros, la adolescente Mirra Andreeva, para meterse en semifinales del US Open y citarse con la nueva número 1 del mundo, Elena Rybakina.

El marcador dice 2-6, 7-6(7), 6-2. La historia es bastante más salvaje.

Un arranque para olvidar

Durante 26 minutos, la defensora del título fue irreconocible. Gauff perdió el primer set casi sin presentarse: solo tres golpes ganadores, 14 errores no forzados, el servicio roto, la derecha descontrolada. Andreeva, con apenas 17 años, olió sangre y jugó con una madurez brutal, castigando cada duda de la estadounidense.

La pista, expectante. Gauff, bloqueada. El reloj, en contra.

La estadounidense necesitaba algo, cualquier cosa, para romper la dinámica. Lo encontró en el vestuario.

El giro mental… y el eco de Frances Tiafoe

“Tenía que resetear”, explicó después. En el descanso tras el primer set, encerrada unos minutos lejos del ruido, Gauff se aferró a una referencia muy concreta: la remontada de Frances Tiafoe del día anterior. Otro estadounidense, otra noche en Nueva York, otra resistencia a rendirse.

Salió distinta. No perfecta, pero más firme. Ajustó el servicio, redujo los regalos, empezó a alargar los intercambios y a obligar a Andreeva a ganar cada punto dos veces. La rusa siguió mostrando un nivel altísimo, pero el partido, por fin, se convirtió en una batalla.

El segundo set se fue al ‘tie-break’. Y ahí se encendió la hoguera.

Andreeva dispuso de dos bolas de partido. Dos oportunidades claras para cerrar una victoria enorme, para dejar fuera a la campeona vigente. No las aprovechó. El brazo se encogió, la derecha perdió filo, la tensión se apoderó de la pista. Gauff, sostenida por el público, se negó a desaparecer.

La presión terminó explotando del lado de la rusa.

La rabia de Andreeva y el pulso de Gauff

Tras dejar escapar el set, el gesto de Andreeva lo decía todo. En un arrebato de frustración, lanzó la raqueta hacia su silla y el artefacto salió despedido hacia una cámara; el operador tuvo que apartarse a toda prisa. Un instante feo, que rozó el límite del reglamento y reflejó hasta qué punto se le había ido un partido que había tenido en la mano.

Su espíritu se resquebrajó ahí. El de Gauff, justo lo contrario.

En el tercero, la campeona de 2023 olió el derrumbe anímico de su rival y apretó el acelerador. Mandó con el revés, ajustó los ángulos, se adueñó de la pista. Andreeva ya no encontraba la calma ni el temple del inicio. El 6-2 final fue el desenlace lógico de una remontada construida más con corazón que con tenis brillante.

“Fue puro corazón, encontrar la manera como fuera”, resumió Marion Bartoli en la retransmisión de Sky Sports Tennis. “Si gana el US Open, nadie recordará su nivel en estos cuartos. Coco Gauff es de las pocas en el mundo capaz de ganar un partido así”.

Tim Henman lo vio igual de crudo: dos jugadoras brillantes, atrapadas por los nervios, el saque temblando, la velocidad de bola cayendo punto a punto. Un duelo más mental que estético. Y una derrota que, según el extenista británico, será “muy difícil de digerir” para Andreeva, pero de la que aprenderá muchísimo.

Rybakina, nueva número 1 y obstáculo final

Al otro lado del cuadro, Elena Rybakina hizo historia a su manera. La kazaja se aseguró el número 1 del mundo tras derrotar a Qinwen Zheng por 3-6, 6-1, 6-4 y meterse por primera vez en semifinales del US Open. El lunes destronará a Aryna Sabalenka, cuya racha de 99 semanas en la cima llega a su fin.

Rybakina, campeona del Open de Australia, llevaba meses persiguiendo esa cima. La alcanza sin necesidad de que Sabalenka caiga: será la mejor del ranking incluso si la bielorrusa levanta un tercer título consecutivo en Nueva York.

Pero la propia Rybakina dejó claro que no piensa quedarse en el número. “Es solo un número ahora mismo, solo estoy en semifinales y el objetivo es ganar cada torneo que juego. Tengo que centrarme en mi juego y disfrutar mañana”, explicó tras el triunfo.

No fue un paseo. Por primera vez en todo el torneo perdió un set. Empezó fría, con demasiados errores, mientras Zheng, cargada de confianza tras casi 12 horas en pista entre la previa y el cuadro principal, golpeaba sin complejos. El 3-6 inicial encendió las alarmas.

La respuesta fue contundente. Rybakina ajustó el resto, subió metros en pista, pegó más plano y más profundo. El 6-1 del segundo set mostró la diferencia de potencia cuando la kazaja encuentra ritmo. En el tercero, la batalla se apretó, pero el desgaste acumulado de Zheng empezó a pesar. Las piernas ya no respondían igual, los apoyos eran más pesados, los errores llegaron en los momentos clave. Rybakina cerró el 6-4 con la frialdad de una futura número 1.

“Acabó siendo una gran actuación”, analizó Henman. “No empezó bien, Zheng tuvo mucho que ver, pero la forma en que respondió en el segundo y el tercero fue impresionante. En ese tercer set, cuando todo estaba apretado, Rybakina mostró su clase”.

Una semifinal con aroma a cambio de era

El cruce está servido: Coco Gauff, la campeona que se niega a soltar su corona, contra Elena Rybakina, la nueva número 1 del mundo. Una jugadora que ganó desde el corazón ante Andreeva, contra otra que se abrió paso a codazos en un cuadro duro y se sube al trono del ranking.

Una noche más en Nueva York, dos estilos distintos, un mismo objetivo: dominar el presente… y marcar el futuro del circuito.