logo

Colorado Buffaloes brillan en el Milwaukee Classic con Crncan y Ternstroem

En un sábado largo y agitado en el Nicolet Tennis Center de Glendale, las Colorado Buffaloes encontraron dos pilares claros sobre la pista dura de la 50ª edición del Milwaukee Classic: Heidi Crncan y Louise Ternstroem. Entre ambas firmaron un pleno de victorias en individuales y un triunfo en dobles que marcaron el tono competitivo del equipo.

El día empezó temprano, a las 8 de la mañana, y con autoridad. En dobles, las Buffs salieron enchufadas y barrieron la primera ronda. Lera Alexin y Ema Bubalo abrieron la jornada con un sólido 6-3 ante la pareja de Purdue formada por Ece Gencer y Nehir Dogan. Un inicio limpio, directo, casi sin titubeos.

El verdadero examen llegó justo después. Frente a ellas, el dúo número 14 del país, las jugadoras de North Carolina Anna Frey y Alanis Hamilton. El partido se convirtió en un pulso de alta tensión, decidido en un desempate eléctrico: 7-6 (10) para las Tar Heels. Alexin y Bubalo tuvieron bolas de partido, salvaron otras tantas, se mantuvieron en pie ante una pareja de referencia nacional y se quedaron a dos puntos de una victoria que habría sido de impacto. No cayó de su lado, pero dejó claro el techo competitivo de la pareja.

En paralelo, Crncan y Ternstroem impusieron un ritmo demoledor. Contra Sienna Lesson y Josefine Falster, de USF, apenas concedieron aire: 6-1. Dominio total, apenas un juego cedido, una declaración de intenciones antes de que la jornada se fragmentara en esfuerzos individuales. Más tarde, su segunda aparición en dobles se torció ante Deborah Collado Dominguez y Mariia Dolzhenko, de LIP, con un 6-1 en contra, pero el impacto de ese tropiezo se diluyó rápidamente en el rendimiento en individuales.

Porque ahí, en el uno contra uno, Crncan y Ternstroem marcaron la diferencia.

Crncan, en su segundo año procedente de Inglaterra, firmó una jornada impecable. Primero, un 6-1, 6-2 ante Karolina Skowronska, de Milwaukee, sin dejar que el partido se ensuciara ni un instante. Después, otro ejercicio de control frente a Deborah Collado Dominguez (LIP): 6-2, 6-3. Dos partidos, cuatro sets, nunca más de tres juegos cedidos por manga. Una jugadora en pleno control de su tenis y de sus nervios.

La energía se contagió a Ternstroem, la única recién llegada del equipo y que, sin embargo, jugó como si llevara años en este escenario. Primero despachó a Emmerson White, de Marquette, por 6-2 y 6-3. Sin sobresaltos, con un marcador que refleja superioridad constante. Luego llegó un duelo más áspero ante Nehir Dogan, de Purdue. El 7-5 del primer set fue un pulso cerrado, resuelto en los detalles. Una vez abierto el camino, Ternstroem apretó el acelerador y arrasó en el segundo: 6-1. Dos victorias, un mensaje claro en su estreno: está lista para ser protagonista.

El resto del día dejó matices importantes para Alexin y Bubalo. Alexin se midió primero con Josefine Falster en un partido duro, con un primer set que se decidió en el tie-break, 7-6 (3), y un segundo parcial que se le escapó por 6-4. Una derrota ajustada, de esas que dejan aprendizaje. Su respuesta fue inmediata: 6-2, 6-2 a Elise Barnstedt, de Marquette, en un encuentro donde impuso ritmo y pegada, cerrando la jornada con una victoria convincente.

Bubalo vivió uno de esos partidos que se deciden en el alambre. Frente a Sabrina Balderrama, de Kansas State, alternó sets: 3-6, 6-4, y un superdesempate final que cayó del lado rival, 1-0. Un duelo largo, de vaivenes, que se escapó por centímetros, pero que no empaña el nivel mostrado previamente en dobles.

El balance del día dejó a Colorado con señales claras de crecimiento. Ajustes tácticos, capacidad de reacción y dos jugadoras, Crncan y Ternstroem, marcando el paso en la parte alta de la alineación.

Este domingo llega el cierre del Milwaukee Tennis Classic, con una jornada más ligera pero no menos relevante. Bubalo y Alexin disputarán un último partido de dobles; Crncan y Ternstroem buscarán rematar el torneo en individuales y consolidar las sensaciones de un sábado que puede convertirse en punto de inflexión para las Buffaloes al inicio de la temporada.