logo

East Zone se queda con la Duleep Trophy 2026 bajo el liderazgo de Ishan Kishan

El trofeo cambió de manos mucho antes del apretón final. En realidad, el mensaje quedó escrito al cierre del cuarto día, cuando East Zone se fue a los vestuarios con 212/5 y una ventaja de 584 carreras. A partir de ahí, el quinto día fue menos un combate y más una firma solemne del título: un martilleo paciente que terminó por enterrar cualquier esperanza de South Zone.

Ishan Kishan, al frente del equipo y del relato, eligió no declarar de noche. Quiso que su equipo siguiera marcando territorio en el campo, bola a bola, hasta que no quedara duda de quién mandaba en esta Duleep Trophy.

Quraishi y Roy, la resistencia que se convirtió en exhibición

La mañana arrancó con un pequeño revés para East Zone. Kumar Kushagra, héroe del primer innings con su centenar, solo pudo añadir 12 carreras más. Bajo un cielo encapotado, los pacers de South Zone encontraron algo de vida. Mohammed Siraj ajustó la longitud, encontró algo de movimiento y por primera vez en horas pareció que el balón tenía algo que decir.

Pero al otro lado estaba Md Kounain Quraishi, en el número 7, decidido a no ceder. El all-rounder de Jharkhand, apenas en su segundo partido de primera clase, se aferró al crease con una madurez impropia de su experiencia. Resistió el mejor momento de los rápidos y esperó su oportunidad.

La encontró cuando se le unió Anukul Roy. Entre ambos cambiaron el tono de la mañana. Roy, siempre con la sensación de tener un golpe extra guardado, subió una marcha sin esfuerzo. En un over de Tripurana Vijay, desató un par de seis que dejaron claro que East Zone no solo quería ganar: quería imponer.

South Zone, acorralado y ansioso, empezó a buscar milagros. Recurrió al DRS una y otra vez, hasta quemar todas sus revisiones antes del over 76. Nada caía a su favor. Para el almuerzo, la escena era inequívoca: Quraishi firme en 76* y Roy asentado en 37*, ambos listos para quedarse todo lo que hiciera falta.

Un centenar que cambia una carrera

Tras el descanso, llegó el turno del spin. Era la última carta táctica. Tampoco bastó.

Roy manejó la transición con calma, sin apuro, hasta completar un medio siglo que valió tanto por el tiempo consumido como por el desgaste emocional que provocó. A su lado, Quraishi fue creciendo. De escudo pasó a lanza. Rotó el strike, castigó cada bola corta, se adueñó del ritmo del juego.

El premio mayor llegó con su primer centenar en primera clase. Un hito personal en un escenario enorme. No lo celebró con timidez: respondió con dos seis consecutivos a Vijay, empujando la ventaja de East Zone más allá de las 750 carreras. A esas alturas, el resultado ya no era una incógnita; lo único en juego era el tamaño de la humillación deportiva.

La asociación se rompió en el over 99, cuando Roy cayó tras una sociedad de 150 carreras que terminó de quebrar cualquier resistencia. Ese wicket no cambió el partido. Solo dio pie al epílogo.

En el siguiente over, Kishan hizo el gesto que todos esperaban: declaró la entrada. Manos estrechadas, partido cerrado, título asegurado. Tercera Duleep Trophy para East Zone.

La huella de Jharkhand y la metamorfosis de Kishan

Detrás del trofeo hay un patrón que se repite: la influencia de Jharkhand. Kushagra con su centenar inicial, Quraishi con su primera gran obra, Shikhar Mohan sumando carreras importantes. Y en el centro de todo, Ishan Kishan, que encadena éxitos domésticos como capitán.

La Duleep Trophy llega apenas una temporada después de haber levantado la Syed Mushtaq Ali Trophy. No es una racha casual. Kishan ha convertido su ausencia del equipo nacional en una etapa de transformación personal. Él mismo la definió como un proceso para volverse más calmado, más consciente de las situaciones, sin perder el hambre. Los números le dan la razón: su agregado de 350 carreras en el partido es el más alto en la historia de un encuentro de Duleep Trophy.

El premio al Jugador del Partido fue inevitablemente suyo. Al otro lado, Tilak Varma, capitán de South Zone, se quedó con el galardón al Jugador de la Serie, pero también con un remordimiento: no haber rendido mejor en el primer día, cuando East Zone empezó a construir una ventaja de 708 carreras en el primer innings que terminó siendo una montaña imposible de escalar.

El duelo, en su conjunto, se convirtió en el tercer agregado más alto en la historia de la competición. Dentro de ese marco, Kishan firmó otro registro igual de contundente: sigue invicto como capitán en primera clase tras 16 partidos.

East Zone se queda con el título. Kishan se queda con algo más difícil de conseguir: la sensación de que, en el cricket de larga duración, su liderazgo ya no es una promesa, sino una certeza. Y ahora la pregunta se desplaza inevitablemente hacia arriba: ¿cuánto tardará esa versión transformada de Ishan Kishan en reclamar su espacio definitivo en el escenario internacional?