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Equipo sub-19 de Pakistán confundido con migrantes en Portsmouth

Un equipo juvenil atrapado en una ola de histeria: confunden a la sub-19 de Pakistán con migrantes

La tarde en el Marriot Hotel de Cosham, en Portsmouth, no debía ser más que la previa tranquila a un partido de cricket. Descanso, charla táctica, algo de nervios juveniles. Nada fuera de lo normal para la selección sub-19 de Pakistán. Hasta que una foto en redes sociales encendió la mecha.

Golpes en las puertas y tensión en el pasillo

Según explicó Sumair Syed, director de operaciones del Pakistan Cricket Board, varios integrantes del equipo informaron que personas ajenas al hotel llegaron hasta la planta donde se alojaban y empezaron a golpear las puertas de las habitaciones. Un escenario incómodo, inesperado, potencialmente intimidante para jugadores adolescentes lejos de casa.

Syed subrayó que los jóvenes “se comportaron con responsabilidad y no escalaron la situación”. No hubo enfrentamiento. No hubo respuesta airada. Solo una mezcla de desconcierto y prudencia mientras el ruido crecía en el pasillo.

La policía de Hampshire acudió al lugar, revisó la situación y concluyó que no se había cometido ningún delito. La multitud terminó por dispersarse alrededor de las 21:00, dejando tras de sí más preguntas que respuestas sobre cómo un bulo digital puede transformarse en presión real sobre un grupo de deportistas.

Al día siguiente, el equipo paquistaní cumplió con su agenda y disputó el partido programado. Profesionalidad absoluta, pese al sobresalto de la noche anterior.

Un error “grave” nacido de una foto

El origen de todo fue una imagen. Un usuario vio a un grupo de “extranjeros” bajando de un autobús, publicó la foto y sugirió que se trataba de migrantes recién llegados. A partir de ahí, la especulación hizo el resto.

El concejal del partido Reform, George Madgwick, acudió al hotel cuando la situación empezaba a calentarse. Allí, el personal le mostró pruebas de que los huéspedes señalados eran, en realidad, la selección sub-19 de Pakistán de gira. Madgwick pidió entonces públicamente a la gente que no se presentara en el lugar.

En declaraciones a la BBC, fue tajante: se trató de “mera especulación, no basada en la verdad ni en hechos”. Y añadió: “En este caso han cometido un grave error, un grave fallo”.

Cuestionado por los comentarios y críticas en su propia publicación de Facebook, Madgwick rechazó que la reacción ante la llegada de los cricketers fuera racista. A su juicio, “una persona hizo la suposición y todos los demás siguieron esa suposición”. Aun así, reconoció el daño a la imagen local: “No es un buen reflejo de nuestra ciudad. No es algo por lo que quiera que se nos conozca”.

El cricket pide protección y calma

Desde el Pakistan Cricket Board, Syed calificó lo ocurrido como “desafortunado”, pero quiso remarcar que se mantiene en contacto directo con la England and Wales Cricket Board (ECB). Según explicó, el organismo inglés les ha asegurado que se tomarán “todas las medidas posibles” para garantizar la seguridad del equipo y de su escolta.

Para Syed, la cuestión trasciende a un solo partido o a una sola gira: “Es responsabilidad de todo el deporte asegurar la seguridad y el bienestar del equipo visitante”. Un mensaje claro a todo el ecosistema del cricket: federaciones, clubes, autoridades y aficionados.

La noche terminó sin incidentes físicos, sin detenidos, sin violencia. Pero dejó una imagen incómoda: la de un grupo de jóvenes deportistas confundidos con otra cosa, convertidos en diana de un rumor alimentado por prejuicios y precipitación.

Ellos respondieron con silencio, disciplina y un partido jugado al día siguiente. La pregunta queda flotando en el ambiente: ¿será esta la última vez que un equipo visitante tenga que preocuparse más por los bulos que por el rival?