Final de la Women's Asia Cup: La controversia del trofeo
La escena está lista otra vez. Trofeo en juego, India como gran favorita y, en un rincón del guion, un protagonista incómodo: el presidente de la PCB, Mohsin Naqvi. Según informó Geo Super, el dirigente pakistaní será el invitado de honor en la final de la Women's Asia Cup el 13 de septiembre y asistirá a la ceremonia de clausura.
Eso significa algo muy concreto: si India levanta el título, todo apunta a que será Naqvi quien entregue la copa. Y ahí se abre de nuevo una herida que el cricket asiático no ha cerrado.
El recuerdo incómodo de 2023
La historia no es nueva. El año pasado, en la final de la Men's Asia Cup, India derrotó a Pakistan y el mundo se preparaba para la clásica imagen: capitán, trofeo, fuegos artificiales. No ocurrió.
La presentación del título se retrasó más de una hora. No por un problema técnico ni por la lluvia, sino por una tensión silenciosa: quién entregaría el trofeo. India no quería recibirlo de manos de Naqvi. El pulso se alargó, el tiempo corrió y la escena se volvió casi surrealista para un evento de ese calibre.
Al final, el equipo entonces liderado por Suryakumar Yadav celebró sobre el podio… sin copa. El trofeo nunca pasó a manos de los jugadores indios y, según se ha sabido después, sigue guardado en la oficina de la ACC en Dubái. India ganó el título, pero nunca tocó el metal.
Pese a saber que el equipo no aceptaría el trofeo de él, Naqvi asistió igualmente a la ceremonia posterior al partido. Su presencia, más que un gesto protocolario, terminó por encender aún más el debate.
Un nuevo cruce entre política y cricket
Ahora el escenario se repite, pero con la selección femenina en el centro. Harmanpreet Kaur lidera a un equipo que ha paseado su autoridad por el torneo: clasificación a semifinales sin ceder un solo partido y una paliza reciente a Pakistan, al que redujo a 55 carreras antes de ganar por siete wickets en Dubái.
India abrió su campaña en esta Women's Asia Cup con triunfo ante Tailandia, luego arrolló a Hong Kong y volvió a imponerse con contundencia frente a la Pakistan de Fatima Sana. En medio de ese dominio, otra marca histórica: Smriti Mandhana se convirtió en la máxima anotadora de la historia en el cricket internacional femenino, superando a la legendaria Mithali Raj.
Sobre el césped, el relato es claro: India manda. Fuera de él, la pregunta se repite: ¿aceptará el equipo el trofeo si la persona que lo sostiene es Naqvi?
Silencio en la BCCI, ruido en el ambiente
Hasta ahora, la BCCI no ha dado ninguna señal pública sobre la postura de la selección femenina en caso de coronarse campeona con Naqvi en el estrado. No hay comunicados, no hay filtraciones, no hay pistas.
El contexto, sin embargo, es imposible de ignorar. El precedente del año pasado, la tensión institucional y la imagen de un trofeo “huérfano” en una oficina de la ACC siguen muy presentes. La sola posibilidad de que se repita un plantón en pleno acto de premiación convierte la final en algo más que un partido.
Si India confirma los pronósticos y llega al título, el momento decisivo podría no ser el último golpe a la pelota, sino el instante en que Harmanpreet Kaur camine hacia el podio y vea quién la espera con la copa en las manos.
El cricket femenino indio está a un paso de otra conquista. La cuestión es si, esta vez, querrá también conquistar la foto del trofeo. O volverá a dejarlo sobre la mesa.






