Final de la Women’s T20 Asia Cup en Dubái: Multas y Polémica
La final de la Women’s T20 Asia Cup en Dubái no solo dejó un título y un marcador. Dejó también un recordatorio claro de hasta dónde permite llegar el reglamento cuando la adrenalina se dispara.
La lanzadora rápida india Kranti Gaud fue multada con el 10% de sus honorarios de partido por infringir el Código de Conducta del ICC durante el encuentro del domingo 13 de septiembre. El organismo la consideró culpable de vulnerar el Artículo 2.5, una infracción de Nivel 1 que castiga el uso de “lenguaje, acciones o gestos que menosprecien o que puedan provocar una reacción agresiva de un bateador tras su eliminación en un partido internacional”.
No se trata solo de una multa económica: Gaud recibió además un punto de demérito, el primero en un período de 24 meses.
El momento que encendió la polémica
La acción se produjo en el primer over de la persecución de Sri Lanka. Imesha Dulani, agresiva desde la primera pelota, abrió su cuenta con un límite gracias a un lap shot ante Gaud. El golpe marcó territorio. Tres bolas después, la historia dio un giro brusco.
Dulani intentó exactamente el mismo recurso. Esta vez, la apuesta le salió cara: cayó eliminada intentando repetir el tiro. La reacción de Gaud fue inmediata, visceral. Encendida por el contexto y el momento, despidió a la bateadora con un gesto claro hacia el pabellón, un send-off que cruzó la línea de lo permitido según el panel disciplinario.
El gesto no pasó desapercibido. El caso llegó a manos de la árbitra de partido Supriya Rani Das, que propuso la sanción. Gaud aceptó los cargos y la penalización, lo que evitó la necesidad de una audiencia formal. Asunto cerrado en los despachos, pero no en el debate sobre los límites de la intensidad competitiva.
Pakistán, castigado por el reloj
La final no fue el único partido del torneo que dejó consecuencias disciplinarias. El semi-final entre Pakistan y Sri Lanka también terminó con una sanción, esta vez por un motivo muy distinto: el ritmo de juego.
Pakistan fue multado con el 5% de los honorarios de partido de sus jugadoras por mantener una tasa de over inferior a la requerida. Sri Lanka, que perseguía 131, alcanzó el objetivo en 18.4 overs. Tras aplicar las tolerancias de tiempo habituales, los oficiales determinaron que Pakistan se había quedado un over por debajo del mínimo exigido.
La capitana Fatima Sana aceptó la sanción después de que la cuarta árbitra, Rabab Ahsan, presentara el cargo. Sin protestas públicas, sin recurso. Solo la constatación de que, en torneos de este nivel, el reloj pesa casi tanto como el marcador.
Mientras el cricket femenino del continente sigue ganando visibilidad y competitividad, el mensaje del ICC es nítido: la pasión es bienvenida, pero tendrá siempre un marco. Y quien lo cruce, lo pagará.






