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India gana la Asia Cup pero rechaza el trofeo de Pakistán

La noche en Dubái debía ser una celebración sencilla: otra Asia Cup para India, la octava, conquistada con autoridad. Acabó convertida en una escena cargada de simbolismo político, con las campeonas abandonando el escenario sin tocar el trofeo.

Sobre el césped, no hubo discusión. India dominó de principio a fin y derrotó a Sri Lanka por 72 carreras en la final, firmando un 5-183 tras ganar el sorteo y luego reduciendo a su rival a 111 en 20 overs. Una paliza en toda regla, el tipo de actuación que normalmente desemboca en fotos de sonrisas, medallas al cuello y una capitana levantando la copa bajo los focos.

Nada de eso ocurrió.

Un podio vacío y un mensaje claro

La ceremonia de premiación se retrasó casi una hora. Mientras en la tarima esperaban Mohsin Naqvi —presidente del Pakistan Cricket Board y de la Asian Cricket Council (ACC), además de ministro del Interior de Pakistán— y otros altos cargos del organismo asiático, las campeonas decidieron escribir su propio guion.

Lejos del estrado oficial, el equipo indio organizó su propia pequeña ceremonia interna. El secretario de la Board of Control for Cricket in India (BCCI), Devajit Saikia, entregó la medalla a la mejor fildeadora a Nandani Sharma. Un gesto aparentemente menor, pero cargado de contexto: si había reconocimientos que repartir, serían en casa y entre los suyos, no desde manos paquistaníes.

Mientras tanto, Naqvi y los dirigentes de la ACC permanecían en el escenario, preparados para la entrega de medallas y del trofeo. Las cámaras mostraban otra realidad: las jugadoras indias no aparecían. En redes sociales comenzaron a circular imágenes del equipo abandonando el campo mientras los oficiales seguían esperando, inmóviles, sobre la tarima.

La ceremonia, desprovista de su momento central, se desinfló de golpe. Se entregaron las medallas a Sri Lanka y a los árbitros, Naqvi dio el cheque de subcampeonas a la capitana Chamari Athapaththu, y el acto se cerró sin la foto icónica de las campeonas recibiendo la copa.

“Trophy or no trophy”

El mensaje de India quedó sellado cuando el entrenador Amol Muzumdar habló ante la prensa. No hubo rodeos.

“Esta es la postura de BCCI [no recibir el trofeo de Naqvi]. No podemos decir nada más sobre esto”, afirmó. Y remató: “India es oficialmente la campeona. Con trofeo o sin trofeo no nos importa. Para nosotras, este torneo se terminó, somos las campeonas. Es suficiente. Estaba en el marcador grande que India es la campeona de la Asia Cup 2026”.

La imagen que Muzumdar describía —el marcador electrónico proclamando a India campeona mientras el trofeo quedaba sin entrega formal— resume la fractura actual entre los dos gigantes del subcontinente. El título, para el equipo indio, no necesitaba la legitimación del protocolo ni de la presencia del presidente de la ACC.

Tensión que se juega también a mano alzada

Lo sucedido en Dubái no es un episodio aislado. Es la continuación de una línea marcada desde los despachos de la BCCI y ejecutada con disciplina por sus selecciones en el campo.

Las tensiones fronterizas entre India y Pakistán llevaron a ambos países al borde de la guerra el año pasado. Esa hostilidad se ha filtrado sin disimulo al cricket. Los gestos que antes se daban por hechos —un apretón de manos, una foto conjunta, una sonrisa compartida al final del partido— han desaparecido.

Los jugadores indios han evitado dar la mano a los paquistaníes y han rehusado recibir trofeos y medallas de manos de oficiales de Pakistán en varios torneos recientes. El patrón se repite, y no solo en la rama femenina.

El equipo masculino de India venció a Pakistán tres veces en la Asia Cup, incluida la final. Cada triunfo añadió tensión a un ambiente ya cargado. Al final del torneo, el conjunto dirigido por Suryakumar Yadav se negó a recibir el trofeo de Naqvi y evitó el saludo con los jugadores paquistaníes en los tres enfrentamientos directos.

Las mujeres siguieron el mismo guion. En su duelo de la fase de grupos contra Pakistán, no hubo saludo final. Preguntado entonces por esa postura, Muzumdar fue tajante: “Esa postura la ha tomado BCCI y la respaldamos”.

El cricket como espejo de la geopolítica

Lo que en otros tiempos habría sido un simple detalle de etiqueta —quién entrega un trofeo, quién pone una medalla— se ha convertido en un campo de batalla simbólico. El cargo de Naqvi lo resume todo: presidente del Pakistan Cricket Board, jefe de la ACC y ministro del Interior de Pakistán. Tres sombreros, un mismo foco de fricción.

Sobre el papel, la ACC es un organismo regional encargado de promover el cricket asiático. En la práctica, su presidencia en manos de un político paquistaní choca con la línea dura que BCCI ha adoptado frente a cualquier gesto que pueda interpretarse como normalización con el vecino.

India ganó la Asia Cup con claridad, dentro de las 22 yardas. Fuera de ellas, eligió no levantar la copa desde las manos del máximo dirigente paquistaní del cricket asiático. El marcador ya dejó claro quién manda hoy en el campo. La pregunta es cuánto tiempo más seguirá el trofeo esperando dueño en el estrado mientras la política dicta el protocolo.