Iraola desafía la dictadura de las estadísticas sobre Wirtz
En un fútbol devorado por los números, Andoni Iraola ha levantado la mano para recordar algo casi antiguo: no todo se mide en goles y asistencias. Su mensaje tiene destinatario claro: Florian Wirtz.
El alemán de 23 años, fichaje de 116 millones de libras, apenas suma una asistencia y ningún gol en la Premier League. Y, sin embargo, el técnico del Liverpool no duda. Para él, Wirtz se juzga por algo menos visible en las aplicaciones y más evidente sobre el césped: la forma en la que hace jugar al equipo.
Viene de firmar una actuación brillante en la victoria ante el Atlético de Madrid en Champions. No es un caso aislado: varias de sus mejores noches con la camiseta del Liverpool han llegado en Europa. Aun así, esta temporada le han llovido críticas por las pérdidas de balón y por un impacto estadístico que, de momento, no justifica el precio de su traspaso.
Iraola no compra ese discurso.
Recuerda, por ejemplo, el gol que Wirtz marcó ante Nottingham Forest, celebrado en directo y borrado después por el VAR. Recuerda también pases que merecían acabar en la red y que sus compañeros no supieron concretar. Detalles que cambian una narrativa entera.
De ahí su posición: “No puedes jugar solo por los números”. Para el entrenador, la pregunta es otra: ¿ayuda Wirtz a que el Liverpool juegue bien? Si la respuesta es sí, el resto llegará. Alguien empujará la pelota dentro, aunque sean los centrocampistas, como sucedió en la última jornada. La obsesión con las cifras, insiste, desdibuja lo esencial.
El partido ante el Atlético dejó una imagen que alimenta su argumento: Wirtz filtrando un balón perfecto para Bradley Barcola, ocasión clarísima que pudo engordar las estadísticas del alemán. No entró, pero sí dejó una pista del futuro que Iraola imagina.
Porque el técnico ve a Wirtz en el centro de una nueva sociedad ofensiva. Bradley Barcola por un lado, Victor Muñoz por el otro, y el alemán como cerebro que conecta esas piezas. Iraola admite que las bandas son la zona del campo que más ha cambiado en su Liverpool. Habla de “nuevas armas”, de zonas preferidas, de entender dónde quiere cada uno el balón.
Ahí coloca a Wirtz como figura “clave”. Confía en que, a base de minutos, aprenderá rápido dónde prefiere recibir Victor, en qué zonas se siente más cómodo Bradley, cuándo acelerar y cuándo pausar. Y subraya un detalle: en apenas el segundo partido de Barcola, ya se intuía una buena asociación con el alemán.
Por eso repite que no está preocupado. Ni por las pérdidas, ni por la falta de goles, ni por el ruido alrededor del precio del fichaje. Está convencido de que, cuando el engranaje se ajuste del todo, las estadísticas acabarán persiguiendo a Wirtz, no al revés.
La pregunta es cuánto tardará en llegar ese punto de inflexión. Porque el fútbol moderno no espera demasiado. Iraola, de momento, sí. Y ha dejado claro que su fe en Florian Wirtz va bastante más allá de una hoja de datos.






